Mostrando entradas con la etiqueta RELATOS A CIEN. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta RELATOS A CIEN. Mostrar todas las entradas

sábado, 26 de septiembre de 2020

Dictum

 

 



–Que gusto da verlo todo recogido después de tanto caos ¿verdad Miguel?

–Ya lo creo Rafael, nuestro trabajo nos ha costado, hemos tenido que emplearnos a fondo para exterminar la plaga invasora y volver a poner todo en su orden primigenio; pero el resultado ha compensado todos los esfuerzos ¿No crees?

–Lástima que hayáis tenido que deshaceros de toda la especie, algunos individuos podían haberse salvado de la quema. Parecían comprometidos y ponían empeño en mejorar sus instintos depredadores.

– ¡No creas! se hubieran vuelto a reproducir como conejos y hubiéramos tenido que empezar de nuevo con la limpieza. Como grupo no han aprendido nada, se les dio más de una oportunidad y ni por esas corrigieron la actitud que amenazaba el planeta.

– ¡Cierto! Todavía recuerdo aquellos episodios del diluvio universal, el calentamiento global o la pandemia. Bueno, ahora que está reconstruido el paraíso habrá que inventarse nuevos seres inteligentes que no tengan una carga destructiva tan grande.

–Habrá que esperar otros siete días para eso.

– ¿Porqué?

–El creador necesita descansar de tanto trajín, al igual que el ejército celestial. A esto hay que añadirle el tiempo necesario para que maduren las manzanas.

 

Derechos de autor: Francisco Moroz

lunes, 1 de junio de 2020

Cuesta trabajo




Tampoco hoy encontré trabajo. Por más empeño que pongo en demostrar mi profesionalidad, no consigo convencer a los jefes de personal de las diferentes empresas donde me presento.
Alegan que con ochenta y tres años tengo un “curriculum notable” pero una “vitae” insuficiente.

&

Este oficio es de lo más monótono. Sobre todo por la cantidad de horas muertas que pasan entre la atención de un cliente y otro. A eso le sumamos la aparente indiferencia de estos a pesar de la atención personalizada que reciben por mi parte. Menos mal que lo compenso con muchos  momentos bucólicos contemplando los cipreses plantados al lado de la tapia. De otra manera las jornadas se me harían eternas.
¿Por qué me hice sepulturero?
Mi padre me decía que no echara tierra sobre mi futuro y mi madre me repetía de continuo: “Hagas lo que hagas se pulcro”

&  

El próximo favor se lo pido a Santa Rita que a lo mejor es mucho más receptiva a la hora de concederlos.
Mi único deseo era más que razonable señor juez, le explico. Encontrar un banco donde recibir el dinero justo por la labor desempeñada. No está el mercado como para muchas alegrías, pero de algo tendrían que valer todos los años de preparación y entrenamiento.
El caso es, que en ninguna de las entidades en las que me presentaba tenían en cuenta mis argumentos. En todas rechazaron mis propuestas. Quizá no fuera lo más razonable hacerlas a punta de pistola…
Bueno, lo dicho, que  rechazo al abogado de oficio, prefiero a la abogada de los imposibles para que con un poco de suerte me libre de toda pena.

&

– ¡Quiero un trabajo! ¡Quiero un trabajo! ¡Quiero un trabajo!
– ¡Oiga! Que yo solo soy un simple funcionario de la oficina del paro
–Perdone, no estaba hablando con usted, me dirigía al genio de mi lámpara mágica.




Derechos de autor: Francisco Moroz




jueves, 21 de mayo de 2020

La fórmula magistral





Le confesé a mi padre lo que había hecho pero ni se percató de mi presencia, y como con estudiada indiferencia siguió a lo suyo.

Recurrí a mi madre y le conté los pormenores del asunto y fue como si no me hubiera oído, visto, ni sentido. Y eso no es algo normal en ella, siempre tan atenta a todo.

Para qué decir de mis dos hermanos, directamente pasaron delante de mí, como si no estuviera cerca de ellos, casi rozando sus cuerpos.

Con lo cual consideré que el experimento había sido todo un éxito. Lo malo, es que ahora mismo no sé cómo revertir el proceso de invisibilidad.

