domingo, 1 de mayo de 2022

Pequeñas angustias

 





Nos han mandado en la escuela escribir una redacción, algo sobre nuestra familia.

¿Me puedes ayudar?

Es que soy pequeño, y no sé que poner para que la profesora quede contenta con lo que lea, que no te llame después para hablar contigo y regañarte. Pues las veces que lo ha hecho, te he visto ponerte triste.

¿Cómo empiezo?

Puedo escribir que me quieres mucho y me abrazas todos los días como si fuera a ser el último. Pero que cuando llego a casa, estas como apurada con mi presencia, como si no te alegraras de verme o tuvieras miedo. Ya sé que a veces soy un poco trasto, que me cuesta hacer las tareas; pero es que con los ruidos; sabes que no me puedo concentrar. Aunque cierres la puerta cuando viene papá, oigo los gritos y las discusiones. No os enfadéis conmigo, pero es que no me gusta que os disgustéis por mí culpa. Ya sé que todavía mojo la cama por las noches alguna vez. Pero es que tengo miedo cuando escucho golpes y cosas cayendo al suelo. Seguro que entran hombres malos por la noche, cuando nos acostamos; eso no se lo contaré a los compañeros porque se reirían de mí, y ya se meten bastante conmigo. Me llaman faldero y enmadrado cuando me acompañas hasta la puerta de la mano. Me empujan y me dan patadas en las espinillas. Pero no me duele; lo que me fastidia es cuando me quitan el bocadillo. Sé que te levantas muy pronto para prepararlo y no me gusta que se lo coma otro sabiendo que lo hiciste pensando en mi.

 Pues eso, que cuando entran esos hombres malos, yo me tapo la cabeza con la almohada, pero aún así escucho ruidos de riña. Seguro que es papá peleando con ellos para echarlos fuera de la casa.

Pero todo el miedo se va cuando me despiertas por la mañana con tus buenos días llenos de besos. Me siento importante cuando me llamas vida mía, pero tienes siempre la cara mojada de lágrimas y las gafas de sol puestas. Y si te pregunto extrañado, me contestas que para estar más guapa. Sabes que eres guapa aunque no te las pongas mamá.

¿Qué pongo en esta redacción?

¿Que a papá no le veo porque trabaja mucho y llega a casa muy tarde?

No me hace tanto caso como tú; dice que soy un hombre hecho y derecho y que con tanta caricia me voy a volver una maricona; que no sé lo que es eso.

Algún domingo, me pone la mano en la cabeza y me despeina, y me llama colega y me lleva al bar donde están sus amigos, y me tomo una Coca cola. Yo creo que me quiere, pero cuando está enfadado me asusto porque pone una cara rara como de rabia, y roja como la luz del semáforo que me avisa que no debo cruzar y me mira con los ojos pequeños, esos que pone como los chinos. Y mientras se pone así de feo, me llama consentido y mimado.

Eso tampoco lo voy a poner, porque no quiero que se entere y se enfade y te agarre fuerte del brazo por mi culpa y te deje unas manchas moradas que no me gustan. A mí me gusta el azul, como el cielo que vemos cuando vamos al parque y monto en los columpios.

Lo que si voy a escribir es que cuando sea mayor me voy a comprar una casa para que te vengas a vivir conmigo. Y un perro grande para que nos cuide a los dos. Papá no creo que quiera venir con nosotros, porque nunca estamos los tres juntos. No me importa, tú estás más contenta cuando él no está.

Bueno, también voy a poner que quiero mucho a los abuelos que de vez en cuando vienen a cuidarme cuando tú te vas a tomar unos cafés con tu amiga, la enfermera del hospital. A veces es un café muy largo, porque tenéis que hablar muchas cosas importantes; porque tardas mucho. Incluso alguna vez, tres o dos días o así, y yo te echo de menos y lloro. Pero el abuelo me hace magia y saca caramelos de mis orejas y la abuela me arropa por la noche y me da unos besos parecidos a los tuyos. Y se ríen cuando digo tonterías y hago muecas.

Vale mamá, yo me siento aquí en la silla con el boli y tú me dices lo que puedo poner para que la profe no me pregunte después cosas que no entiendo y me ponen nervioso; como que si papá me pega. Porque papá no me pega. Nos quiere mucho a los dos ¿A qué si?

Si no escribo la redacción tampoco pasa nada, mañana no voy al cole y le dices a la directora que estoy un poco pachucho otra vez, con fiebre y mocos.

