El sol matutino, alumbra a tres personajes sentados en un banco de piedra, en un claustro del siglo XIII.
– ¡Amo los domingos! –Exclama Mateo estirando los brazos, desperezándose–. Toda gloria y alabanza se ha de dar al creador. No en vano Die Dominicus significa el día del Señor.
–No seas tan convencional. –Le
reprocha Felipe a Mateo mientras se recoloca las gafitas de estudioso sobre la
nariz– Antes que ``Dominicus´´ los
romanos lo denominaban a este día como Dies
Solis, día del sol, y antes que
estos los germanos lo conocían como Sunnudagr, que viene a ser lo mismo. El cristianismo lo cambió a conveniencia para
disipar toda reminiscencia pagana. Los ingleses como siempre, lo dejaron como Sunday solo por dar por saco . Constantino fue el
que lo declaró día de descanso.
–Reciclaje cultural. –Interrumpe el tercer personaje de nombre Perico, que se encuentra en esos momentos junto a ellos mirando fijamente al vacío, mientras se lleva una manzana a la boca mordiéndola con evidente apetito–.
–Puedo aportar más datos, –Vuelve a decir Felipe– Por ejemplo que para los judíos el día de descanso era el Shabbat. O que en ruso al domingo lo llaman Voskresen'ye, que significa "resurrección".
–Pues a mí me la repamplinfa tanta información. Tenemos que currar tanto el domingo como el sábado, Estoy hasta el moño de tanto ``Ora et labora´´ por causa del turismo conventual.
–Sigues siendo tan rústico como tu borrico, Perico.
–Ya sabéis que el hábito no hace al monje.



Hola, Frascisco, pues sí, ¿para qué es el día del sol, del señor y del descanso si hay que trabajar?
ResponderEliminarMuy bueno tu aporte cultural al día, me ha sorprendido el término ruso.
Mil gracias por participar en el reto del Tintero.
Un abrazo. :)
Un día de sol caiga en el día de la semana que caiga es para disfrutarlo, no para estar en una oficina o taller metidos, o en un convento. Hay muchas maneras de bendecir al Señor, yo prefiero hacerlo en los días libres y de descanso.
EliminarY gracias a los que motiváis la participación, faltaría más.
un abrazo.
Hola Francisco , bueno que descansen los que puedan y el resto el Señor dirá , los convencionalismos se fraguan bajo la sombra de los intereses eso está muy claro. Gracias por el aporte .
ResponderEliminarQue descansen los que puedan y quieran, que también los hay adictos al trabajo, y eso les da vidilla. Personalmente el trabajo a mi me la quita, a ver si me jubilo pronto.
EliminarGracias por leerme.
Abrazo.
Muy bueno el relato. Y he aprendido unas cuantas cosas acerca de los días y sus nombres. Muy buen aporte al reto.
ResponderEliminarUn beso.
Al igual que fray Felipe soy adicto al conocimiento del origen de las palabras. Y en este caso los días de la semana no iban a ser una excepción.
EliminarGracias por comentar y como siempre estar ahí.
Besos.
Es evidente que cada cual tiene su día preferido. De entre los días laborables, los currantes "normales" prefieren el fin de semana, pero hay quienes no tienen días de descanso y los sacerdotes y frailes estan entre ellos. Y no digamos los que, por su profesión (taxistas, maquinistas, bomberos, policías, médicos, etc.) tienen que curran incluso los días festivos para el resto del personal. El colmo del caso es que a alguien que se llama Domingo le toque trabajar ese día, je, je.
ResponderEliminarUn abrazo.
Es cierto que los policías y bomberos trabajan algunos fines de semana en los que les toque guardia, pero igual de cierto que después libran cinco días seguidos en algunos casos. Yo sin ser funcionario tampoco libro algún que otro finde, tendría que haberme metido a fraile, al menos mis días estarían bendecidos.
EliminarEl que no se queja es porque no quiere.
Un abrazo, Josep.
Hola, Francisco. Me encantó este intercambio verbal que se da entre los personajes. Cada uno con su muy particular visión sobre el día de descanso. Un día que por cierto, ellos no disfrutan. Nos podemos identificar con Perico, más pragmático, aunque para mí, Felipe con su inteligencia y conocimientos me resulta muy interesante. Abrazos.
