viernes, 25 de septiembre de 2026

¡Al loro! Yo controlo





El lunes el bicho me miraba con desprecio desde su percha mientras me disponía a esnifar un par de rayas, no emitió sonido alguno, pero me dio por pensar que me juzgaba,

El martes empezó a hablarme en castellano con acento murciano y en ocho idiomas diferentes incluida alguna lengua muerta. En todas ellas me recriminaba lo que estaba haciendo con mi salud.

El miércoles lo pillé curioseando por encima de mi hombro, mientras yo rellenaba el formulario de la declaración de la renta en mi portátil. Sin esperarlo me gritó: "Las drogas que consumes no son deducibles chaval”.

El jueves estuve viendo una película de misterio y a los veinte minutos me indicó al culpable de que un personaje muriera por sobredosis. Empecé a entrar en paranoia y tuve que fumarme un  par de “tripis” para tranquilizarme.

El viernes el increíble plumífero me recomendó que buscara una María de nombre propio y abandonara esa otra mierda que me estaba metiendo. Me empecé a obsesionar con el tema y me tomé unas “pastis” de éxtasis que me relajaron por completo.

Del sábado solo recuerdo el estar en una cama de hospital, entubado y con respiración asistida. Desde el soporte del portasuero mi mascota emplumada me miraba con indiferencia repitiendo bajito como un mantra: “De aquellos polvos blancos vienen estos lodos amargos, querido”.

Hoy es domingo, después de cuatro meses de terapia me atrevo a confesar mi adicción, y la razón de que lleve un loro en mi hombro. Otros, llevan “Pepitos grillo”



Derechos de autor: Francisco Moroz




domingo, 20 de septiembre de 2026

Dominicus





El sol matutino, alumbra a tres personajes sentados en un banco de piedra, en un claustro del siglo XIII.

– ¡Amo los domingos! –Exclama Mateo estirando los brazos, desperezándose–. Toda gloria y alabanza se ha de dar al creador. No en vano Die Dominicus significa el día del Señor.

–No seas tan convencional. –Le reprocha Felipe a Mateo mientras se recoloca las gafitas de estudioso sobre la nariz– Antes que ``Dominicus´´ los romanos lo denominaban a este día como Dies Solis,  día del sol, y antes que estos los germanos lo conocían como Sunnudagr, que viene a ser lo mismo. El cristianismo lo cambió a conveniencia para disipar toda reminiscencia pagana. Los ingleses como siempre, lo dejaron como Sunday solo por dar por saco . Constantino fue el que lo declaró día de descanso.

–Reciclaje cultural. –Interrumpe el tercer personaje de nombre Perico, que se encuentra en esos momentos junto a ellos mirando fijamente al vacío, mientras se lleva una manzana a la boca mordiéndola con evidente apetito–.

–Puedo aportar más datos, –Vuelve a decir Felipe– Por ejemplo que para los judíos el día de descanso era el Shabbat. O que en ruso al domingo lo llaman Voskresen'ye, que significa "resurrección".

–Pues a mí me la repamplinfa tanta información. Tenemos que currar tanto el domingo como el sábado, Estoy hasta el moño de tanto ``Ora et labora´´ por causa del turismo conventual.

–Sigues siendo tan rústico como tu borrico, Perico.

–Ya sabéis que el hábito no hace al monje.



Derechos de autor: Francisco Moroz





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