¿Y ahora por qué lloras mamá? ¿Es por mi culpa?


derechos de autor: Francisco Moroz





martes, 19 de abril de 2022

Inmortal

 

 



No había flecha que le pudiera hacer daño, ni filo de espada mortal. Cuando resultaba herido, se recuperaba casi de inmediato. Gozaba como los dioses del don de la inmortalidad. Cuando era aniquilado por un adversario superior, se tomaba una pócima y un respiro, solo para volver a la batalla con mayor ímpetu.

Se enfrentaba sin miedo en continuas batallas; en las que participaba infligiendo al enemigo daños irreparables. Victorias indiscutibles. Conquistas inimaginables para ningún humano.

No fue así en un principio, cuando era un novato sin experiencia; pero fue aprendiendo a elegir las armas adecuadas, y las estrategias más inteligentes. De la misma forma estudió al enemigo con el que se debería batir, al igual que a descubrir sus puntos débiles para utilizarlos en su contra y en beneficio propio.

Dedicó muchas horas a entrenar a conciencia. Sus habilidades se fueron acrecentando para utilizarlas en el momento adecuado.

Sobre todas destacaba su poder de concentración absoluto y la velocidad y la fuerza de sus dedos, ejercida sobre los botones del mando de la consola. Eran componentes vitales para salir victorioso, en cada conflicto armado frente a la pantalla.


Derechos de autor: Francisco Moroz






lunes, 11 de abril de 2022

Cien años no son nada




Lo que peor llevo de este alojamiento que me asignaron, son las humedades que me están matando. Que ya arrastraba un reuma bastante puñetero como para que se agrave a causa de esta circunstancia tan penosa. Y mira que me quejo, pero parece que nadie hace caso a un viejo como yo. 

Por otro lado estoy apreciando desde hace unas semanas un dolor en las lumbares que me está haciendo trizas los riñones; que aunque intento cambiar de posición no lo consigo. Me las veo y me las deseo para cambiar de postura, pero nada de nada. Esto debe ser por la edad, la artritis, la artrosis. O los huesos, que los tengo ya hechos polvo de tanto trajín. Santa paciencia y resignación. Que yo de mozo era muy inquieto y no paraba ni un minuto; y ahora, sin embargo, condenado a estar todo el día y toda la noche tumbado de mala manera, me advierto entumecido de continuo. 

Lo único positivo, es que no me dan esos calambres tan molestos ni se me duermen las extremidades. Las articulaciones tampoco me dan mucho la lata; esto será por el poco uso que les doy.

Daría con gusto media vida, por salir un ratico afuera a que me diera el aire, y disfrutar del solecito en el parque; como cuando me sentaba a dar de comer a las palomas. Que desde aquí, ni a los pájaros se les oye. Estoy muerto del puro aburrimiento. Me mata tanta soledad.

Ahora, por la razón que sea, descanso mejor, no tengo tanto trajín dentro de mi cabeza. Como antes, que imaginaba cosas y recordaba otras. Pero siempre de forma muy confusa. Debe de ser que la sesera se me ha licuado y el olvido ha ocupado su lugar haciendo nido.

Muchas veces me sorprendo a mi mismo al no saber quien soy ni los años que tengo. Presiento que estoy hecho una piltrafa, y por eso me han metido aquí, para no interactuar conmigo.

De vez en cuando todavía me rebelo a mi condición; pero nadie parece encontrarse cerca como para reparar en ello. Pataleo y pego voces, pero como si nada. No aguanto tanto silencio y oscuridad.

Mañana probaré a golpear con los nudillos la tumba desde adentro; a ver si con un poco de suerte me escuchan y me sacan de este agujero tan claustrofóbico.

Me gustaría por unos instantes, sentirme vivo de nuevo.


Derechos de autor: Francisco Moroz






viernes, 25 de marzo de 2022

Engañarte como a un chino

 

 


Dándole vueltas al último contrato firmado con la multinacional de exportación de artículos chinos. Acabo de darme cuenta que me he metido en la boca del dragón.

Lo de la letra pequeña ya me lo esperaba. Ahí se especifica soterradamente lo del sueldo justito por una jornada interminable sin ningún festivo. La dirección se exime de toda responsabilidad en cuestiones de seguridad laboral. Y así, un largo etcétera de rémoras que no incentivan en absoluto al trabajador. Lo puedo asumir.

