martes, 24 de marzo de 2015

El reflejo.





Aquél día trascurrió sin nada reseñable que debiera destacar para los anales de mi cotidiana historia,

todo lo habitual, todo lo rutinario, todo rayano en el aburrimiento: jornada de trabajo, pequeñas conversaciones referidas al mismo, algunas compras, contacto esporádico con algún vecino, un par de llamadas telefónicas, unas risas en el bar con unos amigos del barrio, una rápida visita a mi anciana madre ... Pero llegando al final de la jornada algo me mantenía inquieto y no sabía cierto de lo que se trataba. Como un resquemor dentro de mis entrañas, un desasosiego angustioso que me mantenía los nervios a flor de piel.

Un pequeño detalle se me escapaba y me tenía en vilo, incluso no me dejaba dormir.
Ya en la cama, hice balance, de forma en que los entendidos en literatura llaman "Flashback" algo así como una marcha atrás en el tiempo pero a cámara lenta, para que no se pasase por alto ningún detalle... y nada. ¡Bueno sí! algo había: el recuerdo de un pequeño reflejo latente en una pequeña superficie acuosa en movimiento de un ser despreciable que me causaba cierto temor.

Algo sin importancia aparentemente, pero a lo único que podía achacar mi desazón e incomodidad. 
Fui profundizando en ese pequeño suceso que mi cerebro clasificó como algo pasajero e irrelevante archivándolo en un rincón de mi subconsciente para no ser recordado, pero que mi consciencia mantenía bajo un foco de escenario, para señalarlo, marcarlo, y mantener despierto mi intelecto impidiéndome descansar.

Al final el sueño llegó a mi abatido cuerpo, un dormir revuelto, intranquilo, en el que mi "Pepito Grillo" seguía trabajando y a lo suyo.

La pesadilla hizo acto de presencia. Recuerdo un ser grotesco con rasgos deformados por la violencia o la locura, alguien fuera de sí gritando y un cúmulo de sensaciones negativas: miedo, incomprensión, dolor, pena, sufrimiento. y un diminuto reflejo que me imitaba exageradamente en una gota de agua.
Desperté al momento y comprendí horrorizado que es lo que atenazaba mi corazón en franca congoja.

Habitualmente mi forma de ser es tranquila. Se debe a la educación recibida que mi comportamiento sea el correcto. Suelo respetar las normas elementales del saber estar en sociedad; pero hay algo que me irrita sobremanera: que me lleven la contraria cuando creo llevar la razón. Mi talón de Aquiles, mi punto débil
en las relaciones con los demás.

Comprendí el sueño y lo que en el se representaba.
El ser grotesco era yo. Meridianamente yo, reflejado en algo tan diminuto como una lágrima.
Era el monstruo que se escondía tras mi personalidad, ese que intentaba domeñar sin conseguirlo a diario, y que resurgía cuando la situación le era propicia.

Aquel día y de forma desaforada hice llorar a alguien muy querido: a mi madre. Enferma, anciana y un poquito sorda. Hablé con ella y no consiguió comprender lo que yo le comunicaba, malinterpreté sus respuestas y perdí el control como siempre. Llevaba mucho tiempo perdiendo los estribos en cada encuentro y ella lloraba, y yo me reflejaba en sus lágrimas sin darme cuenta de la mutación que se realizaba de mi persona en ese ser repugnante, violento y desalmado que era capaz de hacer sufrir a un semejante; torturándolo hasta causarle dolor de alma.

Esa misma noche la llamé y la pedí perdón, como sólo los necesitados de redención son capaces de pedirlo sabiéndose condenados. 
Al día siguiente no fui a trabajar, ni al bar con los amigos. ¡Eso sí! hice la compra: Un gran ramo de flores para mi madre. Pasé el resto del día con ella, diciéndole  lo mucho que sentía el trato que había recibido por mi parte y confirmé lo mucho que la quería, prometiendo desde un hondo pesar que aquellas situaciones no volverían a producirse. Ahora el que lloraba como niño era yo.

Me acarició las mejillas, me envolvió con su sonrisa más cálida y me abrazó como sólo lo saben hacer las madres, dando por zanjada la conversación al respecto. Sin rencor, sin recriminaciones.

Ese mezquino ser que se agazapa en cada uno de nosotros y es capaz de asustar e infringir dolor, está ahí. No seremos dignos de llamarnos hombres, si no somos capaces de domar esa bestia descerebrada y violenta que llevamos dentro. Esa que infringe dolor a los débiles y es capaz de maltratar la fragilidad de lo más amado.
No la llaméis violencia de género, ¡Es absurdo! no hay género para la violencia ni forma de excusarla.  

Quizá las lágrimas nos descubran a ese ser brutal disfrazado de cordero y nos propicie su derrota. 
  



