Con tan solo siete años escribe y se expresa mejor que la
mayoría de sus compañeros, pero frente a la redacción que les ha mandado la
profesora como tarea, se siente inseguro.
`` La familia´´ ese es el título del trabajo que tiene que
presentar mañana ante la clase. Se trata de describir más o menos a los
miembros que forman la familia del alumno, comentando algo destacable de cada
uno, contando alguna experiencia en común, cualidades, etc.
Agarra su estuche y elige el lápiz como herramienta de
escritura. Abre su cuaderno sobre la mesa, al lado de la ventana que da a la
calle. Despacito, con una letra caligráfica casi perfecta, que más de un médico
o abogado desearía para sí mismo, va enlazando las frases que definirán a su
familia. Le tiembla un poquito la mano, pero lo mitiga apretando los dedos
sobre el lapicero, mientras sacando la lengua, se concentra para que los renglones no se le tuerzan.
Escribe:
–Mi familia son tres. Mi padre, mi madre y mi abuela. Vivimos
en un barrio de Madrid muy bonito que tiene un parque grande con columpios
donde salgo con mis amigos.
Por las mañanas mamá me despierta con un beso y yo salgo de
la cama para lavarme la cara y las manos. Cuando llego a la cocina huele muy
bien a tostadas recién hechas. Me gustan mucho untadas con mantequilla y
mermelada de ciruela. La abuela madruga mucho y ya está regando las plantas del
balcón que son una maravilla y dan mucha alegría a la casa. Después preparo la
mochila con los libros y salgo muy contento para ir a la escuela donde me
encuentro con los compañeros y los profesores que me enseñan muchas cosas.
Papá trabaja en una fábrica muy grande. Tiene que levantarse
más pronto que yo y que mamá porque en su empresa hace cosas importantes. Bueno,
mi abuela se levanta antes que ninguno, creo que ella duerme muy poco. Dice
que es porque los viejos no necesitan estar tanto tiempo en la cama, que eso
les amustia como a las plantas a las que no les da el sol. Es ella la que me
acompaña hasta el colegio y después me recoge para regresar a casa, tardamos
porque ella anda muy despacio.
Mi madre también tiene un trabajo muy bueno. Es ella la que
se encarga de todo y lo sabe hacer muy bien, pues su jefa quiere que esté siempre
a su lado. Por eso es la que llega más tarde a casa, a la hora de cenar o así.
Papá juega conmigo un poco todos los días y después me ayuda
a hacer las tareas que me han mandado los profes. Me repite, que tengo que
estudiar mucho para llegar a ser algo en la vida y vivir bien cuando sea mayor.
Cuando llega mamá soy muy feliz porque ya estamos todos juntos.
Mi abuela es muy vieja, pero muy buena y lista. Es la mamá
de mi mamá. No tengo más abuelos porque se murieron y están en el cielo. Yo no
les conocí porque era muy pequeño cuando hice el viaje. Mi abuela cocina muy
bien y prepara siempre la comida.
El pequeño se acongoja, deja de escribir y posa el lapicero
sobre la mesa, saca del estuche una goma blanca que huele como a nata, y
empieza borrar frases y palabras que no están bien. Bueno, están bien, pero no
cuentan lo que deben de contar, y sabe que la abuela revisará todo lo que escribe en cuanto termine sus
deberes de redacción. Lo hace, para indicarle las faltas de ortografía y de
puntuación, y es consciente que no va a pasar por alto tanta incorrección.
Mira hacia esa ventana que queda por encima de su cabeza,
viendo las piernas en movimiento de los transeúntes, que en ese momento, pasan por
la calle del barrio obrero y periférico donde tienen la casa sus padres. Ellos
viven de alquiler, en un semisótano con poca luz natural.
Borra con ahínco lo del balcón, el parque, los columpios y
los amigos. Añade que la abuela riega una planta de interior que necesita poco
del sol y que tiene encima de un aparador donde su mamá guarda los platos y los
vasos.
Repasa con fruición y borra también lo del beso que le da su
madre por la mañana, pues aunque, está seguro que se lo da, él no se entera
casi nunca porque está dormido. Ella trabaja en otra casa que no es esta, y la
limpia y hace la comida y cuida de una mujer mayor que está sentada siempre en una silla de ruedas.
La saca a pasear, la asea y le compra la comida y otras cosas para que la
señora pueda vivir. Aunque tiene unos hijos, pero nunca están en la casa ni van
a verla porque están de viaje, muy ocupados, trabajando mucho.
Su padre tampoco es que juegue mucho con él, llega muy
cansado de hacer pallets de madera y cargar camiones, solo tiene ganas de ver
la televisión o mirar el móvil. Por lo tanto borra también esa parte.
El chiquillo piensa que no es suficiente, y que su familia
es importante y que no le está haciendo justicia. Por tanto añade lo que para
él, es fundamental a la hora de describirla.
–Mi papá y mi mamá me trajeron aquí cuando era un pequeñajo
con dos años y estamos contentos cuando estamos juntos, y nos reímos cuando
vemos alguna película y me lo paso bien cuando salimos algún domingo a pasear
por un centro comercial para ver tiendas bonitas o vamos en autobús a un jardín
que está lejos y es muy enorme, con muchos árboles y un lago con barcas.
Mi abuela no viene
porque no puede andar mucho. Pero
es muy lista, es la que me enseñó a leer
y escribir, porque dice que el conocimiento y la honestidad son las cualidades que hacen ser importantes a
las personas. Por eso no puedo decir mentiras.
Todavía no tengo muchos amigos, pues en el cole me llaman ``
Panchito´´ en vez de Pedro, que es como me llamo. Yo creo que es un nombre bonito
y no sé porque me llaman así.
Todavía se queda un rato repasando lo escrito, y con esa
goma que le gusta tanto porque huele como a nata, borra también lo de la mermelada
de ciruela.
Derechos de autor: Francisco Moroz