Pero lo que más duele, es la marca de empresa. Ahí se pasaron cuatro pueblos. Donde debería poner, a mi entender,” Expor-Tao”, pone, “Explo-Tao”.


Derechos de autor: Francisco Moroz

sábado, 12 de marzo de 2022

La respuesta de la margarita

 



Ayer empezó a dibujarle en el brazo una flor a su nuevo amante; una margarita para ser más exactos.

Tendría que esmerarse para que este nuevo compañero de cama le durara más. Recuerda, como el último empezó a quejarse en cuanto le arrancó el primer pétalo mientras le hacía la pertinente pregunta: ¿Me quieres? Él se negó a seguir adelante, alegando que le resultaba muy sangrante ese tipo de relación. 

Es cuando ella, con lágrimas en los ojos y podadera en mano tuvo que cortar por lo sano. ¡De raíz!

Después, más calmada, abonó el jardín con los restos de su amor frustrado.

Derechos de autor: Francisco Moroz




martes, 8 de marzo de 2022

Sube y baja

 

 



Entran dos individuos en el ascensor.

El primero se dirige al segundo:

– ¿Sube o baja?

– ¿A quién le pregunta, al cadáver que yace en el suelo o a mí?

– ¡Ah perdón! No lo había visto.

El segundo individuo le vuelve a preguntar con mucha flema:

– ¿A quién no ha visto?¿Al cadáver que yace en el suelo o a mi?

– ¡Ah! ¿Hay un cadáver en el ascensor?

–Pero buen hombre ¿Es que acaso no se ha percatado?

–La verdad es que no.

– ¿Está usted ciego o qué?

–Desde los diez años, oiga.

– ¡Lo siento, espero sepa disculparme caballero!  No lo había visto.

El invidente, le contesta con otra pregunta y mucha guasa:

– ¿ A mí, o al cadáver del ascensor?




 –Señor inspector, el cuerpo no lo hemos movido de como estaba. Creo que ha sido una muerte inesperada. De un ataque repentino o algo similar.

– ¿Alguno de ustedes tres, ha notado algo sospechoso?

–Nada fuera de lo normal.

–¡Pero si me ha dicho que han subido en el ascensor con él!

– ¡Exacto! Al quinto.

– ¿Y…no ha ocurrido nada?

–Hombre, en el segundo piso el finado se ha empezado a mosquear, y en el cuarto se ha revuelto contra nosotros.

¿Por qué?

–Porque nos hemos pasado de planta; el vive en el primero.

– ¿Y se ha muerto sin más?

–Vamos a ver, sin más sin más no. Porque nos hemos pasado.

– ¡Oiga! ¿Me está vacilando?

–No, es la verdad, nos hemos pasado con los golpes propinados.

– ¿Pero no murió de un ataque inesperado?

– ¡Pues eso!


                                                                          



Derechos de autor: Francisco Moroz




sábado, 5 de marzo de 2022

Te doy mi palabra 8





 

Gordiano:


Cuenta la leyenda que en Gordio se encontraba el carro de Gordias. La lanza de este carro estaba atada con un nudo muy complicado, donde no se podía ver los cabos de la cuerda.

La expresión nudo gordiano procede de esta leyenda griega según la cual los habitantes de Frigia (región de Anatolia, en la actual Turquía) necesitaban elegir rey, por lo que consultaron al oráculo. Este respondió que el nuevo soberano sería quien entrase por la Puerta del Este, acompañado de un cuervo posado sobre su carro. El que cumplió las condiciones fue Gordias, un labrador que tenía por toda riqueza su carreta y sus bueyes. Cuando lo eligieron monarca, fundó la ciudad de Gordio y, en señal de agradecimiento, ofreció al templo de Zeus su carro, atando la lanza y el yugo con un nudo cuyos cabos se escondían en el interior, tan complicado que nadie podía desatarlo. Según se dijo entonces, aquel que lo consiguiese conquistaría el Oriente.

Cuando Alejandro Magno (356-323 a. C.) se dirigía a conquistar el Imperio persa, en el 333 a. C., tras cruzar el Helesponto, conquistó Frigia, donde le enfrentaron al reto de desatar el nudo. Solucionó el problema cortándolo con su espada, diciendo (según la narración de Curcio Rufo): «Es lo mismo cortarlo que desatarlo». Esa noche hubo una tormenta de rayos que simbolizó, según Alejandro, que Zeus estaba de acuerdo con la solución.