Derechos reservados de autor. Francisco Moroz

viernes, 20 de marzo de 2015

A las ocho en el Novelty

A las ocho en el Novelty




De: Carlos Díaz Domínguez 











Una de las grandes prerrogativas de estar dentro de la blogosfera literaria, es que juegas con ventaja cuando decides leer ciertos libros; y es que con la cantidad de reseñas y referencias a ellos es difícil errar, salvo que la opinión de muchos esté equivocada o tus gustos personales vayan por otros derroteros.


Este precisamente me atrajo por su edición y por los buenos comentarios y aceptación de muchos blogs amigos.

Con lo cual lo que yo pueda contaros sobre él, quedará reflejado como algo reiterativo después de leer otras referencias más completas y quizás mejor redactadas.

No por ello voy a dejar de hacerlo.


Se trata de una obra que en un principio puede parecernos de corte histórico. A simple vista ya visualizamos en la portada dos personajes que lo son plenamente: "Carlos IV" y "Fernando VII" (El deseado) e incluso ya desde las primeras páginas leemos el nombre del "Principe de la Paz", el valido "Manuel Godoy" que puede decirse que se convierte en el protagonista de trasfondo de toda la historia, que nos narra en formato thriller este autor, que por supuesto nos aportará una amplia documentación sobre el personaje, escondiendo ases en la manga en forma de enigmas, interrogantes, supuestos tesoros escondidos y giros inesperados que nos enlazarán con historias paralelas.



Manuel Godoy

Se puede decir sin temor a equivocarse que el autor ha creado una novela de misterio, acción y suspense desarrollada en la actualidad, encima de un escenario con atrezzo histórico.


El título por otro lado también resulta de lo más curioso, pues nadie se espera que tras él se esconda un relato trepidante y que lo relacione con la historia contada, no diríamos que tiene algo que ver con la trama planteada, pero "Carlos. Díaz Domínguez" con su certera y sencilla prosa nos irá conduciendo de la mano hacia el "Novelty", un famoso café salmantino, lugar de citas inesperadas que harán rememorar antiguas relaciones que pueden salvarte la vida y ayudar a encontrar caminos para la redención personal...¡Ahí es nada!

Es reseñable el conocimiento que parece tener el autor sobre Salamanca. Sus rincones, plazas y calles, incluso el famoso café parece radiografiado por dentro, tal como es.
Así mismo nos pasearemos por localidades y pueblos que muchos de nosotros conocemos y eso, resulta agradable por sentir que pisamos territorio amigo, lo cual nos invita a seguir arropados por el relato que nos tendrá del todo imbuidos.

"Iba a iniciar un recorrido vital que la trasportaría a algún lugar de sus recuerdos, de unos años en los que la experiencias se ven de una manera muy distinta porque no hay elementos de comparación, porque todavía se disfrutan bajo el prisma de la más absoluta inocencia y la vida aún no ha enseñado las garras."


Ya de comienzo se nos introduce en una escena desarrollada en Marbella en la mansión de un acaudalado personaje que se descubrirá como un antiguo dirigente de la KGB llamado "Anatoli Boychenko" con una obsesión en la cabeza: pretende descubrir el tesoro que escondió "Godoy" antes de partir a su destierro del que jamás volvería. Esto le lleva a contratar los servicios de nuestra protagonista: "Leonor Cortés" una todavía joven anticuaria, propietaria de una tienda en San Juán de Luz, que a su entender es la única capaz de dar con el paradero de tan ansiado botín.


No es fácil engañar a esta inteligente mujer hecha a sí misma, que por otro lado pergeña su misión como imposible, por lo cual "Anatoli"  tendrá que recurrir a lo que mejor sabe hacer con tal de conseguir resultados.


Veremos involucrados de igual manera al  cuerpo diplomático español y los servicios secretos rusos, pero persiguiendo otras metas no menos ambiciosas. Incluso, alguien hará lo que hace solamente para consumar su venganza personal.

Unas historias dentro de otras como las famosas Matrioskas rusas.

Tenemos pues el aderezo y los ingredientes necesarios para una buena ración de acción, que aun siendo mesurada, nos atrapará en sus redes buscando resoluciones a enigmas insospechados como: ¿Puede ser que "Fernando VII" fuese realmente hijo ilegitimo de "Manuel de Godoy"?¿Realmente en el motín de Aranjuez se encontró la totalidad de la inmensa fortuna que acumuló el valido ?


La novela nos ofrece intriga y suspense, junto con personajes definidos y bien construidos con una historia personal y un pasado que dan sentido a sus sentimientos encontrados, sus actitudes ante los retos y ante situaciones que nos resultarían de otra forma un tanto absurdas.


Nos iremos introduciendo en la trama gradualmente, gracias a la información dosificada que nos irán aportando los mismos sujetos. Algunos de los cuales, como "Enrique Díez" o como un simpático profesor llamado "Servando Ortíz" dominan. Ellos nos enseñarán sobre la época de trasfondo, nos ilustrarán con detalles íntimos de la historia que aun siendo banales en muchos casos, despertarán una sana curiosidad que nos conducirá a recabar datos para saber más sobre el tema. 