Derechos de autor: Francisco Moroz



jueves, 14 de mayo de 2020

Resurrección






Espero el milagro por quinta vez sin resultado alguno. Ya me estoy empezando a cansar, a sentirme decepcionado; y eso que me considero un fervoroso creyente cuya fe es de esas que puede mover montañas.
La cuestión es, que mi interés por verificar el pasaje evangélico en el que se nos narra cómo Jesucristo resucitó a Lázaro va disminuyendo.  Será porque se me acumulan los cadáveres en casa.

Derechos de autor: Francisco Moroz

jueves, 7 de mayo de 2020

Población de riesgo






Al final del pasillo está la maldita puerta que no se abre desde hace más de dos meses, la que separa la amenaza exterior de nuestra seguridad cotidiana.

Cuando nos informaron sobre esta pandemia que ponía en riesgo nuestras vidas, cerramos las tres llaves, el cerrojo de seguridad, una cadena y dos candados que añadimos.

Ahora las fuerzas me fallan, no puedo salir. Aislada, sin teléfono. No tengo balcón ni ventanas por las que solicitar ayuda. Vivimos en un interior, la comida escasea y no encuentro las llaves que guardó mi marido; y este ya empieza a oler mal.


Derechos de autor: Francisco Moroz

martes, 21 de abril de 2020

Cuestión de confianza





Y ella finge que se lo cree. 
Naturalmente le sigue la corriente para no crear polémicas innecesarias siempre que recibe la consabida llamada desde un hotel; cada una de las veces que el se marcha de viaje por motivos de trabajo.

De este modo son felices.
Componen una pareja estable que es la envidia de todo el vecindario, el ejemplo a seguir de todos sus amigos casados. 

Él tampoco tiene porqué sospechar.
Ella nunca le da razones para hacerlo. Pues no le miente cuando le dice que está en el gimnasio tonificando los músculos con la ayuda y supervisión de su entrenador personal. 


Derechos de autor: Francisco Moroz

martes, 10 de marzo de 2020

Realidad mágica




Los zapatos vacíos de tacón de aguja estaban al lado de la cama. Serían la prueba fehaciente de que ella estaba junto a él, compartiendo caricias y besos. Por eso la imagen la retendría en la memoria, no fuera a olvidarlo todo al amanecer, cuando despertara. 
Después de una noche de lujuria y pasión desenfrenada con aquella increíble mujer que le volvía loco de placer estaba agotado. 

Con ese pensamiento se durmió.

Sonó el despertador.

Al voltearse, ella ya no estaba a su lado, había desaparecido junto con sus elegantes zapatos negros de tacón.
Hubiera jurado sobre lo más sagrado que todo había ocurrido en realidad y no de que se tratara de un engañoso sueño. Pero lo más inaudito es que tampoco encontró su propio calzado al lado del lecho.
Se puso los calcetines y se fue a trabajar.

Retendría esa imagen durante el día para evitar pensar en su propia y más que dudosa existencia.


derechos de autor: Francisco Moroz


jueves, 20 de febrero de 2020

No vale la pena





Empezó a llorar inmediatamente sin posible consuelo. No eran lágrimas de arrepentimiento ni de dolor, tampoco lo eran de alegría ni de tristeza. Mucho menos lágrimas  de emoción despertada por algún recuerdo.

Consideró que no merecía la pena, que era una forma absurda de llorar.
Por lo tanto se quitó el delantal, dejó el cuchillo y apartó la maldita cebolla de su vista.

Derechos de autor: Francisco Moroz



viernes, 24 de enero de 2020

Mucho garbanzo suelto






Se me acumulan los garbanzos, las lentejas y las judías, pareciera que las legumbres hubieran invadido la casa. Sin embargo otros alimentos antes habituales en la cocina han desaparecido. El jamón, los chorizos, los huevos, el queso y hasta la leche de vaca ¿Será cosa de magia?

¡Pues no! la culpa es solo de mi hija y de esa nueva forma que tiene de no comer; la dieta vegana, esa que consiste en no comer casi de“ná” y en la que te quedas casi siempre con gana. 
Creo que esto es peor que el ayuno y la abstinencia. Yo le añadiría a esa palabreja una "n" entre "ve" y "ga" y una "z" antes de la última "a". "Venganza"
Algo le habré hecho a la niña para que me haga víctima con los daños colaterales.



