Mostrando entradas con la etiqueta RELATO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta RELATO. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de abril de 2026

Destino o casualidad, tú eliges

 







Nadie parece recordar el orden correcto de los hechos acaecidos hace aproximadamente una hora y media. Todos están desconcertados y confusos, compartiendo sus conclusiones con el resto. Opinando sobre la fragilidad de la vida, la inseguridad ciudadana y la ley de probabilidades que se encarga de que te toque el palito más corto. En ese ejercicio casi  metafísico, que impele al ser humano a analizar las causas primeras. Que, como planteó en el título de uno de sus temas el cantante ``Melendi´´, podían ser fruto del destino o la casualidad.

Los que se han incorporado al corrillo de curiosos atraídos por el morbo, preguntan a los que ya estaban con anterioridad y presumiblemente tienen más información al respecto. Pero la verdad es que nadie dispone de todas las piezas del rompecabezas como para poder encontrar sentido al todo y responder a la pregunta: ¿Cómo se desarrollaron los acontecimientos que desembocaron en el suceso luctuoso?

Un transeúnte se reafirma en que la causa de su divorcio sobrevino, mientras se encontraba en las inmediaciones de su domicilio, besando apasionadamente a su pareja. Ese instante mágico fue interrumpido por un grupo de niños que empezaron a berrear a voz en grito de manera insistente la palabra ¡Gooool!  El escándalo era de tal envergadura que se enfadó sobremanera. Cuando se disponía a reprender a dichos niños por armar tanto ruido es cuando escuchó el aullido salvaje de un perro y el desagradable chirrido de neumáticos con el posterior golpe de chapa. Cuando volvió la cabeza sorprendió a su empleado, fumando en la puerta del comercio que él regentaba.

El dependiente de una tienda del barrio, que estaba echándose un ``piti´´ en la puerta, aprovechando la ausencia de su jefe y de clientes, achaca la culpa de su despido al ayuntamiento, por no hacer la poda en condiciones, y al ministerio de sanidad y consumo por haber prohibido fumar en el interior de los locales comerciales. Que qué narices pinta un avispero en el tronco de un árbol.

Si el perro pudiera hablar, afirmaría, que la avispa que le picó en la trufa fue la auténtica responsable de un dolor inmerecido. Y es que se puso a aullar como un loco por la quemazón. Tiró de la correa para poder salir escopetado al parque de enfrente, por si encontraba algo de barro donde hundir el hocico y aliviar su insufrible suplicio.

El conductor renegó de su ``perra suerte´´ por acelerar en el último momento cuando el semáforo todavía estaba en ámbar. Y es que no esperaba que un perro perseguido por un tipo histérico saliese de entre los coches aparcados en batería. Ahora tendría que utilizar el transporte público durante unos meses, pagar los desperfectos, y bregar con el seguro.

La vecina del cuarto achaca la infidelidad de su esposo, a un balón de reglamento que salió con fuerza inusitada por encima de la valla metálica desde el patio del colegio que linda con la calle. Este, impactó contra uno de los árboles plantados en alcorque, y rebotó tres veces antes de rodar y pararse a los pies de un señor que paseaba a un perro dálmata que emitió bramidos inclasificables, para a continuación salir espantado perseguido por su dueño. A causa de ello un Mitsubishi de color granate frenó bruscamente haciendo patinar los neumáticos, derrapó abruptamente, desplazándose hacia la derecha para colisionar contra una furgoneta azul tormenta, de una reconocida marca logística de transporte urgente. También divisó a su marido besándose con otra.

Y la tragedia luctuosa y lo más grave del asunto, por lo que tuvo que intervenir la policía, no era otra, que una viejita tirada en la acera con un andador al lado, muerta sin remisión. No presentaba heridas ni golpes aparentes según informe forense, salvo el que pudo haberle originado la caída.