 

Arrebol:


1-Color rojizo que toman las nubes al atardecer, por efecto del sol.

2-Color, también rojizo, en otros objetos, pero sobre todo en el rostro de una mujer.

3-Producto cosmético con el que las mujeres dan a sus mejillas un tinte sonrosado o rojizo


Pleonasmo:


Figura retórica de construcción que consiste en añadir enfáticamente a una frase más palabras de las necesarias para su comprensión con el fin de embellecer o añadir expresividad a lo que se dice.


Facundia:


Abundancia y facilidad de palabra.


Ende:


Palabra que se utiliza en la locución adverbial por ende, que indica que una cosa que se dice es consecuencia de otra dicha anteriormente.





Texto:


Esta mujer, me  deja en el estómago una sensación de nudo gordiano cada vez que mantenemos una conversación. Nada tiene que ver con esa otra de mariposas aleteando; que sienten los arrebolados enamorados cuando se miran a los ojos.

Esto es más bien, un pleonasmo de retórica construcción de emociones superpuestas y concatenadas, donde el amor es el amor y el odio es el odio. En un continuo sube y baja de afección mareante de montaña rusa.

Ella despliega sus artes seductoras para conmigo; entre las que destaca una facundia verborreica sin parangón. Yo por ende, la correspondo con un “sí” o un “no” rotundos, contundentes. Según corresponda; siempre que me sea posible meter baza durante la plática, aprovechando alguna de sus pausas para tomar aliento. No vaya a pensar que soy un flojo sin opinión ni ideas propias. O como se dice coloquialmente: un calzonazos.


Derechos de autor: Francisco Moroz







lunes, 28 de febrero de 2022

Tuviste una oportunidad

 



Mientras caminaba por el andén vi unos ojos negros a través de un cristal.

El vagón detuvo su marcha mientras mi corazón se aceleraba. Me había enamorado irremediablemente.

Se abrieron las puertas y entré con precipitación buscando a la dueña de esa mirada subyugante. Tenía que conseguir hacerla mi compañera de viaje de por vida.

Sonó un silbido. El convoy emprendió la marcha. Yo me quedé inmovilizado, al verla como una ráfaga sonreír al otro lado; caminando por el andén. Había vuelto a perder la ocasión de ser feliz. Rodeado de gente, pero sin ella.

Y es que hay trenes que solo pasan una vez.


Derechos de autor: Francisco Moroz






domingo, 20 de febrero de 2022

Estómagos agradecidos

 



Tengo que cocinar un poco peor o lo arruinaré todo; le dije compungido y con voz lastimera al director de la prisión.

Este me observó con una mirada a modo de interrogante; pues él consideraba que tenía sus beneficios, eso de ser cocinero en el centro penitenciario.

Claro que no podía ni imaginar el suplicio que suponía el esquivar todos los días a los reclusos que se me acercaban para hacerme proposiciones deshonestas.

No es en vano lo que una vez me dijo mi abuela: “A los hombres se les conquista por el estómago.”


Derechos de autor: Francisco Moroz



domingo, 13 de febrero de 2022

Los caminos inescrutables

En este relato he jugado con el significado de cada uno de los nombres propios que aparecen en él.
¡Que lo disfrutéis!




*El destino

Tadjou  ya no podía más; su cuerpo no se sostenía; su espalda arqueada durante jornadas inacabables de trabajo le pedía un descanso. Sus manos y sus pies reblandecidos por el agua eran apéndices ajenos e insensibles a su propio ser. Era un hombre que había perdido la identidad como tal, desde que empezó a ser explotado como trabajador en régimen de semiesclavitud en las minas de diamantes.

Un tiro en la cabeza acabó con su sufrimiento; justo en el momento que los primeros calambres le dejaron paralizado sin poder continuar con su trabajo de extracción. Su vida ya no tenía valor para nadie.

El destino cumplido

 

*El voluntarioso

Taleh era hombre de confianza, ostentaba el cargo de asesor y ayuda de cámara. También realizaba tareas de conseguidor.

Aquella mañana había efectuado el último de sus encargos. Comprar una joya al precio que fuese; la más preciada para la más joven de las hijas de su señor. Fue él también quién unos meses más tarde lo traicionaría; dando su nombre a los mercenarios como canje para sobrevivir a la locura de la guerra. Tenía pensado desaparecer de un escenario de horror en el que no le correspondía estar. Pereció una semana después. Su cuerpo apareció carbonizado en una cuneta de las afueras.

