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lunes, 11 de mayo de 2026

Fugitivos









Mi madre y yo no supimos del regreso de Herodes a Italia hasta que lo vimos por casualidad tomándose un vino en una de las muchas tabernae que abundaban cerca del foro. Naturalmente no lo reconocimos de inmediato, a causa de no ir con la habitual escolta de esbirros que normalmente le precedían o cubrían su retaguardia. Se notaba a la legua que quería pasar desapercibido mezclándose con el populacho para no llamar la atención. De vez en cuando se volteaba mirando alrededor como si buscara a alguien. Nosotros bajábamos la cabeza entonces, aun estando protegidos por las capuchas de nuestras paenulas.

Hacía muchos años tuvimos que huir muy lejos para evitarle, parecía tener una obsesión con nosotros, sobre todo conmigo. Era una fijación perniciosa tal, que no le dejaba dormir. Es lo que les pasa a los reyezuelos, que se emperran en que puede haber alguien que les quiere arrebatar el trono.

El caso es que al principio ni me conocía como para tenerme esa tirria, yo era una inocente y pequeña criatura de Dios. El caso, es que mis padres tuvieron que llevarme hasta Egipto.

Posteriormente, por un desplante, me quiso clavar de un madero, pero con las prisas colgaron a un tal Brian.

Creo que nos ha vuelto a localizar, tendremos que escabullirnos de nuevo. He pensado en Hispania. Allí ya está establecido Santiago, y mi madre tiene tanto predicamento como advocaciones.

Nos tomaremos el viaje como una peregrinación. Aunque nos han dicho que aquello es el ``Finis Terrae ´´

Menuda cruz tengo que soportar con este ``Antipas-tico´´ autócrata.


                                    


Derechos de autor: francisco Moroz


La frase es del libro: - Claudio el Dios y su esposa Mesalina - de Robert Graves.






sábado, 2 de mayo de 2026

Náufrago

 

 




  Las olas apenas le balancean, si es que olas se pueden llamar a esa especie de ondas que se forman en el agua que rodean su balsa de náufrago. Hoy no habrá tiburones ni ballenas. Tampoco piratas ni filibusteros, ni conquistas, descubrimientos o abordajes. 

  Pensaba que iba a ser épica esta mañana que tenía por delante, más divertida, más estimulante. Pero le empieza a agobiar tanta soledad, el aburrimiento consume las pocas energías que le quedan. Empieza a notar como se le arruga la piel de los dedos, también siente el frío, el hambre en las tripas, y la boca seca como esparto.       

  Lleva casi cuatro horas flotando en el agua como una boya a la deriva y sigue sin aparecer nadie que mitigue tanta precariedad. Se siente hasta ridículo al saberse observado por ese tío joven con barba que es como un dios silencioso, pero más parecido a Jesucristo con calzón corto, que está todo el rato pendiente de su persona, pero que permanece callado y ausente en su necesidad, cuando esta es evidente.

  El caso es que en un principio se las prometió muy felices junto a sus compinches, mientras esbozaban los planes al detalle, cuando lo preparaban todo para que nada les pillara de improviso y arruinara la jornada. Personalmente el ha cumplido como un campeón y no olvidó nada. 

  Cargó con el chaleco salvavidas, el flotador, la toalla, las gafas de buceo, el tubo respirador, una brújula y una barca hinchable con remos y todo. Intuye demasiado tarde que los compañeros de aventuras le han abandonado a su suerte, que ya no van a aparecer, y él debe de tomar una decisión drástica antes de que sea demasiado tarde. Mira su reloj sumergible y ve que marca las tres menos cinco.

  Su decisión es firme, quiere acabar de raíz con este despropósito y se hace la promesa de no volver a confiar en esos colegas que cambiaron los planes dejándolo tirado, sin avisarle de antemano.

  Cuando al final desiste, chapotea con las manos hasta las escaleras, recoge todo y se marcha enfurruñado a su casa, cargando con la frustración y todos los bártulos y complementos. Es entonces cuando el socorrista se levanta de su silla de plástico, cierra la sombrilla, la puerta de acceso al vaso de la piscina y se retira a otro lugar de la parcela con sombra, donde poder comerse tranquilo el bocata de tortilla y queso que le preparó su madre por la mañana. 