"Todos los pueblos han escrito la historia que han querido que trascendiera."


Querremos recorrer con detalle los rostros de los reyes citados para sacar comparaciones, y para ello recurriremos a "Goya", "Madrazo" o "Bayeu". Indagaremos sobre el asalto al palacio de Aranjuez, sabremos sobre esa curiosa y breve guerra denominada: - De las naranjas-. Descubriremos a esa fémina por la que "Godoy" bebía los vientos. La gaditana "Pepita Tudó" posiblemente retratada por "Francisco de Goya" en sus cuadros de las majas. 



Maja vestida de Francisco de Goya

Pasiones, ambiciones, y miserias conformarán un escenario muy apetecible, que junto a las investigaciones llevadas a cabo por los implicados en la resolución del reto impuesto por el ambicioso ruso, nos llevarán sin aliento a lo largo de 46 capítulos muy bien desarrollados hasta un final impecable sin flecos ni desgarrones.

El autor ha sabido mezclar en su entramado tanto lo real como lo surgido de su imaginación desbordante, haciendo creíble lo increíble y viceversa. Con lo cual todo nos parecerá posible aun siendo pura invención. Esta es una de las ventajas de ser un buen contador de historias.


Con lo cual añado esta sinopsis y mi opinión a la de mis amigos blogueros, y reafirmo junto con ellos que la lectura de este libro es muy recomendable y adictiva, recordándoos a si mismo que el autor tiene en su haber otros títulos como: -Los ascensores dormidos de la Habana - Lágrimas sobre Gibraltar - Tres colores en Carinhall- así como relatos y novelas cortas.


Seguro que os merece la pena leer alguno de ellos.


miércoles, 18 de marzo de 2015

Consummatum est



El cielo amanecía gris, cerrado, cuajado de nubes que presagiaban lluvia. No hubiera tenido mayor importancia si él no se hubiera ido justo esa mañana sin avisar. Algo así como una señal del afligido día que nos esperaba.


Su aliento de vida era cada vez más débil, su luz se fue apagando poco a poco a lo largo de una semana de penar desasosegado y falto de descanso. 

El lo preveía, intuía que el gran viaje iba a llevarse a cabo de forma inminente y sin posible demora, aunque nos empeñáramos en retenerle a nuestro lado. La limitación humana es patética.

Había preparado su escaso equipaje lleno de cosas sencillas a la vez que primordiales para un viaje trascendental y sin retorno. Su bagaje interior era de un resplandor absoluto que lo impregnaba todo de radiante luminosidad, su cara de felicidad cuando partió era indescriptible, auguraba el encuentro con algo deseado. Como la continuidad de un hermoso sueño del que ya no quiso despertar.


No dejó engorrosas tareas inacabadas para los que quedábamos, pero si todo lo que tenía que decirnos a cada uno de los que le apreciábamos, tantos momentos inolvidables que rememorar, muchos diálogos, incontables celebraciones. Siempre había algo que festejar, que agradecer, por lo que alegrarse. Y siempre juntos, que era para él, lo verdaderamente importante. 


Se fue despidiendo de cada cual con pequeños detalles, con sonrisas y miradas azules, con paciencia infinita ante el dolor, con humildad consciente y actitud agradecida a sus cuidadores. Los que más próximos estuvieron de su presencia, resultaron contagiados de su aura de energía positiva. Era un hombre bueno y no lo sabía. Nosotros sí, era imposible no darse cuenta de ello.  


Cuan grato recuerdo dejó su marcha serena, todo lo llenaba de sensatez y buen juicio discreto, sin imposiciones severas; toda opinión carente de soberbia y orgullo, como un buen y sabio maestro.

Todo. Hasta su marcha, la hizo suave y apacible, con ese orden efímero que mantienen las cosas en este mundo perecedero y lleno de inquietud y prisas.

Su partida nos dejó el alma rota de dolor, con recuerdos enteros de vivencias inacabadas, con ganas de su tiempo, de su presencia, de sus abrazos y sonrisas, algo de lo que nunca andaba escaso y nosotros siempre necesitados. 


El hombre de manos tan grandes como su enorme corazón se fue pausado, como se van las estaciones. Lo dio todo como hijo y hermano, como esposo y padre, como abuelo y más... Alguien

enorme para todo el que le conocía, alguien que resultará difícil olvidar y fácil de traer a la memoria de vez en vez, cada poquito rato sin llorar su pérdida.

Era su fe en el futuro indiscutible, la certeza de que su irse no sería para siempre.

Aunque inevitables son las lágrimas de los que nos quedamos, derramadas con el sentimiento de que algo se nos quiebra adentro, a pedazos, como frágil cristal. 