Derechos de autor: Francisco Moroz

martes, 14 de enero de 2020

Peor el remedio




No puedo dejar de llorar cada vez que vienes a mi lado para compartir tu desdicha, y ver cómo tu cuerpo se va deteriorando con el transcurrir de los años a causa de la maldita droga. 
Mientras, veo como tiras tu futuro por el sumidero, desperdiciando las últimas oportunidades que te da la vida y la ayuda que se te ofrece para salir de este atolladero perverso. 

Pero entre tanto, si te parece, nos metemos otro chute para animarnos un poco y no perder las esperanzas en la rehabilitación..

Derechos de autor: Francisco Moroz



miércoles, 1 de enero de 2020

Santa inocencia



Desde muy chiquito, con ayuda de su madre, había escrito una carta para pedir año tras año a los reyes que le devolvieran a su papá. En concreto a Melchor, su mago preferido. Lo venía haciendo desde los seis, y hasta que cumplió los doce no desistió en el empeño poniendo toda su fe en sus majestades.
Después, y en vista de que su petición parecía ser ignorada, empezó a desengañarse del todo. 
A pesar de ello les dio una última oportunidad escribiendo su petición de nuevo.

Pasaron enero y febrero y entre tanto un hombre que no era su padre se presentó en casa y se quedó a vivir con ellos. Y llegaron de nuevo las navidades y el día cinco de otro enero, y en un famoso centro comercial, el individuo que figuraba como Melchor fue apuñalado con un abrecartas por un chaval de trece años. Dolido, de que después de tanto esperar a su padre como único regalo, le hubieran dado el cambiazo por otro individuo y de paso de forma impune, le arrebataran  la inocencia para siempre.

Derechos de autor: Francisco Moroz

viernes, 20 de diciembre de 2019

Ojo al dato




Con el derecho siempre procuro mirar para otro lado no sea que me pase como con el izquierdo, que por estar con los ojos bien abiertos lo perdí. De momento funciona. La duda que tengo es si me volverá a pasar de nuevo, pues al ser de cristal no puedo perder de vista el objetivo, que es el que no me deja pegar ojo. Poner un parche al problema tampoco solucionará este entuerto.

&

La muchacha me miraba con interés mientras me ponía ojitos. Lástima que la manera en que me los ponía fueran cosidos con aguja e hilo. 
Solo soy un muñeco de trapo. En otras circunstancias, me hubiera enamorado de ella.

&

Ciertamente hay miradas que matan, reflexionaba el francotirador mientras apretaba el gatillo.

&

Aunque te hicieras la distraída, presentía como me mirabas de reojo sin ningún disimulo. Animado por aquello me levanté de la silla y me dirigí al lugar donde estabas decidido a conquistarte. Cuando me puse frente a ti solo te pregunté la hora de forma precipitada antes de alejarme, sin poder apartar la vista de tu ojo estrábico. 

&

A veces alguien te mira y enmudeces porque sobran  todas las palabras. Como me ocurre ahora con el personaje del cuadro de la Gioconda que a la vez me sonríe desde su cuadro.
Por otro lado, alguien me habla con verborrea desatada sin mirarme. Con mal gesto. Es mi mujer metiéndome prisa para seguir visitando el museo.

 &

Mientras la oftalmóloga me examinaba los ojos yo le echaba un vistazo a su escote. De inmediato quedé cegado por su belleza a causa de tan bonita vista.

&

El amor es ciego al igual que la justicia, por ello, cuando se nos cae la venda de los ojos terminamos el idílico romance en los juzgados de lo contencioso.

&

Unos pequeños detalles lingüísticos son los únicos que marcan la diferencia entre dos conceptos diferentes:
Llevar un ciego de mucho cuidado o llevar a un ciego con mucho cuidado.Y sino que se lo pregunten al perro guía.

&

–Mamá ¿Por qué no quieres dialogar conmigo?
–¡Porque te veo venir y punto! Y en eso consisten los puntos de vista de mi madre.




