domingo, 22 de marzo de 2026

Nada es perfecto

 




Con sus flamantes nombres en latín bien a la vista para que el público asistente las vea y las pueda identificar con facilidad como lo que son, seres especiales, gráciles, casi mágicos.

 Ayuda mucho el despliegue de medios y puesta en escena adecuada para el evento al que asistirían reconocidas personalidades, interesadas especialmente en observarlas y estudiarlas de cerca.

Cartelería documentativa con textos, gráficos, e ilustraciones variadas. Iluminación directa sobre ambas, mediante unos focos de leds estratégicamente colocados, emitiendo una luz blanca tamizada, para que, cuando sean contempladas, no se pierda el más mínimo detalle de su ornamentación y colorido natural de sus cuerpos perfectamente diseñados, morfológica y funcionalmente. Llenos, de armoniosas curvas y elaboradas filigranas que parecieran imitar unos sofisticados mandalas tatuados en cada uno de sus miembros prominentes.

Atractivas y sugerentes como ningunas, reinas de un paraíso perdido que hace tiempo, tuvieron que abandonar a traición y sin consentimiento. Todo por interés de la ciencia que las puso en manos expertas para que ahora luzcan como lucen, en todo su esplendor.

Lástima que esos alfileres que atraviesan sus cuerpos no sean de lo más estéticos. Pero es que en este mundo nada es perfecto del todo. Ellas casi llegaron a serlo.



Derechos de autor: Francisco Moroz

4 comentarios:

  1. quizas si se usara otra manera de pegarlas a los exhibidores se podrian contemplar mas limpiamente

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  2. Soy bióloga y especializada en Zoología. He tenido que hacer yo también esos juegos malabares con alfileres y mucho arte para que el ejemplar luciera en toda su belleza. Era obligatorio presentar a fin de curso un insectario. Entiendo que no hay otra forma de estudiar, investigar y hacer que la Ciencia avance, pero hoy por hoy sería incapaz de semejantes actos. Ya después como profesora tuve compañeros que mandaban también a los alumnos presentar un insectario, pero yo jamás lo hice. Nunca lo confesé abiertamente, pero me parecía una aberración que chavales de catorce o quince años anden por ahí destripando insectos.
    Precioso tu relato y muy esclarecedor.
    Un beso.

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  3. Como siempre, juegas al despiste y nos llevas por un sendero que uno no sabe hacia dónde nos llevará, hasta que por fin todo se aclara, je, je. Y como siempe, ha sido divertido seguir ese camino al inicio incierto.
    Yo, como Rosa, soy biólogo pero especializado en otra rama. Aun así, la asignatura de zoología era común y tambilen tuvimos que presentar un insectario, algo que, al igual que nuestra amiga común, me resultó un tanto desagradable (a diferenca del herbario), empezando por la caza y terminando por clavar los especímenes en una cajita, que todavía conservo para disfrute o desagrado de mis nietos, je, je.
    Un abrazo.

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  4. Dudo que la perfección exista. Pero si existe, desde luego está a años luz de la raza humana.

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