  Hasta las cinco no volverá a abrir.

  Mientras echa un trago de agua se pregunta, como ese chiquillo, ha podido aguantar desde las once de la mañana, que es cuando abre el recinto, metido en el agua con un flotador, sin apenas moverse y como hablando solo.

  Un martes, ciertamente, no suelen bajar a bañarse muchos vecinos. Pero para uno que lo hace hoy, resulta ser el rarito.



Derechos de autor: Francisco Moroz



domingo, 22 de marzo de 2026

Nada es perfecto

 




Con sus flamantes nombres en latín bien a la vista para que el público asistente las vea y las pueda identificar con facilidad como lo que son, seres especiales, gráciles, casi mágicos.

 Ayuda mucho el despliegue de medios y puesta en escena adecuada para el evento al que asistirían reconocidas personalidades, interesadas especialmente en observarlas y estudiarlas de cerca.

Cartelería documentativa con textos, gráficos, e ilustraciones variadas. Iluminación directa sobre ambas, mediante unos focos de leds estratégicamente colocados, emitiendo una luz blanca tamizada, para que, cuando sean contempladas, no se pierda el más mínimo detalle de su ornamentación y colorido natural de sus cuerpos perfectamente diseñados, morfológica y funcionalmente. Llenos, de armoniosas curvas y elaboradas filigranas que parecieran imitar unos sofisticados mandalas tatuados en cada uno de sus miembros prominentes.

Atractivas y sugerentes como ningunas, reinas de un paraíso perdido que hace tiempo, tuvieron que abandonar a traición y sin consentimiento. Todo por interés de la ciencia que las puso en manos expertas para que ahora luzcan como lucen, en todo su esplendor.

Lástima que esos alfileres que atraviesan sus cuerpos no sean de lo más estéticos. Pero es que en este mundo nada es perfecto del todo. Ellas casi llegaron a serlo.



Derechos de autor: Francisco Moroz

martes, 10 de marzo de 2026

Ángel de mi guarda

 



—No quiero dormir, tengo susto del monstruo.

—sabes que no hay ningún monstruo dentro del ropero ni tampoco debajo de la cama, ayer revisamos la habitación y comprobamos que es tu imaginación desbordada la que te hace ver cosas donde no las hay. De niña me pasaba lo mismo ¿y sabes? superé el miedo con una oración que me enseñó la abuela. Vamos a rezarla juntos y ya verás cómo vas a dormir de un tirón.

Dice así: ‹‹ Cuatro esquinitas tiene mi cama cuatro angelitos que me acompañan, dos a mi vera y dos a mis pies y hasta mañana descansaré bien.››

A media noche los alaridos de la criatura la despertaron. Sobresaltada, saltó de la cama para salir precipitadamente de su habitación. ¿Qué le pasaba a su hijo que gritaba de esa manera?

Cuando entró en el cuarto del pequeño solo notó un frio inexplicable, pues la ventana estaba cerrada y el termostato situado en una de las paredes marcaba veintidós grados.

El chiquillo se encontraba tapado enteramente con el cobertor. Cuando su madre lo destapó, se le abrazó instintivamente con desesperación, temblando como un animalillo asustado buscando protección en el regazo de su madre.

— ¿Qué ha pasado tesoro?

—Es que he soñado con los angelitos,  mamá.

— ¿Y eso te asustó?

—Es que desperté de pronto, y a los pies de la cama había luz. Me acerqué para ver que era, y una voz rara me dijo: ‹‹Hola, soy el único ángel que te guarda, me llamo Luzbel››



Derechos de autor: Fran Moroz










domingo, 15 de febrero de 2026

Descuidos

 


De nuevo, nota esa corriente de aire en la espalda que le provoca un escalofrío, seguro que Adela se dejó la ventana abierta.

