—No quiero dormir, tengo susto del monstruo.
—sabes que no hay ningún monstruo dentro del ropero ni tampoco debajo de la cama, ayer revisamos la habitación y comprobamos que es tu imaginación desbordada la que te hace ver cosas donde no las hay. De niña me pasaba lo mismo ¿y sabes? superé el miedo con una oración que me enseñó la abuela. Vamos a rezarla juntos y ya verás cómo vas a dormir de un tirón.
Dice así: ‹‹ Cuatro esquinitas tiene mi cama cuatro angelitos que me acompañan, dos a mi vera y dos a mis pies y hasta mañana descansaré bien.››
A media noche los alaridos de la criatura la despertaron. Sobresaltada, saltó de la cama para salir precipitadamente de su habitación. ¿Qué le pasaba a su hijo que gritaba de esa manera?
Cuando entró en el cuarto del pequeño solo notó un frio inexplicable, pues la ventana estaba cerrada y el termostato situado en una de las paredes marcaba veintidós grados.
El chiquillo se encontraba tapado enteramente con el cobertor. Cuando su madre lo destapó, se le abrazó instintivamente con desesperación, temblando como un animalillo asustado buscando protección en el regazo de su madre.
— ¿Qué ha pasado tesoro?
—Es que he soñado con los angelitos, mamá.
— ¿Y eso te asustó?
—Es que desperté de pronto, y a los pies de la cama había luz. Me acerqué para ver que era, y una voz rara me dijo: ‹‹Hola, soy el único ángel que te guarda, me llamo Luzbel››



Ya puedes rezar, ya, que el maligno siempre está al acecho, incluso con cara de ángel bueno, je, je.
ResponderEliminarUn abrazo.
Y además bien cerca de nosotros. Ese si que nunca abandona ni desfallece en su cometido.
EliminarAbrazo.
Pues no es un ángel muy recomendable para que te guarde. Terrorífico, en verdad.
ResponderEliminarUn beso.
Al fin y al cabo era el ángel portador de la luz. Y rebeldes somos todos en mayor o menor medida, con lo cual algo de demonios tenemos y quizá por eso no se aparta de nuestro lado.
EliminarBesos
Muchas gracias por el aporte, Francisco. Un abrazo enorme.
ResponderEliminarDe nada, siempre un placer esa inspiración que nos aportáis.
EliminarAbrazos también para ti.
Después de todo es un ángel. De las tiniteblas, claro, pero ángel al fin. Un abrazo
ResponderEliminarClaro que si, antes de diablo fue ángel y uno que era importante para Dios.
EliminarOtro abrazo.
Un final muy escalofriante , buen relato corto , saludos.
ResponderEliminarGracias pablo. un placer que te haya gustado.
EliminarAbrazo.
Pues no este no será ángel de la guarda, muy bien escrito. Rápido directo y con un final que no deja indiferente. Enhorabuena Francisco un abrazote.
ResponderEliminarAgradecido Ainhoa por tu comentario. Un ángel guardián según para quien, bastante efectivo.
EliminarOtro abrazo gordo para vos.
Un micro tierno en el tono y aterrador en el fondo. Espeluznante ese final. Estupendo, Francisco.
ResponderEliminarNo te puedes fiar de los principios cuando sabes que el final se puede escribir con tragedia, drama y desamor.
EliminarEn este caso con terror.
Gracias, Marta.
Besos.
Quizá trendrá que aprender a recitar otros rezos más eficientes.
ResponderEliminarInvocaciones, maldiciones y anatemas. Es lo suyo.
EliminarSaludos.
¡Glups, vaya, mira que haberse colado Luzbel! Me ha encantado recordar el "Cuatro esquinitas tiene mi cama..." que de niño decían en casa para que yo y mis hermanos nos durmiéramos. Mira, yo a mis nietos cuando alguno se pone pesadito con eso del miedo no se lo he contado; la próxima vez lo hago.
ResponderEliminarEstoy con el comentario anterior: si las "Cuatro esquinitas" no consiguen más que convocar a Luzbel habrá que encomendarse a otros rezos.
Me ha gustado tu relato. Ese giro que le pegas al final del mismo (que son marcas de la casa, lo sé) me encanta.
Un abrazo
Una oración muy conocida y común al menos para los cristianos chiquititos. Había otra que dio lugar a un chiste y que rezaba: Con Dios me acuesto con Dios me levanto. con la virgen maría y el espíritu santo. Y cuando se rompió la cama alguien dijo: Es normal que haya ocurrido acostándose con tanta gente.
EliminarUn fuerte abrazo.
Luzbel.... no es mal angel, si dijo ese nombre seria poco antes de transformarse en algo malvado
ResponderEliminarLuzbel era el brazo derecho de Dios. Pero quiso ser más listo que el jefe y lo expulsaron de la empresa, no fuera a ser uno de esos usurpadores que al final terminan haciendo sombra.
EliminarAbrazo.
Mientras leo a los compañeros y les comento, he compartido una idea: siempre creemos que todo debe ser blanco o negro, sin matices de por medio. Incluso dentro de la oscuridad hay luz y viceversa. Resulta tierno ese Luzbel, que incluso sabiendo lo que se sabe de él después, puede ser un ángel de la guarda efectivo. Me gusta tu micro porque nos hace reflexionar en eso, no hay verdades absolutas. Excelente aporte...
