domingo, 13 de septiembre de 2020

Te doy mi palabra 1- Un nuevo comienzo




–Ya va siendo hora de volver –me he dicho esta mañana mientras tumbado en la cama me debatía con la falta de sueño y el cansancio acumulado a causa de jornadas de trabajo largas y agotadoras. Será por la costumbre de madrugar en exceso que hasta los domingos me levanto pronto.

–Ya es hora de poner en marcha el blog que lleva en “Off” y fuera de cobertura desde junio más o menos. –Me he recriminado a mí mismo. Y haciendo un quiebro de cadera y una flexión abdominal inesperada, he esquivado al colchón que me atraía como el imán al hierro aunando su fuerza con la misma ley de Newton. He conseguido salir airoso del lance, pero con la misma falta de inspiración que de costumbre.

Y es que el virus lo ha trastocado todo de tal manera que coincidiréis conmigo en que han cambiado muchas cosas que antes nos parecían inamovibles. Las musas personales siguen confinadas, y los númenes en estado latente de haraganes impenitentes.

Por eso me he disfrazado de ciclista y he tirado para el monte de forma literal, y durante la ruta he pergeñado la vuelta a las andadas blogueras de alguna manera que resultara novedosa y original.

–Está todo inventado –he razonado (A veces lo hago con buenos resultados) y en ello andaba, ¡perdón! Pedaleaba, cuando por el kilómetro 50 más menos, eso carece de relevancia, se me ha ocurrido algo que sin ser espectacular puede ser interesante; algo que se alimenta de las raíces que dieron comienzo a este rincón literario. Y no estoy hablando de volver a las reseñas, que así dio comienzo todo…

Y es que, los que estamos inmersos en libros y escritos nos sentimos atrapados no solo por los argumentos de las historias narradas, también por el lenguaje utilizado por el autor en cuestión. Por ello, así, a botepronto pensé en esas palabras que hallamos escondidas en los renglones, agazapadas tras su significado entendible solo junto a un contexto, pero que fuera de él nos resultan grandes desconocidas. Unas son curiosas, otras aunque nos suenen, son ignotas para el común de los mortales.

Algunas muy bellas y exóticas que hasta parecieran extranjeras o pertenecientes a culturas ajenas a la nuestra. Palabras hermosas con  significados ordinarios y esas que siendo escuetas y en apariencia vulgares lo tienen exuberante y lleno de matices.

Pues de eso se trata queridos amigos, de enseñaros todas esas palabras que iré subrayando en las obras que lea para poder compartir mi asombro con vosotros.

Juntos aprenderemos el variopinto y rico vocabulario que posee nuestro idioma.

Con este Barner que colocaré en el lateral del blog, podréis acceder a partir de ¡ya! a todas las entradas referidas al tema.




Empiezo ya mismo con algunas que se han puesto de moda por causa de la pandemia que ya encontré en textos de hace algunos años.

Con ellas doy por comenzado un nuevo periodo del blog.

Espero lo disfrutéis.



Las de esta primera hornada no resultan nada originales por la cantidad de veces que las estamos oyendo a diario. Palabras que hace unos años se pronunciaban solamente en círculos especializados como laboratorios o centros sanitarios. Las dos primeras en libros de auto ayuda.


Resiliencia:


Resiliencia viene del término latín resilio, «volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar».​ El término se adaptó al uso en psicología y otras ciencias sociales para referirse a las personas que a pesar de sufrir situaciones estresantes no son afectadas psicológicamente por ellas.​

La palabra resiliencia, en cuanto a la física y la química, designa la capacidad de cualquier material para recuperar su forma inicial a después de que se ejerce una fuerza que lo deforma. La palabra proviene del latín salio, que se traduce como “saltar", antecedido por el prefijo re-, que indica repetición o reanudación.​


Asertivo:


La asertividad es una habilidad social que consiste en conocer los propios derechos y defenderlos, respetando a los demás; tiene como premisa fundamental que toda persona posee derechos básicos o derechos asertivos. Como estrategia y estilo de comunicación, la asertividad se sitúa en un punto intermedio entre otras dos conductas polares: la pasividad, que consiste en permitir que terceros decidan por nosotros, o que pasen por alto nuestros derechos; y por otro lado tenemos la agresividad, que se presenta cuando no somos capaces de ser objetivos y respetar las ideas de los demás.

El concepto de asertividad suele definirse como un comportamiento comunicacional en el cual la persona no agrede ni se somete a la voluntad de otras personas, sino que manifiesta sus convicciones y defiende sus derechos. Es también una forma de expresión congruente, directa y equilibrada, cuya finalidad es comunicar nuestras ideas y sentimientos o defender nuestros legítimos derechos sin la intención de herir o perjudicar, actuando desde un estado interior de autoconfianza, en lugar de la emocionalidad limitante típica de la ansiedad, la culpa o la rabia. Contar con un criterio propio dentro de la sociedad es indispensable para comunicarnos de una mejor manera.​


Confinar:


Desterrar a alguien , señalándole una residencia obligatoria . 2. tr. Recluir algo o a alguien dentro de límites definidos .