Sigue recogiendo la mesa después de haber comido, y piensa entre tanto, en lo descuidada que se ha vuelto últimamente su esposa, está perdiendo la memoria a marchas forzadas. Recuerda que hace una semana al bajar la basura, se dejó las llaves dentro, puestas en la cerradura. Tuvo que pasar media noche en las escaleras hasta que un vecino le acogió en su casa para al día siguiente llamar a un cerrajero. Naturalmente tampoco llevaba el móvil encima. En otra ocasión fue el gas del horno lo que dejó encendido, o aquella otra ocasión en la que se encontró el agua desbordada de la bañera, inundando el piso.

Deja el plato, el vaso y los cubiertos en la pila para fregarlos en un rato, pero antes se dirige al dormitorio para comprobar si es desde allí donde viene ese aire helador que le está dejando tieso. Y efectivamente la ventana está abierta de par en par con los visillos revoloteando como si fueran velos de novia y además, la cama sin hacer desde esta mañana.

Regresa a la cocina para fregar los cacharros y se encuentra la luz encendida, la puerta de la nevera abierta, al igual que el grifo que está soltando un gran chorro de agua que cae sin control dentro de la pila. Menos mal que el tapón del desagüe no está puesto.

– ¡Adela! –grita para llamarle la atención a su mujer sobre sus continuados despistes que ya empiezan a resultar peligrosos– y es entonces, cuando cobra conciencia de que ella le abandonó hace unos años dejándole por imposible. 



Derechos de autor : Francisco Moroz




domingo, 1 de febrero de 2026

Nunca te quise dejar

 

 




Hoy decidí hacerte esa visita que te debía después de tanto tiempo desde que me dejaras. Me dolió la despedida, estas siempre duelen, y más las que no te esperas, que vienen como a traición. Me anunciaste que estabas obligada a irte, que no había manera de poder evitarlo. En ese instante sentí que algo se rompía en mil pedazos dentro de mí. Pues yo te amaba y sabes cuánto te necesitaba. Éramos felices, lo sabes, y acabaste con esa felicidad. Aún así no tuve nada que reprocharte, menos, cuando en nuestra fragilidad humana, somos simples cometas arrastradas por el caprichoso viento. No hay culpa por decisiones que no tomamos voluntariamente.

No haré memoria tampoco de todos los momentos perdidos que ya no volveremos a recuperar, eso, solo hace que sufra por los pequeños detalles que nunca tuve contigo mientras estabas a mi lado. Siempre di por sentado que nuestro amor sería de los que durarían para siempre, pero en la vida todo es pasajero, y la renuncia obligada.

Por eso amanecí repitiendo tu nombre, diciéndome que me acercaría donde ahora estás, con el propósito de hacer una de las cosas que nunca hice en todos esos años compartidos. Regalarte flores.

Y aquí me tienes, con un gran ramo de ellas elegidas para la ocasión, para depositarlas al pie de tu sepultura, justo, mi amor, donde nunca te quise dejar.



derechos de autor: Francisco Moroz




sábado, 24 de enero de 2026

Mujer fatal

 


 

No recordaba haberlo escondido tan bien, y ahora que se mudaba de casa junto con su bonita familia necesitaba encontrarlo urgentemente. No era cuestión de que por un olvido tonto o un hallazgo inesperado, se malograse esa fascinante etapa de la vida que estaba a punto de emprender junto a los suyos.

Ya habían transcurrido unos cuantos años desde que tomó la decisión de retirarlo de la circulación para cambiarlo por otro. Y aunque con el tiempo se había acostumbrado a su ritmo cansino e incluso que se hubiera encariñado de él, no tuvo más remedio que aparcarlo definitivamente. La razón fue que empezó a darle más problemas que ventajas. Por mal funcionamiento, por una deficiente conexión y por no satisfacer sus crecientes expectativas y acuciantes necesidades de viajar para conocer mundo y sentirse un poquito más libre ampliando horizontes ‹‹Renovarse o morir›› que dijo aquél.

Y hoy precisamente, se cumplían dos meses y pico desde el día en que conoció a un magnate americano de la industria automovilística de paso por España que se prendó de ella y con el cual comenzó una intensa relación amorosa con mucho entendimiento, pasión y sexo.