Así es como la encontraron los agentes de la primera patrulla que se personó, alertada por el aviso que les llegó desde la central,

También reportaron un coche de color granate prácticamente empotrado en la parte trasera de una camioneta de reparto, aparcada en batería en la zona de carga y descarga habilitada para ello. El transportista de la camioneta culpando del siniestro al conductor del automóvil. Este, tenía la cara a tres colores. Blanca del polvo del airbag que había reventado, parcialmente morada por el golpetazo contra el mismo dispositivo, y roja por efecto del bochorno provocado por la bronca que le estaba metiendo el repartidor, y que entendía a medias, pues aunque la diatriba exaltada se presumía en rumano o polaco, los insultos e improperios parecían ser emitidos en lenguaje universal.

Los agentes por su parte, renegaron por lo ``bajini´´ pues se les acumuló el trabajo. Tuvieron que restringir el paso de los peatones, parar el tráfico, acordonar la zona y llamar a los servicios sanitarios, la grúa, y a los bomberos por si acaso. Separar al energúmeno que tenía acorralado al conductor del coche siniestrado, e interrogar a posibles testigos.

Cada uno estaba en el lugar que le correspondía justo en el momento que les tocaba. De eso no hay duda. 

``La casualidad parece caótica, mientras que el destino implica orden, propósito y la sensación de que las cosas están escritas.´´

Por cierto, la anciana murió del sobresalto. Era su destino final. Destino inapelable.





Derechos de autor: Francisco Moroz





sábado, 3 de junio de 2023

Shadow



  Shadow, es el apodo utilizado por la organización, para reconocer al personaje que hay detrás de esa versión antagónica del James bond creado por el escritor Ian Fleming.

  El cambio de siglo ha aportado avances no solo tecnológicos y científicos en muchos campos como el de la ingeniería, la computación, la energía, la experimentación genética, microbiológica o médica. Y el correspondiente desarrollo industrial, con la incorporación reciente de la inteligencia artificial en la vida cotidiana. El mundo cambia a marchas forzadas desde que la globalización es un hecho constatado por todos los gobiernos y todos los ciudadanos. La seguridad de los países se ve constantemente amenazada por Crackers informáticos, satélites y drones no tripulados con funciones militares o de espionaje. Ninguna nación está totalmente a salvo de ataques terroristas, chantajes, secuestro o amenaza nuclear.

  Por todo ello, el factor humano no deja de ser importante, y, por ende, el adiestramiento y formación de agentes especiales es necesaria para mantener un equilibrio entre potencias competidoras, siempre enfrentadas por intereses económicos, geopolíticos y estratégicos. Los infiltrados, pertenecen a esa selecta élite de individuos que pasan desapercibidos para el común de los mortales.

  Shadow forma parte de ellos.

 

⸟⸟⸟⸟⸟⸟⸟⸟⸞⸞⸞⸞⸞⸞⸞⸞

 

–¡Papá!

–Qué pasa peque. ¿Algún problema?

–Papá, que tengo quince años, creo que lo de peque ya no me define.

–Bueno, ya sabes que para mí siempre serás mi niña. Dime ¿Qué es lo que necesitas?

–Pues el ordenador, que se queda bloqueado. Mira la pantalla ¿Lo ves? Ni puedo mover el cursor, y así no hay quien haga los deberes.

–A ver, el sistema es Windows11, tocamos esta tecla junto a estas otras dos y ¡Voila! ¡Ahí lo tienes, otra vez operativo!

–¡Eres un crack papá! Choca el puño.

–Te dejo baby, que tu hermano pequeño está berreando, seguro que por un código de «KK positivo»

  Efectivamente el pequeño Sam ha ensuciado los pañales y reclama atención exclusiva, pues se le han juntado la necesidad fisiológica, el hambre y las ganas de comer.

  Williams se concentra en la ardua tarea de eliminar la materia altamente tóxica mientras calienta el biberón a la temperatura justa y se lo acerca a la mejilla para asegurarse que no quema.