Desescalar:


Des-es-ca-la-da. Es la palabra de moda. Está en boca de todos. Uno de los legados más cacareados de ese covidcionario que nos ha traído la pandemia. Vivimos en un festín léxico auspiciado por la prensa y urdido por el virus, una bacanal de neologismos que la RAE, siempre tan cortarrollos, quiso matizar y ha terminado por aceptar.

escalada esta reconocida como el "aumento rápido y por lo general alarmante de algo, como los precios, los actos delictivos, los gastos, los armamentos". Añadid el prefijo que denota negación o inversión del significado del vocablo, y ya tenéis significado. 


Pandemia:


Mientras que la epidemia es una enfermedad que ataca a un gran número de personas o de animales en un mismo lugar y durante un mismo periodo de tiempo, la pandemia ocurre en varios países o continentes, afectando a una parte considerable de la población.


Coronavirus:

 

Los coronavirus son una familia de virus que pueden causar enfermedades tanto en animales como en humanos. En los humanos se sabe que varios coronavirus causan infecciones respiratorias que pueden ir desde el resfriado común hasta enfermedades más graves como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) y el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS).


Cuarentena:


Es un término en medicina que consiste en el aislamiento de personas o animales durante un periodo de tiempo no específico para evitar o limitar el riesgo de que se extienda una enfermedad.

La palabra tiene raíz en el idioma italiano en donde se usó en el siglo XIV para nombrar los 40 días de aislamiento que se hacía a las personas sospechosas de portar la peste negra.

Sin embargo, la cuarentena hoy en día se asocia al tiempo específico que tarda un virus en incubarse.



viernes, 5 de junio de 2020

A modo de despedida





Con esta entrada, rindo un sentido homenaje a todas aquellas personas que se nos fueron a causa del corona virus. Los enfermos y muchos de sus cuidadores.
Numerosos familiares y amigos no se pudieron despedir adecuadamente de sus seres queridos. Perdieron la oportunidad de acompañarlos en sus últimos momentos; cuando todo lo superfluo sobraba y les faltaba lo necesario para partir en paz: una lágrima derramada, una caricia, una cálida mano, una mirada de aliento.
Las despedidas siempre resultaron tristes, en este caso excepcional, fue peor no poder hacerlo.
Descansen en paz. Nos quedamos con vuestro recuerdo, esto, por desgracia aún no ha terminado.


El montaje audiovisual lo hizo mi buen amigo Cesar, en base a un texto que en su momento subí al blog y que le pareció adecuado para la ocasión. Desde aquí mi agradecimiento por tan bonito regalo.


Os dejo el enlace en Youtube para poder acceder al vídeo.






 Registro de audio y texto con derechos de autor.

lunes, 1 de junio de 2020

Cuesta trabajo




Tampoco hoy encontré trabajo. Por más empeño que pongo en demostrar mi profesionalidad, no consigo convencer a los jefes de personal de las diferentes empresas donde me presento.
Alegan que con ochenta y tres años tengo un “curriculum notable” pero una “vitae” insuficiente.

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Este oficio es de lo más monótono. Sobre todo por la cantidad de horas muertas que pasan entre la atención de un cliente y otro. A eso le sumamos la aparente indiferencia de estos a pesar de la atención personalizada que reciben por mi parte. Menos mal que lo compenso con muchos  momentos bucólicos contemplando los cipreses plantados al lado de la tapia. De otra manera las jornadas se me harían eternas.
¿Por qué me hice sepulturero?
Mi padre me decía que no echara tierra sobre mi futuro y mi madre me repetía de continuo: “Hagas lo que hagas se pulcro”

&  

El próximo favor se lo pido a Santa Rita que a lo mejor es mucho más receptiva a la hora de concederlos.
Mi único deseo era más que razonable señor juez, le explico. Encontrar un banco donde recibir el dinero justo por la labor desempeñada. No está el mercado como para muchas alegrías, pero de algo tendrían que valer todos los años de preparación y entrenamiento.
El caso es, que en ninguna de las entidades en las que me presentaba tenían en cuenta mis argumentos. En todas rechazaron mis propuestas. Quizá no fuera lo más razonable hacerlas a punta de pistola…
Bueno, lo dicho, que  rechazo al abogado de oficio, prefiero a la abogada de los imposibles para que con un poco de suerte me libre de toda pena.

&

– ¡Quiero un trabajo! ¡Quiero un trabajo! ¡Quiero un trabajo!
– ¡Oiga! Que yo solo soy un simple funcionario de la oficina del paro
–Perdone, no estaba hablando con usted, me dirigía al genio de mi lámpara mágica.




Derechos de autor: Francisco Moroz




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