Desde el momento en que le propuso mudarse a California para empezar una vida compartida, lo tuvo claro. Pues eso suponía nuevos proyectos, más status y lujos. Más renovación, y como regalo de compromiso, un nuevo y potente automóvil. Además, su nueva pareja había encajado estupendamente y se llevaba fenomenal con sus dos preciosos hijos. Ella sería una mujer envidiada a partir de ahora.

Por eso estaba preocupada y algo agobiada con la situación. Pues estaban a punto de venir los de la mudanza y no le venía a la memoria el lugar exacto del garaje o del jardín donde había enterrado los restos de su anterior marido.



Derechos de autor: Francisco Moroz


sábado, 3 de enero de 2026

El cuento de nunca acabar

 

 


 – Esta noche no quiero perder la cabeza como le estuvo a punto de pasar a Alicia a manos de la reina de corazones. Por eso te contaré la historia de un chaval llamado Tom, que vivía a orillas del Misisipi. Que usaba su imaginación como si fuera la alfombra de Aladino. Con ella, podía trasladarse tanto a islas desiertas como si fuera un Robinson, como a otras donde poder encontrar tesoros escondidos.

   También a ciudades habitadas por gigantes o enanos según se dieran las circunstancias. En una de sus correrías conoció a Peter, un jovencito un tanto inmaduro que volaba sin necesidad de alas ni sustancias estupefacientes, por un país llamado ‹‹De nunca jamás››. De allí era oriundo un tal Garfio, colega de otro filibustero llamado John Silver, que fue cocinero antes que fraile ¡Ah no! El fraile era otro, uno llamado Tuck, amigo de Robin hood.  Por cierto, por allí  anduvo también la famosa sirenita Ariel, y digo anduvo, porque le crecieron piernas por amor.

   Por piernas, y antes que corriera la sangre, tuvo que salir Tom en otra ocasión, nada más llegar a un castillo de Transilvania habitado por un conde muy siniestro que como algunos futbolistas era un chupón de mucho cuidado. Fue perseguido durante un buen trecho a lo largo del bosque, por una manada de lobos y un niño a cuatro patas, que asalvajado, parecía estar fuera de lugar y de su elemento.

–Creo sinceramente Sherezade, que esta vez te has pasado tres pueblos.



Derechos de autor: Francisco Moroz








sábado, 8 de noviembre de 2025

Doce de octubre

 




A la caída del sol y en esa playa en concreto, los dos compañeros se tumbaban en la arena. Semidesnudos, libres. Contemplaban el cielo según este se oscurecía y se convertía en un campo cuajado de puntos luminosos. Se entretenían en darles formas de animales de guerreros o seres inauditos.

Significaba para ellos un mundo paralelo, inalcanzable y desconocido, pero sobre todo lleno de misterios. Cada noche era una nueva aventura en la que poder recrear su imaginación.

Estrellas que aparecían o desaparecían según la estación, posiciones diferentes de algún conjunto de ellas. Las que brillaban palpitando como corazones. Algunas dejaban estelas de fuego o humo en su caída libre hacia el horizonte.

A ambos les fascinaba ese tapiz nocturno sobre sus cabezas, paralelo a ese otro que tanto les atemorizaba y se desplegaba hasta el infinito, allá, al frente. Desbordante de agua salada y previsiblemente de monstruosas criaturas acechantes del que se atreviera a navegarlo.

En la aldea les avisaron que no se tomaran a broma lo que observaban en la bóveda celeste, pues las deidades hablaban a través de los astros. Hacía poco apareció la que nombraron la ‹‹estrella de la mañana››  se pudo ver en pleno día. Otro suceso oscureció el cielo inesperadamente durante un gran intervalo de tiempo. Presagios, de que alguna calamidad podía acaecer de forma inminente.

Una mañana de octubre, divisaron tres enormes naves meciéndose en el agua. El pueblo de los Taínos estaba a punto de contactar con nuevos dioses.



Derechos de autor: Francisco Moroz






sábado, 1 de noviembre de 2025

Había una vez

 



  Poniéndose delante de todos los que allí había, un tipo vestido elegantemente de negro, pidió silencio a través del micrófono.