  Mientras, aprovechando la tesitura, pone una lavadora con carga completa utilizando el programa ecológico que garantiza menor consumo de recursos. Hay que cuidar el planeta.

  Recuerda de pronto que tiene pendiente la preparación de la comida, y para ello dispone de una hora y media escasa. Aunque sea sábado, su esposa trabaja y llega a casa en dos horas más o menos. Y la puntualidad cronométrica de Sarah es de sobra conocida por él.

  Finiquita el asunto con Sam, dejándolo en la cuna como si le hubiera inyectado un anestésico y se pasa por el cuarto de Hanna para ver si todo está en orden.

–¿Qué tal va todo peque?

–¡Papaaaaá!

–¡Vale, vale! Entiendo ¿Todo bien con el ordenador?

–Todo ok, parece que funciona correctamente. Ya estoy terminando las tareas del insti.

–Estupendo, haz tu cama y recoge un poquito tu cuarto, que parece un campo de batalla. Yo me pongo con la comida.

  Williams llega a la cocina y despliega su arsenal culinario. Enciende el horno para que se vaya calentando hasta alcanzar los 338º Fahrenheit que convertidos a Celsius son unos 170º y saca todos los ingredientes necesarios comprados por la mañana. Con ellos preparará una sabrosa ratatouille de verdura. Tomates, berenjena, calabacín. Pasa revista a las especias de la alacena y escoge el romero y la pimienta. El aceite de oliva siempre presente, es su arma secreta para triunfar con este plato. Por último, la sal al gusto. Corta en rodajas finas e iguales todas las verduras. Su manejo del cuchillo es preciso. Prepara entre tanto una salsa de tomate que sofríe con soltura de especialista bien capacitado para estos casos.

–¡Ummmm! Que bien huele la casa, algo sabroso se cocina a mis espaldas. –Es Sarah que entra por la puerta en esos momentos, sorprendiendo a su marido con el mandil puesto. –

  Williams la agarra por la cintura, y ambos se dan un beso en los labios de película.

–¡Eh! ¡Que estoy aquí! cortaros un poco. –Les sorprende Hanna a ambos poniendo voz de indignada.

–Ya te lo recordaré a ti cuando llegue el momento, graciosilla. –Todos a la mesa, hoy os sorprenderé con mi arte gastronómico de chef cinco estrellas.

 

                                                                              ⸞⸞⸞⸞⸞⸞⸞⸟⸞⸟⸞⸟⸞⸟⸞ 

 

  El director de la Central Intelligence Agency, convocó hace unas horas, con carácter urgente, a todos los responsables de supervisar las operaciones tácticas y actividades encubiertas.

–Como conclusión de esta reunión señores. Coincidimos en que hemos de enviar al mejor de nuestros agentes ejecutores para solucionar el problema que atañe a la seguridad nacional. Nuestro observador en la zona de conflicto, nos ha informado que las negociaciones diplomáticas han fracasado.

  Alguien propone a Shadow como la mejor opción, y el resto de asistentes están de acuerdo. Se utilizarán los canales habituales para comunicar con él, con orden de partir mañana mismo.

 

  ⸞⸞⸞⸞⸞⸞⸞⸞⸟⸞⸟⸞⸟⸞⸟⸞

 

–Bueno ¿Qué os ha parecido mi plato especial, familia?

–¡Espectacular cariño! Vas mejorando ¿Has hecho algo más que cocinar? –Le pregunta Sarah con cara de guasa y guiñando mientras tanto un ojo a su hija. –

–Pues la colada, y cuidar de tus hijos, listilla ¿Y tú?

–Poca cosa, ya sabes que en la oficina todo es pura rutina diaria.

En ese instante, Sarah recibe un mensaje personal con código encriptado.

 

 

 Derechos de autor: Francisco Moroz




 



domingo, 21 de mayo de 2023

Falta no solo de respeto

 

 


 

«No todos son tan amables como yo», se lo estoy intentando hacer comprender desde hace diez minutos al tío que, frente a mí, me mira impasible, con cara de perplejidad y bastante chulería. Como que no se cree que vaya en serio.