Recordad:

Todo el que nace llora mientras los de alrededor sonríen dándole la bienvenida. El partió sonriente mientras en su entorno todos llorábamos su marcha. Consiguió dejarnos huérfanos y felices; el familiar y conocido llanto alegre por la esperanza del reencuentro. 

A lo largo de la jornada el cielo se abrió luminoso, brillaba el sol, como anuncio de una llegada prevista, la muerte recogió lo que era suyo. Sólo lo suyo. La energía y la fuerza vital que le habitaron trascendieron a lo eterno, a lo que perdura por siempre.


Hablo de un hombre fiel a su principio, que supo adornar su existencia con gestos constantes de Amor, con rasgos generosos de entrega y sacrificio gratuito.


Sanador con la palabra, la escucha y la caricia. Comprensivo, atento. Respetuoso con lo que sobrepasa la ciencia y la razón. Entregado a la tarea ímproba del servicio al prójimo. Con un espíritu flamígero de guerrero imbatible. 


Fueron su legado la semilla que rebrota en árbol fuerte, cuajado de ramas, de hojas y de fruto.

Su herencia: los retales de su presencia tan humana. Los pedacitos de Amor bien repartidos en su generoso sembrar en tierra fértil. Su fe en lo intangible fuerte, de la que mueve montañas.

La vida sigue, la vida perdura a pesar de todo: del dolor, de la angustia; De las pérdidas continuas a lo largo de nuestros pisados caminos.

Pero me asombro todavía, con pueril inocencia, de ver lo que convoca el Amor en torno suyo aunque ya no esté. Aunque lo presintamos.


Nostalgia del pasado es lo que queda, caras tristes y abatidos corazones. Soy consciente que tarde o temprano todo se posa y calma, dejando huella del paso de los seres y sus obras, dejando naves arboladas de velas, en las que otros agarrarán el timón y continuarán su viaje, con mapas trazados y mares navegables,
otros rumbos posibles, otros puertos inusitados y diferentes compañeros de viaje. Pero él se hallará siempre presente como brújula.

Me quedan sus palabras grabadas, pues no en vano en el comienzo fue el verbo y ese verbo nos hizo hombres de carne y sangre, de alma y tiempo; tiempo que se nos concede para crear lazos afectivos, formar familias, fraguar amistades, que después de amar hasta lo insospechable, has de dejar en desamparada soledad muy a tu pesar.

Y es que el final siempre es el mismo: la despedida, el adiós, un éxodo. Entonces, solo entonces es cuando vemos las cosas como son en realidad: pasajeras como nosotros, distantes, pretenciosas e intangibles.

Solo el hombre profundo en sus entrañas, el que se vacía de egoísmo, el que sacrifica jornadas en desvelos. Ese hombre que guía a los suyos, referente en su actitud, con firmes convicciones, compañeros de rutas peregrinas. Solo ellos y sus nombres, quedarán inscritos con fuego, en las almas de aquellos que aspiran a seguir sus pasos, palpitando sus corazones al ritmo de esa canción de vida que todos tarareamos cuando empezamos a navegar naciendo; y cuyo estribillo, él escuchó antes de arroparnos con su último abrazo y emprender la singladura en solitario. 
Ese estribillo esperanzador que reza: -Todo va a ir bien-

Estoy hablando del hombre al que tuve el privilegio de conocer y al que pude llamar Padre.



"Ese día que tú tanto temes por ser el último, es la aurora del día eterno."   (Séneca)






sábado, 14 de marzo de 2015

Rumbo a una vida mejor

Rumbo a una vida mejor





De: Jorge Bucay











Hay tantas maneras de no ser,

tanta conciencia sin saber, adormecida...
Merecer la vida no es callar y consentir,
tanta injusticia repetida...
Es erguirse vertical,
más allá del mal y las caídas...
Es darle por igual a la verdad,
y a nuestra propia libertad
la bienvenida...
Eso de durar y trascurrir
no nos da derecho a presumir.
Porque no es lo mismo que vivir...
¡Honrar la vida!

Un libro de autoayuda. ¿Qué pereza no?

Esto es lo que pienso cuando veo uno que me dice: léeme hombre, no te entre desgana, que tengo muchas cositas interesantes que contarte y te voy a solucionar el 95% de todas tus ansiedades y problemas...

Y yo contesto otro 95% de las veces que: ¡Ya si eso!, cuando no tenga algo más enjundioso que llevarme a las entendederas, voy "pallá" y naturalmente pocas veces lo hago si no me dan garantías de que mi decisión me va a aportar algo positivo.


Pero Llegó "Bucay" con su don de palabra, ese don que poseen la mitad de los argentinos para convencernos que el camino es otro, aunque en ese momento estemos de crucero, saboreando un margarita y negociando la compra vía móvil, de acciones bursátiles de gran productividad.