  Entre la masa enfervorecida convocada para aquella ocasión, se encontraban individuos de tendencias radicales, que parecían estar aleccionados por los poderes fácticos con la finalidad de boicotear el acto, reventándolo desde dentro con un alboroto que rayaba en histeria.

  Se fue mitigando gradualmente el ruido ensordecedor de los gritos de la multitud.

  Los más sensatos de los allí reunidos, pensaron, que en momentos de caos y desorden como aquél, una palabra adecuada podía calmar los ánimos, podía abortar un conato de violencia reprimida que una vez estallara se haría incontrolable. Por eso ayudaban a acallar las voces con “Shhhhhh” repetitivos y constantes, con el fin de escuchar esa primera frase que saldría de la boca de ese valiente que se atrevía a enfrentarse a tanto apasionamiento. 

  Resultó, que el del micrófono solo introducía a esos otros que venían tras de él.

  Los allí convocados guardaron un silencio casi reverencial en el momento en que vieron salir al foro improvisado a un personaje en el que hicieron diana todos los ojos, que era a la vez, centro de todos los focos del pabellón.

  Un hombrecillo menudo vestido de fantoche, salía, acompañado por otros dos que parecían escoltarle a modo de guardaespaldas desmadejados. Tres personajes que parecían sacados de un circo y que no infundían a simple vista ningún respeto. Más bien incitaban a la burla y la risa.

  Sin embargo, en el momento en que el hombre vestido con camisola roja, cubierto a su vez con un ridículo bombín, hizo la pregunta clave, todos los que allí estábamos presentes nos hermanamos en un sentimiento común, dando la misma respuesta a ese líder carismático con nuestros aflautados chillidos.

  Preguntó:

– ¿Cómo están ustedessss?

  Respondimos:

– ¡Biennnnnn!

  Y así, tres veces consecutivas hasta que empezó la diversión.

  Eran buenos tiempos en los que los “Baby Boomers” campábamos por nuestros respetos y disfrutábamos de los payasos de la tele.



Derechos de autor: Francisco Moroz

miércoles, 1 de octubre de 2025

Conversación temporal


   La escena se desarrolla entre cuatro personajes dentro de un ascensor de un edificio de informativos de una cadena de televisión de renombre.

 

Redactor  – Hoy parece que el día va a acompañar

Periodista   ¿A quién, a usted o también al resto de la plantilla?

Redactor  – Hombre, me refería al tiempo que va a hacer. Un mero formalismo para empezar a romper el hielo.

Periodista —Para romper el hielo están los rompehielos. Se tendría que tratar sobre materias más trascendentales, no solo de borrascas y anticiclones, y menos sin conocimiento, tan solo soltando de sopetón esa frase tan manida: ‹‹Parece que no va a llover››

Redactor  –¡Hombre! No nos vamos a poner a debatir  sobre el Euribor y su cotización en bolsa. O de la desidia de un gobierno corrupto o de la última víctima de violencia del género. De las guerras abiertas en distintas partes del mundo, de la explotación infantil, la trata de seres humanos o el tráfico de armas ¿No le parece?

Corresponsal – Cierto, bastantes desgracias cubro a diario como para hablar dentro de un elevador sobre esos temas. Además, tan corto periodo de tiempo no da lugar a profundizar en cada uno de ellos como sería necesario.

Periodista – ¡Joder con el tiempo! Para eso estamos ¿No? Para tomarnos la información en serio.

Corresponsal – ¡Naturalmente! Pero en el entorno laboral.

Periodista – ¡Ah! ¡En el personal no! Ahí nos da lo mismo todo ¿A eso se refiere?

Redactor – Creo que estamos sacando las cosas de su contexto.

Periodista – ¡Claro! Cuando una conversación toca temas delicados parecemos querer evitarlos con frases hechas, chascarrillos y chistes malos. Y naturalmente hablando del maldito tiempo que va a hacer.