Mi paciencia tiene un límite como la de todo el mundo, pero la diferencia es que se guardar las formas y contengo las ganas de pegarle un bofetón con la mano abierta para que espabile.

A individuos como este, que parecen te están vacilando, hay que ponerles en su lugar o te torean como Manolete.

A cada argumentación que le hago por la decisión tomada por un servidor, con respecto a la situación que él mismo ha provocado, me responde como con desprecio. Está a un «Tris» de mandarme al carajo, lo veo en su mirada extraviada. Me cubre de insultos entre salivazos, pienso que resultantes de su estado de nervios, me nombra a la madre que me trajo; y eso que lo interpelo con respeto, dicho todo con tono amable y melifluo, como para no ofender sus sentimientos que parecieran estar a flor de piel. Tan machotes por un lado y por otro tan delicados como muñecas vestidas de azul con su camisita y su canesú.

Pero todo tiene un final y hay que cumplir con los horarios establecidos por las normas que nos rigen a todos, no puedo estar todo el día intentando convencer a un solo personaje «tiquismiquis» como este. Estoy muy harto del oficio que me obliga a tratar con seres tan intransigentes, ególatras y soberbios. Putos niñatos sin respeto a las canas ni a la veteranía.

La tensión se masca como en el circo romano. Los setenta mil energúmenos sentados en las gradas se impacientan y el griterío es insoportable.

Pienso que el tipejo de calzón corto se ha molestado porque le toqué el pito por una falta realizada a un contrario.  

Le repito por enésima vez que la próxima vez que abra la boca para insultarme le saco la tarjeta roja y lo expulso del campo de juego.

Si hubiera próxima vez, le sacaría una pistola, y le apuntaría al pecho con ella. Pienso para mí mismo. Sería la única manera de poner a estos fulanos prepotentes en su sitio. O eso, o que pongan a la Parca ¡Total! Ambos vamos de negro. Aunque con una guadaña, los árbitros impondríamos más respeto.

 


 Derechos de autor: Francisco Moroz


domingo, 9 de abril de 2023

El que siembra recoge


 

  Os traigo la breve historia de un labrador, siervo de un joven príncipe, al que estaba sometido por nacimiento. Ligado a sus tierras de por vida.

   No era un gañán como la mayoría de sus compañeros de laboreo. Muy al contrario, observaba  lo cotidiano y aprendía de ello, mostrando interés por lo que desconocía para así comprender lo que acontecía a su alrededor. Aceptaba su condición, pero no quería conformarse. Para ello y al igual que la tierra, intentaba cultivar su intelecto. Pues sabía que el que siembra recoge fruto aun siendo escaso.

   Por ello sabía escuchar las enseñanzas y los consejos de los más viejos del lugar, que por experiencia acumulada sobre sus espaldas encorvadas, no eran hueras ni vanas y si provechosas para quien las aplicaba. Todo ello iba conformando el bagaje de nuestro protagonista, y no los bienes materiales que se pudren o se pierden por el camino, significando tan solo el pan para hoy y el hambre para mañana. Era considerado hombre bueno, pues ayudaba a sus vecinos siempre que le requerían, tanto durante el trabajo cotidiano, como apercibiéndoles sobre temas peliagudos a la hora de resolver conflictos o prevenirse de ellos.

   No eran pocas las ocasiones en las que su joven señor requería de sus servicios junto al resto de siervos de gleba, para llevar a cabo alguna escaramuza contra feudos vecinos. En una de esas, destacaron sobremanera sus actitudes reflexivas, al resolver con astucia e inteligencia una situación en la que la se vieron comprometidos frente al enemigo. Insistió con machacona humildad ante el capitán para que dispusiese a la hueste en lo intrincado del bosque. No precipitarse y observar. Eso daría tiempo a descubrir las verdaderas intenciones del enemigo. Ese día no perdieron a ningún hombre al ser pacientes y no víctimas propiciatorias del engaño urdido por las tropas contrarias, que con salidas reiteradas de la muralla y sucesivas provocaciones, pretendían atraerlos a unas zanjas cubiertas de brea, que en caso de haber avanzado hubiera sido prendida para prejuicio de los suyos.