Y así entró en mi vida este autor. Bueno, no exactamente como lo he descrito, quiero decir de improviso y sin pretenderlo, y lo leído me gustó, me sirvió y me proporcionó herramientas que ni siquiera conocía. Por ello y porque lo bueno conocido te gusta como los sabrosos potajes de tu madre. Pues repites.


Yo lo hago con su última publicación después de leer otras obras suyas como.-Cuentos para pensar-,-20 pasos hacia adelante- o - Déjame que te cuente- títulos todos muy sugerentes con un contenido realmente sorprendente.


En este caso no sólo se trata de un acervo de artículos que fueron apareciendo en la revista -Mente sana- actualizados, revisados y ampliados. También encontrareis una guía para conocer tu potencial individual que nos ayuda a descubrirnos como personas. 

Explicado de forma muy asequible a las entendederas de los legos, como se hacía antiguamente: con cuentos, anécdotas, poemas y pequeñas historias ilustrativas. 
Una oportunidad de encontrar el sentido de la vida, el camino de la felicidad y la mejor versión de nosotros mismos.

El libro se distribuye en cuatro capítulos a lo largo de unas 140 páginas amenas de lectura sencilla.


* El viaje interior

* Vivir con un propósito
* Cultivar las relaciones
* Pensamiento creativo

El autor confiesa que no se considera escritor propiamente dicho con las connotaciones que eso conlleva, más bien se ha considerado un docente que escribe sobre lo que mejor sabe.

El nos contará tanto desde su experiencia particular con sus pacientes como desde la suya personal, de la cual ha sabido encontrar una enseñanza y una lección aplicable a cada uno de nosotros; desde la que beber esa sabiduría que siempre anda latente dentro de cada uno pero que no sabemos buscar, encontrar y practicar.



El secreto, según el libro nos irá descubriendo, está en interactuar con el entorno, siendo participes de lo que nos toca vivir y hacerlo con mayúsculas, no como meros espectadores de lo que va pasando a nuestro alrededor. 

Una forma muy agradable de conocernos de la mano de uno de los mejores psicoterapeutas "cuentista", siendo esta calificación la forma de definir a un autor que abre los horizontes de la mente a base de parábolas, poesías y relatos, como lo hacían los maestros orientales en la antigüedad.

Disfrutaremos de forma agradable de una lectura que engaña por su ligereza, pero que guarda un contenido profundo que invita a la reflexión.

A veces un libro de estas características nos servirá como un alto en el camino para revitalizarnos por dentro, encontrarnos y compartir nuestra experiencia con los demás.
 Creedme que dejarnos tentar de vez en cuando por un escrito de esta particularidad, ¡Eso si! realizado por alguien que entienda.
¡Merece la pena!

Porque como dice el propio autor:


" Leyendo se aprende por que leer es como vivir, vivir vidas ajenas sin pagar las consecuencias.



video

martes, 10 de marzo de 2015

Mención Parabatai





Curiosa esta mención que he recibido por parte del blog de Rosa Martín: El secreto de analia 


Y es que toma nombre de unos personajes de la saga: Cazadores de sombras.

Los Parabatai son un par de guerreros que luchan como 
compañeros durante toda la vida, les une un juramento que los liga en vínculo indestructible. sólo la muerte puede hacer que se separen.

Desconozco la mecánica de creación de esta serie de premios y quién se encarga de empezar a difundirlos por la red. Pero he de reconocer que son de lo más variopinto.


Este, por lo que tengo entendido se concede a los blog en los que el autor escribe sus cosillas. 

Este servidor es bastante modesto en la complicada afición-profesión de escribir. Quizá por ello agradezco doblemente a Rosa Martín la tal mención; sobre todo por haber desembarcado en mi blog que lo es, casi en su mayor parte de literatura, aunque de todo vaya habiendo en los últimos tiempo, y más que habrá si no puedo evitarlo.

Vengo a interpretar por tanto, que esta mención intenta hermanar a bloguers con las mismas o parecidas inquietudes a la hora de publicar sus entradas. Por ello y aunque me da mucha pereza nominar a 10 blogs, por la tarea ardua que supone tener que elegir entre tantos y algunos tan buenos, y dejar otros de lado, lo hago por ser de ley. 

Opto por remitirme a los que publican poesía o pequeños relatos y como es mi peculiar criterio me fijo en los que me han atrapado con sus contenidos.

Algunos de ellos ya poseen en su haber una galería extensa de premios de este tipo, pero uno más no les hará ningún daño.


Yo ando todavía detrás de que me mencionen con el famoso premio "Dardos" (ese de la máquina de escribir) y que se refiere sobre todo la imagen del blog y su diseño. A ver si se deja caer por aquí algún día. (Risas en off).