Corresponsal – No me refiero a eso y bien lo sabe. Quiero decir, que cuando te encuentras con alguien en un lugar como puede ser este ascensor, no te pones a debatir sobre asuntos tan relevantes.

Redactor – Tampoco sobre filosofía, termodinámica o conocimiento del medio natural desde el prisma de la experimentación y el razonamiento, o cosas de esa enjundia.

Periodista – Creo que me están tomando el pelo desde el principio y no voy a seguirles el juego. ¡Además! Me bajo en esta planta ¡Adiós! Que tengan un buen día.

El periodista se baja y se cierran las puertas del ascensor que sigue subiendo

Redactor – ¿Pues qué mosca le ha picado a este tipo? Sí que se ha puesto quisquilloso. Yo solo quería ser cortés, pues es la primera vez que me encuentro con él y hemos empezado turbios.

Corresponsal – Tampoco le conozco de nada. Pero el tipo parece que no hubiera dormido bien, o tuviera problemas familiares.

Redactor – O vete tú a saber si sus nubes tormentosas no se deban a que la declaración de la renta le haya salido a pagar.

El cuarto individuo que ha compartido el habitáculo con los otros tres, y ha permanecido en silencio durante el trayecto de subida, abre la boca por primera vez para decir:

Editor – No se trata de eso compañeros, es algo mucho más peregrino y prosaico.

Corresponsal – ¿Tú lo conoces?

Editor –Naturalmente, se trata del nuevo hombre del tiempo que ha contratado la cadena de televisión.

 

Derechos de autor: Francisco Moroz


sábado, 20 de septiembre de 2025

¡... Y cierra España!


Recreación del monumento dedicado a los tercios



 – ¡Pardiez señores! Mantengamos la compostura aunque seamos pocos.

De este brete que el destino nos brinda y después de más de cuatrocientos años aguantando firmes en peores campos, también saldremos airosos. A pesar de los desatinos de este siglo, y si seguimos en pie para entonces, de otros venideros.

Viéndonos, recordaran las glorias pasadas de unos tercios que pasearon las enseñas por un camino llamado español. Tan denostados somos ahora por nuestros propios compatriotas ignorantes, como admirados y temidos fuimos por nuestros contrarios en los campos de batalla.

–Más, señor capitán, reconocerá usted que este lugar aunque en altura, muy estratégico no es. No hay trinchera ni parapeto que nos libre de un ataque enemigo. Y picas y arcabuces tan solo uno de cada. Poco podremos hacer entre cuatro, frente a tanto hideputa amenazando nuestros flancos.

– Se olvida vos del Alano que nos acompaña, bravo y fiel perro de guerra que no desfallece ni flojea en la lucha.

– Miedo el justo, que el temor nunca acompañó al bravo. Pero ha de reconocer que en la acción, a la que nos empuja la desesperación y necesidad, es donde demuestra la valía cada uno, a la vez que despunta la barbarie del desalmado. Pero aflige saber, que los que siempre lo tuvieron fácil y nunca se vieron en tesituras agrias, son los que más atacan en la paz, como hidras llenas de ponzoña, criticando lo que fuimos e hicimos.

– Fuimos gente dura y orgullosa, soldado. Ahora somos de bronce ante la ruindad.




Derechos de autor: Francisco Moroz




lunes, 11 de agosto de 2025

Matar con humo

 

 



  Jugó a dibujar figuras con el humo del tercer cigarrillo que se fumaba. La tarde se le hacía larga y era una buena manera de matar el tiempo.

  Empezó con los aros, formas que dominaba casi a la perfección. Los enlazaba en cadena, incluso hacia pasar uno por el agujero del otro.       

  Después practicó con otras siluetas geométricas, algo que le resultaba más difícil.

  Cuando llevaba media cajetilla consumida ya le salían sencillos esbozos de animales. Un pez, un pajarito. Incluso consiguió algo parecido a un caballo galopando.

  Con el segundo paquete ya sentía un ligero mareo. Entre lágrimas, y un sobreesfuerzo de sus pulmones, logró expulsar unas volutas con forma de cangrejo de mar. Un bicho con trazo ovalado y pinzas, que  le recordó a un signo zodiacal llamado cáncer.