ResponderEliminarSiendo domingo, encontraron un momento de descanso y de relax en un rincón tranquilo del monasterio. Y es que ni los monasterios son ya, esos lugares de retiro y oración retirados del mundanal ruido.
EliminarEntre estos tres hay para todos los gustos, como en botica.
Un abrazo, Ana.
Es buenísimo el relato. Cada cual que descanse cuando quiera o pueda. Los hay que no lo hacen nunca y otros que no dan un palo al agua ningún día.
ResponderEliminarUn abrazo, Francisco
Los seres humanos nos cansamos de todo, hasta de no hacer nada. Somos inconformistas y raramente somos felices con lo que hacemos cuando es por obligación. Haría falta estar forrado de dinero para hacer lo que a uno le diese la real gana los trescientos sesenta días del año, y ya ves que hasta los ricos se hastían y hacen autenticas excentricidades de puro tedio.
EliminarUn abrazo.
Y al séptimo día descansó el jefe. A ver si la tecnología nos regala una semana de dos días y un fin de semana de cinco (o un señor domingo de 120 horas), sin bajada de poder adquisitivo, eso sí. Aunque dudo que la nueva revolución tecnológica afecte al ritmo de vida monástico. Muy gracioso el homenaje a fray Perico y su borrico, una lectura que tengo pendiente sine die. Abrazo y gracias.
ResponderEliminarGracias a ti por tu lectura. La I.A vino para quedarse pero no para facilitarnos el trabajo precisamente sino para quedarse con el y dejarnos en la cuneta. El trabajo dignifica, dicen, y es verdad que el artesano así lo sentía. pero ahora nos hemos convertido en parte del engranaje industrial, en piezas prescindibles, en mecanismos desechables. En entes productivos sin personalidad y sin satisfacción por lo que hacemos. Los monjes no descansarán el domingo, pero llevan un ritmo más pausado como para degustar ese rayo de sol o el sabor de una manzana.
EliminarUn abrazo, compañero.
Me ha hecho mucha gracia esa referencia final al turismo conventual. Pobres monjes, jeje. También me ha gustado mucho el contraste entre los personajes, ese tono más intelectual de los dos primeros frente al modo en que luego Perico baja las cosas a la realidad. Genial, Francisco.
ResponderEliminarHola Francisco! Es que hay vocaciones y profesiones que son dedicacion 24/7 y claro, uno igual no lo imagina hasta que esta dentro! Je je! Un abrazote!
ResponderEliminarInteresante recorrido filológico por el término "domingo". Lo del escanso es relativo y más ahora en la sociedad desacralizada en la que vivimos. Antes todo cerraba en domingo, pero hoy día podría decirse que todo abre. Así que domingo como día de descanso ha dejado de funcionar pues ese día trabaja mucha gente: empleados de comercio, taxistas, empleados de hostelería, empleados de gasolineras... Y eso sin contar a quienes por turno les toca como autobuseros, policías, médicos, enfermeras... En fin que el día de descanso ha pasado a mejor vida.
ResponderEliminarSegún te leía me decía: Javier está refiriéndose a sí mismo, pues sé que en tu trabajo también hay muchos festivos en que te ves obligado a dar el callo. ¿O quizá me equivoco?
Un abrazo
Hola, Francisco. Bonito homenaje a Fray Perico y su borrico. Nos llevas por un bonito viaje etimológico sobre los nombres de los días a través del sabihondo fray Felipe, pero a fray Perico lo único que le importa es que no hay día de descanso; es mucho más práctico que todo eso. Un abrazo.
ResponderEliminarHola Francisco, pues a mí me ha parecido un "llámao como quieras que ocurre lo mismo:DESCANSAR". Sería la saludable voz de Perico. Muy agradable. Un saludo.
ResponderEliminarMuy original el micro, con Fray Perico y su borrico como protagonistas, y el turismo conventual sirviendo de escenario.
ResponderEliminarTe felicito, muy bueno todo el micro, desde el principio hasta el fin.
Un abrazo Francisco
Puri