Sin más dilación paso a escribir esos 10 elegidos: 



Letras desde el alma de María Diz


Los cuentos cuentos son de Mercedes Pajarón


Despertares de Soledad suarez


Enredando con las letras de Conxita Casamitjana


Mi vida en una libreta de María Isabel


La mano que escribe sin tiempo de Ildefonso Martinez


Cuentosnsk de Ana Lía


Absurdamente de Pedro Fabelo


Palabras y latidos de Julia C


Corazón en conserva de Mar V



Ya sabéis las normas que conllevan algunas de estas menciones:


*Agradecer

*Añadir tu premio al blog
*Nominar otros 10
*Avisarles
*Y si queréis, solo si queréis, haceros seguidores de quién os nomina.


Mi enhorabuena por vuestra labor, estoy orgulloso de teneros como "Parabatais". Un abrazo.


domingo, 8 de marzo de 2015

Al partir tu barco





Sera posiblemente que por ello los cielos se nublen,

y los ríos se desborden con nuestras lágrimas.
Será quizá el ocaso el anuncio de lo que viene,
irremediable el destierro que nunca ansiamos.

 Así nuestras certidumbres se derrumban,

volviéndose vano el invento de la dicha.
No es en verdad admisible conjugar dolor y risa
si es que ella llega llamando a nuestra puerta.

Negra e ingrata en triste hora,

cuando más plácido es el sueño de la vida,
vienes a mi a reiterar tu petición macabra,
sabiendo que he de aferrarme como naufrago a su isla.

Llega el Invierno antecedido de Otoño,

desmesurado el pasar sin dar aliento.
Desmedido transitar a puro vuelo,
niegas treguas para meditar, simple consuelo.

Por ello quizá y solo por ello,

se llenen nuestras almas de recelos,
nuestra cabeza de miedo, enloqueciendo de prisas.
Queremos bebernos raudos la savia que nos habita.

La hierba ya no veré nacer en tierras yermas,

ni los prados verdear, ni flor ni fruto.
No presentiré a los que me sigan,
ni a los que ahora acompañan el terrible luto.

Nací solo, lloré desnudo.

Nada me llevo de aquí, ni lo pretendo,
marcharé tal como vine:
silencioso y fugaz, desamparado.

Sera quizá por ello que las nubes lloran,

y las canciones mueran en la boca.
Gira el mundo sin detenerse,
aunque caigan las hojas y se pudran.

El final siempre es el mismo, 

el mismo "Bis", la misma estrofa.
Con  mesurados o longevos interludios, 
la luz centelleante de un relámpago en lo oscuro.

No hay vuelta atrás, te vas y punto,

quedando meros recuerdos de tus pisadas.
Llantos quebrados que el duelo aleja,
recuerdos delineados que el tiempo apaga. 



jueves, 5 de marzo de 2015

El muro de Adriano

El muro de Adriano





De: William Dietrich












En el 122 D.C. El emperador Adriano desembarcó en Britania, el primer Cesar que lo hacía desde la invasión del año 43.
Había venido a inspeccionar la provincia y recibir los informes sobre las tribus que vivían en Caledonia (Actual Escocia) y sobre las continuas incursiones que perpetraban sus guerreros en la provincia romana con sus consecuentes destrozos en las poblaciones.

La solución para evitarlas fue grandiosa: Un muro almenado que superaba en tres veces la altura de un hombre, con 16 grandes torres fortificadas y otras 65 más pequeñas más 160 torres de vigilancia. Distribuídas a intervalos regulares que cubrian una línea continuada desde el Mar del Norte hasta el de Solway.


Un muro que a ojos de los pueblos bárbaros parecía el espinazo de un dragón tumbado que dividía la isla en dos partes. Para el pueblo romano significaba la salvaguarda de sus territorios; una construcción que quedó en los anales de la historia grabada con el nombre del hombre que lo visionó y lo hizo posible.

Esta construcción llevaba dos siglos y medio siendo defendida y mejorada por las legiones; marcaba el punto donde terminaba la civilización y empezaba lo desconocido.

" Roma no se limitaba a gobernar, también trasformaba. el poder de sus ideas se imponía no sólo con la espada. También con la ingeniería, la arquitectura y la agronomía."



Muro de Adriano en la actual Escocia

Y en este punto es donde se desarrolla esta historia de frontera, cuando esta, por definición, es el punto al partir del cual cesan las comodidades y en donde solo resuenan los ecos de las botas militares y los aullidos de un viento, que parece imitar los gritos de las hordas de Celtas en constante acechanza, para sobrepasar los límites de una provincia romana temerosa y en perpetua tensión. 



"Draco" será nuestro cronista personal. Se trata de un burócrata hombre de frontera. Inspector y escriba, el largo brazo de Roma, la misma que le envía para recabar informes sobre los sucesos que han acaecido en Vindolandia. Una revuelta y una invasión, pero también tiene que informar sobre la desaparición de la hija del senador "Tito Valens". Para ello tendrá que interrogar a testigos y supervivientes del suceso. 
Estos, con sus explicaciones, nos irán narrando desde sus respectivos puntos de vista esta historia; cumulo de pasión, ambición, orgullo desmesurado, envidia y codicia. 