  En ese momento se le quitaron las ganas de fumar junto con el aburrimiento.




Derechos de autor: Francisco Moroz


miércoles, 4 de junio de 2025

La paz y la soledad

 

 


 

 Sentía a la soledad y la paz. Las degustaba con fruición a ambas, se deleitaba con ellas de manera mayúscula.

   Era una mezcla sensorial muy gratificante que nunca había experimentado hasta ahora.

Algunas veces se encontraba con la soledad y otras con la paz, o viceversa. Pero nunca las dos al mismo tiempo, jamás habían coincidido. Y no sería porque no lo intentara una y otra vez concentrándose por conseguir que ambas convergieran.

   Pero hoy, los planetas parecieron alinearse para que ocurriera lo inimaginable.

   Aquello que perseguía en sus sueños más locos y sus deseos más ocultos, se materializó en dos mensajes inesperados y consecutivos de whatsapp de los que resultó, sin meditarlo excesivamente, un buen plan.

  Ahora se recrea en cuerpo y espíritu. Con las auras excitadas bien luminosas, y los chacras recolocados en diferentes posiciones tántricas del Kama Sutra.

 Está gozando sensaciones compartidas sin ningún tipo de perjuicio, mientras realiza un trío con las dos amigas.

 



Derechos de autor: Francisco Moroz



jueves, 15 de mayo de 2025

Previsión

 


 

  Le inutilizaría los frenos del coche sabiendo con certeza que ella lo necesitaría al día siguiente para ir a trabajar. Le tendría preparada una cena apetitosa con el añadido de una buena dosis de matarratas, con la seguridad de que esa noche regresaría con mucha hambre.

  También le prepararía el baño con sales y espuma abundante, para que no detectara el cable pelado sumergido en el agua, que enchufaría a la red una vez que ella se introdujera en la bañera.

  Cada suceso ocurriría en el momento adecuado y en ese orden, solo, si se diera la circunstancia de que alguno de los anteriores fallara.

  Todo lo tenía bien planificado para que llegado el momento no hubiera sorpresas de última hora. 

  Tan solo le faltaba encontrar a la mujer apropiada para contraer matrimonio, y esperar pacientemente a que ella le pidiera el divorcio, algo que él, hombre previsor y bastante tradicional, no estaba dispuesto a concederle.




Derechos de autor: Francisco Moroz


domingo, 4 de mayo de 2025

Un día más de una madre

 




Se levanta a duras penas de la cama y se dirige al cuarto de baño pasito a paso con el andador.  Se lava la cara como puede. Con mano temblorosa coge un peine al que le falta alguna púa y peina sus cabellos blancos. Y coqueta ella, se echa un poquito de colonia en el cuello.

  Se mira en el espejo y se pregunta cuantos años acumula en su cuerpo cada vez más consumido y doblado por el tiempo. Cuantos los años que ha ido sumando sin ser consciente de su paso. Pues la vida se le ha convertido en rutina, en una repetición de momentos todos ellos iguales y corrientes.

  Cuando no queda mucha vida por delante, los recuerdos pasados son los únicos que se empeñan en volver una y otra vez. Todos ellos los atesora en su cabeza con nitidez, los rememora con la frescura de antaño, de cuando acontecieron. Por ejemplo, el que nunca fuera a la escuela y aprendiera a leer y a escribir a duras penas. Que el trabajo en el campo era muy sacrificado, que pasó hambre. Que conoció al que fue su único amor, al que le entregó todo lo suyo para intentar ser felices los dos. También recuerda que tuvo un hijo al que quiere más que a sí misma. Una guerra que lo puso todo patas arriba originando mucho sufrimiento.

   Pero ese hijo al que nombra todos los días en sus oraciones parece se olvidó de ella. Hace mucho que no lo ve. Tanto, que los rasgos de su cara se le desdibujaron como en una nebulosa.

   Ayer, la muchacha que le cuida, le recordó que hoy se celebra el día de las madres, y por eso ayer ella se acostó prontito, para madrugar y arreglarse para estar presentable. Pues por ser fecha señalada seguro vendría a verla por fin, trayendo un ramo de flores o simplemente el calor de su abrazo o esos besos de los que necesita tanto.