   El príncipe por su parte, tampoco era uno de esos nobles que solo se ejercitaban con las armas. Él mismo, se consideraba un sembrador del intelecto. Gustaba solazarse con la lectura de tratados, códices, y manifiestos tanto civiles como militares. También escribía con donosura cuentos, alegorías, apólogos y fábulas. Era para él la escritura aún siendo joven, solaz para su espíritu y recreo para sus horas. También practicaba la caza y la cetrería con atinado criterio.

   En aquellos tiempos no eran muchos los que dominaban las letras, solo los monjes de algún monasterio copiaban mecánicamente algunos de los textos que circulaban por el reino. Naturalmente era costoso hacerse con ellos y por tanto prohibitiva su adquisición. Tampoco la iglesia ponía mucho interés en que fuesen conocidos. Con ello se aseguraba su poder sobre las almas sencillas del vulgo. Sometidos mediante la ignorancia a una esclavitud soterrada disfrazada de resignación por ser voluntad del designio divino.

   Llegó a oídos del príncipe la fama de nuestro labrador de la que hablaban soldados y servidumbre del castillo. Llamó al mayordomo para que lo trajera a su presencia. Era mucho lo que ansiaba conocer a alguien con quien poder compartir inquietudes y conversaciones. Temiendo por otro lado, ser defraudado por un simple patán embaucador de lengua fácil. Un charlatán.

   Después de cumplimentar presentaciones y protocolos impuestos, dada la diferencia de clases, el príncipe y el siervo debatieron largamente sobre temas prácticos de carácter mundano. El príncipe estaba encantado con el fluido verbo e inteligente pensamiento de su interlocutor. No obstante como prueba inequívoca de que había encontrado a alguien capacitado para ocupar el puesto de consejero personal, pues no era otro su deseo. Propuso a nuestro protagonista una serie de adivinanzas a las que tendría que dar cumplida respuesta en el plazo de una semana.

   Y estas fueron las referidas adivinanzas:

   ¿Cuántos sillares se necesitarían para concluir la construcción de una fortaleza?

    ¿Cuál es la cosa más blanda sobre la que apoyaría un rey su cabeza?

   ¿Qué es aquello que ningún mortal puede ver, aún subido en la atalaya más alta?

   ¿Qué es aquello que cuanto más grande se hace menos se ve, y aquella otra que cuanto más se le quita más grande se hace?

   ¿Qué cosa no ha sido y tiene que ser y que, cuando sea, dejará de ser?

   Con ello príncipe y labrador se despidieron amistosamente en buena hora, citándose para cuando el segundo encontrase las respuestas a los enigmas propuestos.

   Nuestro protagonista encontró las soluciones. No en vano fueron muchos los años durante los que observó la naturaleza, su entorno y sus gentes. Utilizando a partes iguales lógica e imaginación. Llevó puntualmente las respuestas a su joven señor. Nombrándolo este con pronta premura su consejero personal. Convirtiéndose en cuasi pares inseparables con el paso de los años. El humilde labrador medró en la corte, dando consejos acertados al príncipe que impartía gracias a ellos, justicia cabal. Resolviendo cuitas de manera inteligente e ingeniosa.

   Por ello, gentes que habéis escuchado pacientemente a este juglar, os dejo la moraleja final de esta historia que aún no siendo veraz, encierra verdades significativas para esta sociedad de la que formamos parte.

 

«El hombre que cultiva el intelecto es tolerante. No dice todo lo que piensa, pero sí piensa todo lo que dice, llegando a donde se propone gracias a su tenacidad y preparación.»