"Es sobre la inocencia sobre la que me tocará decidir, claro está. Sobre la traición. los celos. la incompetencia. El heroísmo. Deberé emitir mi juicio, como si fuera un dios."

"Valeria" una muchacha casi adolescente. Bella, decidida, aventurera, inconformista y con grandes dosis de curiosidad; es destinada a estos lejanos confines al encuentro de su futuro marido " Lucio Marco Flavio" destinado en el frente, cuya pretensión es ganar méritos para acceder a cargos más alejados del peligro y la incomodidad que supone un destino como este. Se encontrará con un bregado y recio veterano de frontera: "Galba Brasidia" que aspira a ostentar el mando absoluto tras una vida dedicada al ejercito; un personaje eficaz y brutal.

Nos adentraremos por tanto en la vida cotidiana no solo de los soldados romanos en la frontera, a si mismo conoceremos la de los pueblos bárbaros de las islas: Pictos, Atacotos, Escotos, Sajones.
su filosofía y su forma de afrontar la muerte, a sus druidas y sus dioses. Esto aportará algo de originalidad a un relato de romanos y restará protagonismo a estos, para otorgárselo a unos pueblos tildados de bárbaros y salvajes, por desconocimiento e ignorancia; o a causa de la mala prensa que siempre otorga el vencedor al vencido. no nos resultan por tanto tan atrasados en sus formas de entender la cultura, aportando enseñanzas muy lúcidas y una forma de vida muy peculiar y aceptable. 

" La vida nunca es segura. es la incertidumbre de la muerte lo que define la vida."

" Los Druidas creen que la mente educada precisa: en primer lugar, de conocimiento; en segundo lugar, de naturaleza, y en tercero, de verdad."

En los prolegomenos de la historia el ritmo narrativo es un poco lento, aunque es disculpable a causa de que el autor nos está presentando las circunstancias que darán cuerpo a la trama argumental a si como a alguno de los personajes principales. La primera toma de contacto de "Valeria" con el pueblo britano y sus costumbres muy distantes a las de su cultura. Según nos vayamos adentrando y encaminando hacia el muro irán surgiendo elementos que acelerarán la acción de los acontecimientos.

Cada nuevo capítulo empezará con las explicaciones de "Draco" sus avances en los interrogatorios y sus análisis personales de evaluación de lo que le van desgranando personajes claves en los sucesos acaecidos.
De esta manera el autor nos vendrá a decir que hasta los pasajes más épicos de la historia que nos cuentan, es un conjunto de circunstancias muchas veces banales y otras, simples directrices basadas en instintos de supervivencia, o acciones dirigidas por la codicia, afán de poder. Las típicas y conocidas miserias humanas.

" Nosotros los romanos mandamos sobre otros hombres. Y nuestras esposas nos mandan a nosotros."

 " Cuídate de aquel en quien confías, y confía en aquel del que te cuidas."

Tengamos siempre en cuenta, durante la lectura de esta novela histórica, que se trata más de novela que de lección de historia; los personajes dan ese perfil ficticio, nunca pretendamos ver en lo contado algo con visos de veracidad. no obstante el relato está bien narrado, y descrito con prosa vivaz. Falta algo de acción, pero en ningún momento llegaremos a aburrirnos, es como esas películas de romanos que aunque malas, siempre veíamos encantados, pues nos aportaban entretenimiento y una visión diferente a lo que nos tenían acostumbrados los "higiénicos" libros de historia.

"William Dietrich" tiene en su haber otra novela bastante superior a esta y naturalmente, como las comparativas son odiosas; recomiendo que quien quiera introducirse con este autor lo haga a través de este título para que al abordar la lectura del otro, gane puntos y no al contrario.


Busto del emperador Hispano: Adriano

domingo, 1 de marzo de 2015

Mi querido profesor





Yo fuí a EGB, como reza ese famoso libro que anda circulando por ahí, y que por cierto tengo pendiente para leer, más que nada para recordar oxidados recuerdos que seguro me hacen sonreír y hasta derramar alguna lágrima de emoción o de pena por lo pasado vivido y olvidado.

Fue precisamente en uno de sus cursos cuando el destino puso en mi camino a un profesor entrañable, de esos que son más bien como padres para sus alumnos, de los que intentan bregar diariamente con la tozudez, la rebeldía y el pequeño gamberro que todos llevábamos dentro. 


Recuerdo su nombre: "Don Gerardo" profesor de lengua y literatura del cual, terminado aquél ciclo escolar y tristemente, perdí su pista. 

Como niño que era no me interesaba lo más mínimo la vida gris de los adultos serios, aburridos y misteriosos. Esa era la apreciación personal que yo tenía por entonces del complicado y desconocido mundo de los mayores. Un mundo en blanco y negro como el Nodo.