ResponderEliminarMe imagino a un angelillo con ese nombre y me resulta tierno e inocente. Y el nombre no causa espanto ni mucho menos temor. Pero como siempre, están los que se encargan de crear y trasmitir la mala fama partiendo de cualquier pequeña falta. Y es que dios no quiso nunca que le hicieran sombra.
EliminarGracias y besos.
Hola Fran. Un micro muy eficaz y muy bien construido. Me gustó mucho cómo partes de una escena tierna y cotidiana —ese rezo infantil tan reconocible y que yo solía recitar cada noche— para ir tensando la atmósfera hasta desembocar en un final escalofriante. El giro de Luzbel como "ángel de la guarda" es brillante: inquietante, irónico y muy potente. Breve, directo y con un cierre que deja huella y que no sé si me dejará dormir esta noche.
ResponderEliminarUn abrazo de Marlen
Y surge una pregunta: Si luzbel es el único que guarda la cama de ese niño ¿Dónde habrán acabado esos otros tres ángeles que faltan?
EliminarMejor no hagamos cábalas que es cosa de judíos.
Abrazos.
Bueno, pues si realmente lo guarda, puede llamarse como ñe parezca.
ResponderEliminarAbrazooo
Guardar también guardan los cancerberos y carceleros. Vete tú a saber que clase de protección va a recibir ese niño. Aunque podría tratarse del anticristo y entonces si que sí.
EliminarAbrazo, compañero.
Pobre chico, qué mal lo pasa cuando no puede dormir por culpa de un miedo irracional, imaginando lo peor, en este caso con razón, pues tiene un origen sobrenatural maligno.
ResponderEliminarBuena y original aportación al incluir un niño, su madre, oraciones, ese frío aterrador, y el maligno; una buena amalgama.
Gracias por compartir tu micro.
Un abrazo, Francisco.
Podríamos decir que el terror está en el aire.
EliminarY cuando el protagonista es un niño, haga de bueno o malo, da más escalofríos todavía si cabe.
De nada. Gracias a ti por leerme y dejar tu comentario.
Abrazo fuerte.
Es un cuento de terror infantil clásico y redondo, de los que se cuentan para dormir y acaban quitando el sueño. Escalofrío sutil y giro final demoledor. El diablo no tienta al adulto, sino que se cuela en la cama del niño disfrazado de ángel guardián. Deja un regusto helado y duradero.
ResponderEliminarUn abrazo.
Personalmente no me quiero imaginar mi cama rodeada de espíritus ni buenos ni malos. Que me dejen descansar tranquilo y relajado sin tener que pensar en quién me acompaña cada noche.
EliminarAbrazo.
Que miedito, el angelito Luzbel! Aunque el relato es breve, creas una buena tensión al final de la historia! Un abrazote!
ResponderEliminarBueno si es un angelito pequeño siempre dará menos miedo. imagina un satanito o diablillo... miedo el justo.
EliminarAunque hay niños humanos que menudos angelitos están hechos. casi que prefiero un luzbel pequeñín.
Besos, compi.
Yo también hubiera gritado de terror, pobre niño.
ResponderEliminarAbrazos.
A no ser que Luzbel guarde a un gran pecador, en ese caso se puede entablar una buena e interesante conversación.
Eliminarabrazos.
Me ha gustado el estilo, muy natural pero con un ritmo suave que recuerda a una canción de cuna —y no solo por la nana del texto—. Justo cuando parece un cuento tierno, el tono se quiebra y deja una sensación inquietante que está muy lograda. Un abrazo.
ResponderEliminarAgradezco mucho tu amable comentario Eitán. De esos que se cuentan para meter miedo a los niños traviesos.
EliminarAbrazo.
La situación está muy bien narrada , el final es escalofriante.
ResponderEliminarNada es lo que parece.
Un abrazo Francisco
Puri
Nunca nada es lo que parece. Siempre hay algún gracioso que nos cambia el paso. Y no estoy hablando del relato sino de la vida.
EliminarAbrazo también para ti, Puri.
Qué giro, Francisco! Nos introduces en ese ambiente íntimo, inofensivo. A mi me trajiste recuerdos de mi abuela, quien también me enseño una oración al angel de la guarda, dulce compañia no me desampares ni de noche ni de dia...Y asi estaba, tan tranquila y confiada, cuando me sacudes con esa frase final, arrolladora. Que buen micro de terror!
ResponderEliminarUn abrazo
Me gusta fastidiar y haceros repensar y releer. Es muy gratificante seguir quebrando el ritmo y la trama y cambiando el paso de vez en vez.
ResponderEliminarUn abrazo agradecido.
¡Chupalla! Lo que se llama estar jodido. Pobre niño, ¿qué te hizo, Francisco? Va un abrazo.
ResponderEliminarA ese niño me lo figuro siendo de mayor un totalitario mandatario o un explotador de trabajadores desalmado, y de esa manera me da menos reparo hacérselas pasarlas canutas. Es una estrategia de escritor como otra cualquiera. ;)
ResponderEliminarOtro abrazo para ti.