El periódico lo es todo para ella.
Ciertamente no se goza con las noticias truculentas ni con las que desgranan
los continuados ``Rifirrafes´´ de los políticos de turno. Tampoco le aportan
nada las que hablan de la cambiante economía mundial y las cotizaciones en
bolsa de compañías sin escrúpulos, y rehúye con indiferencia la sección de
cotilleos y miserias de los famosos del momento.
Solo encuentra refugio y consuelo en las
últimas páginas donde se presentan esos pequeños retos conocidos como
pasatiempos. Para esta mujer, muy al contrario, el tiempo se detiene cuando extiende
la hoja sobre la mesa cada mañana, acompañada por el aroma del café recién
hecho flotando en la estancia. Estira con sus manos arrugadas el pliego de papel
reciclado, casi con delicadeza, como quien despliega un mapa hacia la cordura.
Considera, Julia, que el
crucigrama que la mantiene entretenida es el único rincón del universo, donde
el caos desmesurado que ya no entiende ni puede asumir, se rinde ante un orden
lógico y abarcable.
En ese damero de cuadros blancos y negros, cada
problema tiene una solución exacta y cada palabra, una definición que encaja a
la perfección en un número determinado de casillas. Fuera de ese papel, su vida
es un laberinto de incertidumbres, de dudas e inseguridades. Mientras su
bolígrafo escribe las letras correspondientes, con pulso tembloroso, recupera
así mismo el control que irá perdiendo a lo largo de su aburrida jornada, en la
que su cabeza se perderá en recuerdos que se le van borrando cada día un
poquito más.
Cuando logra descifrar la última palabra
cruzada, una paz momentánea la invade. Lo consiguió de nuevo. Dobla el diario
con cuidado, lo abraza contra el pecho y sonríe. Mañana habrá otro desorden nuevo
en el mundo, o el mismo de siempre repetido. Pero confía en que también habrá
una nueva página, con pequeños enigmas, esperando a que ella los resuelva. Que
en vez de pasar el tiempo, este, se ralentice un poquito, dándole ese pequeño
margen de lucidez que necesita a diario para seguir adelante, sin tener que
depender ni sacrificar los tiempos de nadie en su cuidado.


Es una forma muy sana de evadirse de la triste realidad que nos envuelve. Su mente trabajará para mantenerse despierta y no vaya deteriorándose demasiado rápido. Y no es tarea fácil completar según qué crucigramas, he, he. Así que es lógico que cuando lo consigue se sienta satisfecha por el logro.
ResponderEliminarUn abrazo.
Resolver crucigramas es una buena terapia para ejercitar la mente y no olvidar los recuerdos que nos habitan.
EliminarPero también es cierto que algunos de ellos son harto difíciles para personas que no tengan mucha paciencia y tiempo. Y haciendo trampas de vez en vez mirando las soluciones.
Un abrazo.
Qué hermoso relato. La verdad es que tal y como está el mundo, mejor darse al crucigrama que a las noticias. Aunque veo que tu personaje no lo hace por querer olvidarse de la situación mundial, sino para no olvidar (o retrasar el olvido) su propia vida ante una enfermedad que avanza sin piedad. Me ha encantado.
ResponderEliminarUn beso.
Gracias por tu comentario, siempre eres muy amable y sacas acertadas conclusiones de lo que escribo, y esta vez es otra de muchas en las que das en el clavo.
EliminarUn beso, amiga.
Lo que muestra tú relato es una triste realidad de muchas ancianas, que buscan distraerse y de paso ayudar a que su deterioro tarde mucho tiempo en aparecer, bueno y ancianos también porque en este caso es una señora, pero imagino que habrá hombres también que busquen esa misma distracción para evitar un deterioro o enfermedad que antes o después llega.
ResponderEliminarMe ha gustado mucho tú relato.
Y tal como esta el mundo mejor distraerse con cualquier cosa, que si nos ponemos a mirar las noticias es para llorar.
Un beso.
La soledad dicen, es la peor de las enfermedades, y esta mujer no parece estar muy acompañada en su día a día. Se resiste como puede a ser dependiente a corto plazo, pero ya sabemos todos que esa es una batalla perdida de antemano.
EliminarUn abrazo.
¡Qué emotivo el texto ! La vejez nos hace sabios y la anciana hacía muy bien en ocupar su tiempo con los pasatiempos del periódico en lugar de leer las noticias. Es un relato muy bueno con el que he disfrutado mucho.
ResponderEliminarUn abrazo
Gracias, Brurata. Hay que hacer cualquier cosa para pasar el tiempo entretenido y no darle muchas vueltas a la cabeza. el deterioro físico y cognitivo se acelera cuando no ejercitamos el cuerpo y la mente de manera sistemática.
ResponderEliminarMe agrada que te haya gustado.
Un fuerte abrazo.
Muy tierno.
ResponderEliminarAgradecido.
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