 

 

Derechos de autor: Francisco Moroz
 
 

 

 

   Las respuestas a los enigmas planteados son:

-         * Uno. El último.

-         * La mano. Pues hasta debajo de una almohada de plumas la metemos para reposar.

-         * Su propia espalda.

-         * La oscuridad y un agujero respectivamente.

-         * El concepto de «mañana»

 

Si fuisteis capaces de resolver los acertijos sin mirar la solución, ya sois buenos consejeros y personas de fiar.

 

sábado, 4 de marzo de 2023

Mala memoria


 

  Le pedí que hiciera todo lo posible para mantenerlo con vida. El sanitario me miró con desconsuelo para decirme que no había nada que hacer. Que era demasiado tarde y me despidiera de él; pues no sobrevivirá por mucho tiempo. Que los efectos del veneno ya eran irreversibles. 

  Lo observo todo a una distancia prudencial, desde que llegaron a la escena del crimen no dejan que me acerque. Suplico que al menos me permitan decirle lo mucho que le amaba. Aclararle que su muerte inminente la ha provocado un tonto malentendido.

   Y le explico por tercera vez al agente que me retiene, que cuando entré por la puerta usando mi llave, me fui directa a la cocina para mirar la cafetera. Que mi desconcierto fue mayúsculo cuando vi las dos tazas encima de la encimera con parte de su contenido. Que me dirigí al dormitorio lo más deprisa que pude y les sorprendí a los dos abrazados en la cama. Que me paré junto a la puerta; mirándolos con desconcierto más que con enfado. Pues ya conocía de su relación amorosa desde hacía mucho tiempo. Pero que no pude evitar sentir un poco de envidia y algo de celos.

   Que en ese instante solo se me ocurrió formularles una única pregunta: ¿Quién de los dos se ha tomado el café? Y vi en  los ojos de él reflejarse la sospecha.

   En ese momento comprendí lo absurdo de la tragedia. Ella salió de la habitación corriendo, medio desnuda, para llamar a emergencias. Y yo como una tonta me quedé esperando la llegada de la policía.

   Tantos años de asistenta al servicio de estos dos, y se me olvidó que era la señora la que tomaba solamente infusiones después de las comidas y no mi amante.

 


 Derechos de autor: Francisco Moroz

 

 

viernes, 10 de febrero de 2023

La paja en el ojo ajeno

   


  En principio ser un individuo excéntrico no tiene porqué ser algo malo. La palabra significa “descentrado” y aunque ciertos comportamientos nos parezcan fuera de lo común, no necesariamente tienen que hacernos pensar en la insania, aunque muchas veces la genialidad y la locura, a mi entender, vayan tomadas de la mano.

  Todos ellos suelen tener un notable intelecto. Aunque es probado que tanto la creatividad artística o científica, como la capacidad de persuasión y dotes para el mando y la estrategia, suelan provenir del mismo lugar: La esquizofrenia, la depresión la bipolaridad y los complejos de inferioridad. Características, muchas veces relacionadas con la vesania; y si miran ustedes en el diccionario lo que significa esta última palabreja, verán que no se refiere al nombre de una tía abuela de Mondoñedo.

  Rupert Ulante, a mi entender, es el paradigma de uno de esos especímenes. Un “English man” de libro. Con temperamento flemático poco emocional, pero con una labia y un poder de convicción tan espectacular, que sería capaz de vender una bicicleta a un tío sin piernas. Con un carisma tan marcado, que cuando pasea por el parque, hasta los pájaros se le quedan mirando con extrañeza. Y no es para menos, su imagen es desconcertante. Como la de un personaje de principios del siglo XIX escapado de una novela de Dickens. Elegante pero fuera de contexto.