Se hizo su voluntad.

 

*La joya más hermosa

Johari era la preferida de su padre. Cuando cumplió los quince años recibió una pequeña joya; que según le decían provenía del paraíso. Era tan perfecta y bella como ella. No en vano, su nombre significaba eso.

 Estaba prometida con el hijo de un influyente ministro del país. Su futuro sería brillante, como esa piedrecilla del anillo.

Cuando estallaron los conflictos, nadie estuvo seguro en sus casas. Los asaltantes armados con machetes saqueaban y asesinaban a todo aquel que no perteneciera a la etnia. Nadie podía haber sospechado, que la niña sería una de las primeras víctimas junto a su familia. Para su verdugo era más valioso el pequeño aro dorado con un diamante engastado, que la propia niña a la que había violado y degollado a posteriori.

El brillo se apagó.

 

*El cazador

Aka No tenía escrúpulos; era el más fiero de todos ellos, el más despiadado. La guerra le había embrutecido, le proporcionaba la escusa perfecta para sacar sus peores instintos a la luz. Prueba de ello era la desolación que dejaban atrás él y los suyos. Envidiaba a los que poseían bienes valiosos y se los arrebataba sin mediar palabra junto con el aliento del espíritu que habitaba en ellos.

Ese día su botín mereció la pena. Un anillo de oro con una joya transparente. Lo intercambió  por la ingesta ilimitada, del alcohol y las drogas con las que conseguía su poder desmesurado e indestructibilidad.

Esa misma noche tuvo que rendir cuentas ante sus dioses ancestrales. Perdió la vida en un burdel infecto. Su matarife, tampoco le dio ninguna explicación del por qué le arrebataba su miserable existencia.

El cazador cazado.

 

*La más poderosa

Sekhmet se convirtió en una buena negociadora. Era perra vieja con muchas cicatrices en su piel y su alma que lo demostraban. De niña fue sometida abusos inconcebibles para una mente sana. Su padre era un pervertido que la sodomizaba. El hombre con el que la casaron, otro pedazo de estiércol que la maltrataba. Aprendió de ellos a dominar, luchar y defenderse. Fue una alumna aplicada, y de ser prostituida, pasó a tener su propio negocio de mancebía. Allí conoció a depredadores despreciables que aprendieron a respetarla. No tenía inconveniente en dar muerte por encargo. Sus chicas eran sus cómplices. Ellas conseguían valiosa información de sus clientes, que después ella vendía al mejor postor. Se había forjado prestigio y el respeto con el que siempre había soñado. Esa noche, su regalo inesperado fue un diamante, que le dio un bruto a cambio de placer. Después lo había eliminado solo por justicia. Una escoria menos en la tierra; pensó mientras le veía echar espumarajos por la boca.

El poder de la venganza.

 

*Amigo próspero

Edwin se podía permitir muchos lujos. Como el viaje a África del que acababa de regresar cargado de experiencias inquietantes, de anécdotas curiosas y de productos exóticos. No en vano ostentaba un título que le convertía en honorable y una de las mayores fortunas de Europa. Su nombre estaba relacionado con alguna de las casas reales más conocidas.

Entre lo que trajo de su periplo, destacaba un precioso anillo con un diamante engarzado, esplendoroso y brillante, que emitía con la luz adecuada, unos reflejos irisados espectaculares.

Sería un presente de amor para su prometida, que no esperaba regalo de tal magnitud. A su vez, le propondría el matrimonio; Algo que ella aceptaría encantada, sabiéndose pareja de uno de los solteros de oro más codiciados por las féminas.

Donde está tu corazón estará tu tesoro.

 

*Noble fortaleza

Audrey sonreía a su amado mientras le miraba a los ojos; llevaba meses ansiando el encuentro que ahora tenía lugar. Él la empezó a observar a su vez con expectación, mientras abría la cajita azul. Ella exclamó un ¡Oh! de niña ilusionada por el regalo que se le ofrecía. Después preguntó ingenuamente donde lo había adquirido.

El recuerdo de la visita a aquel burdel, nubló la mirada de Edwin. Y respondió precipitadamente: “En  Tiffany

Es que, no me gustaría que fuese uno de esos famosos diamantes de sangre; aclaró ella muy digna, componiendo un mohín encantador.


Derechos de autor: Francisco Moroz




Mi agradecimiento a todos los que puntuasteis este relato.






LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...