  Se sienta en la butaca y mira por enésima vez la puerta de entrada, y aunque está medio sorda, pone atención por si escucha el timbre, las llaves, o los pasos de ese hijo añorado cuya presencia hecha tanto de menos. Se preocupa por él como madre que es. Quisiera tenerlo a su lado para protegerlo, para arroparlo, para cantarle una canción y velar su sueño como cuando era niño.

  La pobre mujer olvida cada vez más cosas, y entre tantas, el que su hijo muriera en esa guerra que recuerda con lucidez meridiana, lo puso todo patas arriba.



Derechos de autor: Francisco Moroz


jueves, 1 de mayo de 2025

Espabilado

 


 

Era oportuno y paciente. Estas dos virtudes le facilitaban el conseguir lo que se proponía.

  En esta ocasión, una vez más, era otra firma, de las cientos que ya tenía estampadas en su libro especial de autógrafos de famosos de turno.  Escritores de novela o ensayo. Deportistas de élite o banquillo. Periodistas de radio o televisión, actores y actrices de teatro o gran pantalla. Cómicos, humoristas y graciosillos.

  Coleccionaba también las de la inmensa variedad de frikis que paseaban físicos esculturales junto a ignorancia y superficialidad en “realtys shows.”

  Para ello no dudaba en guardar interminables hileras de admiradores en las casetas de las ferias del libro celebradas a lo largo del territorio nacional, asistir a partidos de futbol aburridísimos. Participar en programas en directo grabados dos meses antes, y aplaudir sin ganas a cualquier cencerro explicando sus cuitas amorosas en programas del corazón.

  Esta vez no tenía información sobre la banda que tocaba, solamente que se puso de moda allá por los ochenta y tenían gran predicamento entre los entendidos. Ya se le hacían largas las tres horas que llevaba esperando en la cola de las taquillas y comenzaba a impacientarse. Se le ocurrió preguntar al que le precedía, quienes eran los intérpretes, y cuando oyó la respuesta salió de la ordenada cadena de personas recorriendo sofocado, todos los metros que le separaban del final de la misma, preguntando por Manolo, que era el cantante en cuestión, que según le habían informado, era el  “Último de la fila.”



Desrechos de autor: Francisco Moroz





domingo, 13 de abril de 2025

Profunda convicción





 No sabe si será capaz de matarla, pues muy a su pesar y un poco forzado por las circunstancias y sus creencias, se ha habituado a su presencia, considerándola como parte de su entorno familiar.

  Le acompaña mientras come, y eso le da mucho asco, pero la respeta, pues ella tiene sus propias necesidades vitales. Algunas veces interrumpe su sueño mientras duerme. Y se vuelve muy insistente, molesta y cansina, cuando se mete en el cuarto de baño a pesar de ser él, tan celoso de su intimidad.

  Amablemente en alguna ocasión, le ha indicado la puerta, invitándola a marcharse. De vez en cuando tiene que utilizar recursos varios, todos muy imaginativos,  ninguno agresivo, para quitarla de en medio, sobre todo cuando lee o se encuentra cómodamente sentado en el sillón, viendo alguno de sus programas preferidos.

  No deja lugar a la concentración con tanto movimiento inesperado. Es muy inquieta, y eso le irrita haciéndole perder la serenidad. Sobre todo cuando intenta escribir historias cortas como esta.

Nunca ha creído en la violencia y es por ello que cambió de religión haciéndose jainísta. Pero tan harto está, que se pregunta si no se habrá precipitado con dicha decisión espiritual.

  Cuando pierde la paciencia le entran unas ganas locas de acabar con ella de forma tan radical, que siente poner en peligro su equilibrio emocional.  De tal manera le altera, que últimamente se plantea convertirse en un fanático yihadista. Tan solo, para poder aplastar definitivamente a esa maldita y zumbona mosca verde de mierda, que está poniendo a prueba sus profundas convicciones.



Derechos de autor: Francisco Moroz


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