lunes, 16 de enero de 2017

Distanciamiento




Para implorarle que vuelva a casa solo debo hacerle una llamada. Convencerlo con argumentos contundentes como: ¡Si vienes te hago tu comida preferida! o ¡Vemos juntos esa película que te gustaba tanto!

También puedo decirle lo mucho que le quiero, y recordarle que no puedo vivir sin sus besos y sus abrazos. Que echo de menos pasear de su mano por la calle mirando escaparates; y hacer carreras por los jardines de la ciudad con esa tierna complicidad con la que lo envolvíamos todo.

Pero después pienso que ya es mayorcito como para que sea él, el que llame a su madre. 



Derechos de autor: Francisco Moroz

21 comentarios:

  1. Qué dulce y pesarosa narración, pero que se ajusta bastante a la triste realidad. Luego, cuando nos faltan nuestros seres queridos, nos reprochamos no haber estado más tiempo a su lado, no haberles dicho cuánto les queríamos. Tan habitual -creo yo- es esa situación que parece ley de vida. Los padres ancianos nos echan en falta y nosotros, con nuestras ocupaciones, preocupaciones y actividades diversas, nos cuesta encontrar un hueco para dedicarles nuestro tiempo. Y yo me incluyo porque recuerdo cuando llamaba a mi madre y me preguntaba cuándo iría a verla, que tenía ganas de verme. Y eso que la visitaba a menudo, pero no lo suficiente como hubiera tenido que ser.
    Así que este micro me ha tocado mi fibra sensible, haciendo sentirme, una vez más, culpable.
    El distanciamiento es lo peor que puede ocurrir entre dos personas que se aman.
    Un abrazo.

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    1. Cuando crecemos. parecemos olvidar que fuimos dependientes de nuestros padres. que fueron ellos los que nos arropaban, besaban, acariciaban y alimentaban.
      Cuando ellos envejecen se cambian las tornas y son ellos los que nos necesitan, y e conforman solo con nuestra voz o nuestra presencia. no son exigentes, solo quieren saber de nosotros y de paso saber si aún nos pueden ser útiles en algo.
      Mi madre siempre nos decía: Un padre es para 10 hijos pero 10 hijos a veces no son para un padre.
      Nuestro egoísmo nos atrapa con las miles de escusas que anteponemos a lo más esencial que es la atención hacia nuestros mayores.
      Aprovechemos el tiempo que están con nosotros. ahora los niños son ellos.
      Un abrazo y gracias por tus aportaciones Josep.

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  2. Ay, qué ingratos los hijos. Y qué poco nos damos cuenta... hasta que tenemos hijos. Excelente micro, Francisco.

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    1. Más que ingratos yo diría que descuidados un un poquito egoístas para con ellos. Pero lo que no sabemos es que todo lo que dejemos de hacer por nuestros viejos son cosas que nuestros hijos dejarán de hacer por nosotros.
      Besos Amiga.

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  3. La verdad es que los hijos nos volvemos distantes sin querer o por desavenencias o por problemas y luego nos damos cuenta de la importancia de los que tenemos cerca como nuestros padres o nuestros abuelos. Yo recuerdo a mi abuela paterna que la pobre muchas veces decía que porque no le tocábamos a la puerta que vivía enfrente o entrabamos con mas frecuencia, la verdad hasta que comprendí que debería de haberlo hecho con mas frecuencia ya era tarde, enf in la vida nos hace que sin querer nos volvamos culpables del distanciamiento cuando realmente es cierto que siempre hay tiempo para todo, yo tengo la costumbre d etodas las mañanas preguntarle a mi madre ocmo esta ya que se que esta sola y he tomado la costumbre de una vez a la semana ir a comer ocn ella, de modo que saco un poquito de tiempo para estar con ella. un abrazo. TERESA.

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    1. Pues lo que estás haciendo por tu madre Teresa es algo que ella te agradece y se llevará consigo como tesoro personal.
      Nuestros propios hijos ven el ejemplo de nuestra actuación para con nuestros seres queridos, ellos imitarán o no nuestra disposición, pero la semilla está plantada para que el amor hacia los que nos dan la vida germine ininterrumpidamente.
      Un beso y gracias.