  Cuando empecé a darme cuenta de que algo no funcionaba como era debido en el cerebro de este hombre, fue durante una visita a un centro de arte contemporáneo. Lo hice como obra de caridad, para que no fuera solo; porque al fin y al cabo somos familia. Pero en mala hora me dejé convencer; me juré que nunca más cometería ese mismo error a no ser que estuviese pensando en suicidarme.

  Me dio una mañana de órdago a la grande.

  Antes de entrar en la sala de exposiciones se quedó extasiado un cuarto de hora largo, admirando paisajes inusitados, realizados, según él, con profusión de originales firuletes y ornatos. Justo donde  yo solo era capaz de apreciar manchas de rotulador y espray, conformando grafitis sin ningún gusto estético. Ya adentro se detenía frente a los lienzos más señalados por los críticos culturales.

  Y me iba indicando la calidad de su factura. La delicadeza de sus trazos y la fragilidad de sus texturas. Salpicaduras de tomate y rodales de mostaza sobre una tela es lo que yo contemplaba estupefacto. Como cuando se desparrama el contenido de una Hamburguesa.

  Un poco más adelante me intentaba explicar la excelencia del punto de fuga de alguna obra expuesta, la profundidad de su técnica escarificada con profusión de detalles. Algo que un albañil sin mucha experiencia ni entendimiento hubiera considerado, como simples desconchones de yeso producidos por la humedad. 

  Me señalaba en un cuadro, los marcados contrastes entre los pálidos e hiperbóreos fondos, con los cálidos y subyugantes pigmentos que habitaban en el interior del símbolo representativo de la eternidad y la plenitud;  de lo que visto a ojo de buen cubero por un servidor, eran lunares muy gordos como de vestido de Faralae, pintados con colores chillones sobre un lienzo blanco.

  Pero lo que colmó mi paciencia fue la disertación que se marcó sobre los volúmenes uterinos retrovertidos, que hacían retroceder al espectador al habitáculo del seno primigenio. Y que era significativo, el descarado y genial atrevimiento por parte del autor al tintar el conjunto de rojo pasión. Eso venía a manifestar, la intensidad del amor materno filial. Por otra parte, la pulida superficie de la escultura; era una clara metáfora de la suavidad de la piel femenina, y Las letras de variados tamaños escritas en negro sobre amarillo a lo largo de su plano material, claros indicadores de la génesis creacional de la que todo humano procede. Pues no en vano el verbo y la palabra son el origen de todo.  

  Al llegar a este punto yo le miraba como se mira a un demente: con recelo, pues lo que ensalzaba tan entusiasmado; tal como lo haría un  místico en pleno éxtasis, era un puto extintor colgado de la pared.

  Y a la que salíamos ambos dos por la puerta; él levitando como un ser etéreo y un servidor con un dolor de cabeza descomunal. Achacaba mi falta de sensibilidad y entendimiento a la hora de interpretar una singularidad artística, a la supina ignorancia que me corona, y a no tener capacidad para acercarme con confianza a las tendencias imperantes. Todo ello propiciado por algún trauma infantil y la constreñida, arcaica y caduca educación clasista recibida por mis progenitores. En ese punto, es donde una de mis dos personalidades casi pierde el control pidiendo estrangularlo.

  Llegué a casa descompuesto; con diarrea mental. Haciendo seria promesa de profesar en un monasterio de la Cartuja a las primeras de cambio si era menester. Todo con tal de quitarme de encima al pesado de mi cuñado de forma inminente ¿Qué vería mi hermana en este sujeto que la sedujera? Lo ignoro.

  Ya me dirán ustedes si este no es el prototipo de personaje excéntrico al que me refería al comienzo del texto.

 Ahora espero sepan disculparme. He de ponerme el traje de buzo para refrescar mis neuronas con una buena ducha. Después me echaré una reponedora siesta con mi almohada estampada de los sábados, no sin antes dar tres vueltas completas alrededor de la cama entonando una salve marinera.

 

 
 
Derechos de autor: Francisco Moroz
 

 

 

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...