La diferencia radicaba en que este adulto sabía mimetizarse con los niños, gastarles bromas llenas de ingenio, ironizando, exagerando y riéndose de sí mismo, apeándose de la soberbia que a otros muchos colegas suyos envaraba, creando así distancias insalvables entre lo que parecían ser dos universos paralelos por causas generacionales.


"Gerardo" tendía puentes contando historias con moraleja, cual "Esopo" e "Iriarte", se hacía querer por cercano y asequible, siempre con sus gafas de pasta y su chaqueta de espiguilla y con sonrisa pícara de infante, aun a pesar de sus cuarenta y tantos años cumplidos


Era curioso como chavales curiosos que eramos, nos íbamos empapando de sus conocimientos, enseñanzas, lecciones y sentido común. El bueno y viejo profesor iba grabándonos con paciencia y constancia de gota de agua, lo que otros menos vocacionales y cariñosos maestros, intentaban hacer con cincel, martillo y sangre. Naturalmente estos últimos nunca conseguían sus propósitos: que esa letra en negrita, fechas de batallas y ecuaciones, entraran en nuestras cabezotas situadas más allá de Babia rodeados de musarañas y cerca de las nubes. Bueno corrijo. Si lo conseguían, pero nunca de manera suave y adecuada a nuestras pequeñas y hambrientas neuronas.  


El no me enseñó a leer, eso se lo debo a mi madre y a alguna paciente maestra de primaria o maternal, como lo llamaban entonces, cuando llevábamos baby a cuadraditos o rayas. ¡No! él no me enseño la técnica de la lectura: la "n" con la "o": "no".


El me enseño algo más importante: amar los libros, a ellos, a sus autores y sus escritos. Los presentaba como sabios amigos ilustrados, compañeros de silencios y soledades. Así de fieles eran son y serán, a pesar de digitalizarse y envolverse de plástico negro, abandonando por necesidad sus antiguas formas,
haciéndose estas más ergonómicas y futuristas

"Gerardo" nos decía que llegaría un día en el que deberíamos llegar a conformar nuestras bibliotecas personales debiendo tener como base tres libros: El Quijote, La Biblia y el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.

Esto lo decía naturalmente cuando el país no era laico, ni la lengua tan vilipendiada, y"Cervantes" más leído.

Y este señor con pinta de académico humilde y corazón tierno de abuelo; cuando se veía desbordado por nuestras faltas de atención durante la lección, interrumpiendo con nuestros gritos, o nuestras locuaces lenguas imparables en su trajín dialéctico; nos decía con tono modulado y voz pausada, para que no hubiera lugar a dudas de que se hacía entender sin perder el control:


             "No confundáis la bondad con la debilidad."


Después, volvía a su lección sin perder la calma ni la compostura, y hablando más bajito si cabe para que, ante ese cambio inusitado; compendio de esa circunstancia y la supuesta amenaza velada y enigmática, consiguieran poner fin a nuestro desordenado comportamiento. Y ¡Pardiez! que lo conseguía, sin la utilización de gritos desaforados, ni violencias innecesarias con instrumentos contundentes como las famosas reglas de madera o los atinados lanzamientos de tiza y borrador.


Claro que reincidíamos al día siguiente como imberbes cabestros irracionales que eramos, pero esa lección al menos, como otras muchas se nos fueron quedando grabadas a fuego en el corazón.


Y es que los niños son agradecidos con los que les aman y se ponen a la altura de las circunstancias; esto es: a 125 cm aproximadamente, a la de los pequeños seres que pululan en torno a nosotros como cachorros vivaces con ganas de jugar y que nos asaetean de "Porqués". Quieren convertirse en nuestros interlocutores impacientes, necesitan maestros que cubran sus expectativas de aprendizaje, como lo hizo mi querido profesor, ese que con el paso de los años vuelvo a recordar una vez más cuando veo a los de mis hijos e inevitablemente los comparo, cuando visiono alguna película tipo:

 -Rebelión en las aulas- Los chicos del coro- o Profesor lahzar- 

E ineludiblemente cuando vienen a mi mente los títulos de los libros que nos presentó, esos clásicos que perduran en el tiempo como los buenos amigos que "Don Gerardo" dijo que eran. 

Dispuestos a seguir llenándonos de conocimientos y horas gratas desde el instante en que abrimos sus tapas, olemos su tinta y su papel ajado de aquellos tiempos memorables, en los que tuvimos maestros de vocación docente y sentimientos bondadosos.
Aquellos tiempos de estudiante, de los que fuimos a EGB. 

" Quien se atreva a enseñar nunca debe dejar de aprender."


"No es mejor maestro el que más sabe, sino el que mejor enseña."



Dedicado a todos los profesores que merecen ser recordados no solo por lo que enseñan sino por su forma de hacerlo.



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