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  4. Pues qué cierto y tal y como dice Rosa, hasta que no tenemos hijos no nos damos cuenta de lo que importa a veces una llamada.
    Besos

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    1. Mi madre solía repetirme eso de: ¡Ya seréis padres! como una amenaza esgrimida ante la ingratitud mostrada a veces hacia ciertos criterios educativos que mis padres impartían y nosotros, como niños, no entendíamos, pareciéndonos caprichos de ellos hacia nosotros.
      Ahora certifico que yo repito las mismas pautas que iba asimilando en mi niñez sin darme cuenta. Ahora me parece justo mi criterio educativo sin darme cuenta que despliego los mismos argumentos que esgrimieron mis progenitores.
      La experiencia es sabia y nos da un varapalo de humildad de vez en cuando.
      El amor hacia ellos es lo que nos queda.
      Un beso Conxita.

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  5. Crecemos, nos creemos 100% independientes, y los primeros que sufren esas consecuencias son nuestros padres.

    Más saludos, Francisco!

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    1. Todo lo que hagamos sufrir a nuestros padres, y aquello de lo que les privemos. Se convertirán en piedras que caerán sobre nuestro propio tejado cuando nos llegue el momento de ser nosotros los sufridores.
      Saludos Julio.

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  6. El ser humano es egoísta por naturaleza y por desgracia. Lo peor es que algunos no son capaces de renunciar a ese egoísmo ni siquiera por una madre.
    Besos.

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    1. Y las madres como es bien sabido se lo merecen todo. Con lo cual ¿ Qué podemos esperar el resto, de estos egoístas entre los que nos deberíamos incluir?

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  7. Pues hay algunos mayorcitos (hombres y mujeres) que llaman a su madre ¡todos los días!. A mí me parece una exageración. Yo no lo hago con mis padres y me considero muy buena hija.Tampoco hace falta estar todos los días con llamadas. Que la propia familia también exige dedicación. Un abrazo.

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    1. Los excesos también son muy perjudiciales. Moderación y nunca abandono es la norma a seguir.
      Abrazos.

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  8. Entiendo a los padres y, aunque no paso un solo dia sin saber de ellos (o ellos de mí) también depende de lo "mal acostumbrados" que los tengas, porque como sientes un precedente...pobre de ti si fallas ;-)
    Tu post, tan genial, invita a reflexionar muuuucho.
    Gracias, Francisco.
    Un beso

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    1. ¿Se mal acostumbran? Ya no recordamos cuando de niños absorbíamos la energía de nuestros padres y consumíamos su tiempo de forma tirana. esos: ¡Mamá esto, mamá aquello, mamá lo otro! Y los ¿Porqué y porqué y porqué?
      Cadas uno sabrá lo que sus padres se merecen en lo que respecta a dedicación. Yo personalmente, y dejándoles su espacio personal, les dedicaré todo el que precisen y requieran. Los padres no duran siempre.
      Gracias por tus palabras Chelo
      Besos

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    2. Lo sé. Y esa es mi pena también porque los míos se merecen la máxima por mi parte e intento no fallarles y sin ningún tipo de queja.
      Cuando dije que se "mal acostumbran" me refiero a que si tienes por costumbre avisar de esto o lo otro, si un día no puedes (por lo que sea) se alarman porque les tienes acostumbrados y les parece raro. Y hablo de esto teniendo ya una edad, claro ;-)
      Más besos, Francisco

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  9. Un breve pero magnifico relato que narra a la perfección la realidad, bueno menos a mí que me tiene que echar mi madre con agua caliente cada vez que tengo un rato libre, jajaja.
    Antes sufría de papitis y ahora de mamitis, pero es que necesito disfrutarla todo lo que puedo aunque parezca egoísta por mi parte.
    Besos.

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    1. Ja,ja,ja. haces bien, agárrate fuerte a ella y que nadie consiga separarte nunca. Solo la parca tiene poder para hacerlo y todo lo que no disfrutemos de ellos en vida, después no podemos más que lamentarlo.
      Besos.

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  10. Muy buenas noches Francisco, aqui leyendote con mi mamá al costado, ella cumple los 89 años y me dice es la pura verdad. Como me dice como puede escribir en tan pocas palabras tanto significado. Muchas gracias.

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    1. Como me alegra que tu madre me lea. Es todo un honor.
      Dale un besos de mi parte Iván y ya sabes, no la tengas quejosa por falta de cuidados.
      Un abrazo para ti.

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