Derechos de autor: Francisco Moroz



lunes, 9 de diciembre de 2019

Suicidio programado







Seguir viendo la tele a toda costa, acomodado en mi desgastado sillón de orejas, viendo debates, programas del corazón, concursos, telenovelas y anuncios morralla durante horas y horas, mientras me alimento de comida basura y bebidas estimulantes.
Esa es mi propuesta. 
Sin ser consciente de conforme pasan los días, se van atrofiando los músculos, deteriorando el sistema nervioso y licuando el cerebro.

Si llego al final deseado, habré conseguido descubrir la manera más placentera de suicidio asistido por televisión.

Derechos de autor: Francisco Moroz



domingo, 1 de diciembre de 2019

La fragilidad de ser humano.





Temblamos mientras les esperamos parapetados entre las ruinas. También de los nervios al sentirnos vulnerables.

Temblamos de incertidumbre al no saber si las circunstancias nos favorecerán. De desasosiego al no predecir por dónde aparecerán los primeros.

De frío, mientras exhalamos aliento sobre nuestras ateridas manos a punto de congelarse.

Temblamos de miedo cuando empezamos a oír el persistente tableteo de las ametralladoras enemigas. De angustia al escuchar los gritos de dolor de los que son alcanzados por los proyectiles.

Y nos preguntamos si ellos temblarán al igual que nosotros, aunque tan solo sea por la emoción al presentirse vencedores de esta sangrienta batalla.

Ardenas. 25 de enero de 1945.


Derechos de autor: Francisco Moroz


jueves, 21 de noviembre de 2019

Más que un juego





Cuando acabes la dejas fuera de juego definitivamente, no le des tregua, ponla contra las cuerdas con un jaque mate y olvídala.

Es difícil hacerlo, pero posible. Solo tienes que seguir ciertas normas básicas y alguna que otra regla de manual. El instinto de supervivencia y la prudencia serán tus mejores consejeras.

Sabes que en todo momento ella estará protegida y flanqueada por los suyos. Debes prevenirte contra sus rápidos y efectivos movimientos, ella es letal con sus víctimas. No tiene ninguna piedad con todo aquél que la enfrenta.
Creo que si utilizas la inteligencia y te adelantas a su jugada con una buena estrategia, serás el elegido para terminar con lo que otros no consiguieron. Se trata de aceptar que nadie es mejor que nadie sobre este tablero que contrapone dos fuerzas, la desidia y la voluntad.

Debes creer en ti mismo, en tu potencial, eres como una simple pieza de ajedrez, un peón en su momento más negro, un peón que puede superar a la mismísima dama blanca que quiere dominarte. Recuérdalo la próxima vez que te ofrezcan cabalgar en un caballo del mismo color que ella.

Derechos de autor: Francisco Moroz

martes, 12 de noviembre de 2019

Sensaciones





Si te dijera que sentí dolor mentiría. A lo mejor, en el instante en que te sorprendí tumbado debajo del automóvil sí que experimenté bastante inquietud, algo de desazón y un pequeño cosquilleo nervioso en el estómago; pero todas esas sensaciones se me pasaron repentinamente cuando todo voló por los aires con la explosión, incluido tú.


Pues solo pensar que algunos inocentes habían salvado su vida gracias a que no supiste manipular adecuadamente el explosivo, me han hecho percibir solamente una sensación de alivio. Duelo y pesar, ninguno.


Derechos de autor: Francisco Moroz




martes, 29 de octubre de 2019

El invento del amor


Dos de estos pequeños relatos se los dedico a Ana Hope y a Sombra. Una de ellos sabrá cuál le corresponde. Al otro se lo dirá su dueño.





Mis progenitores me acompañaron hasta la cornisa de la azotea. Con el beneplácito de mi madre, mi padre me animó a tirarme. Ante mi negativa para hacerlo ambos me empujaron mientras repetían que era por mi bien.
Cuando me vi forzado a abrir las alas es cuando comprendí cuanto amor y confianza habían puesto en mi.




Estaba aterrorizado, me obligaron a salir por la fuerza, me agarraron y me suspendieron boca abajo a la vez que me azotaban sin misericordia.
Apreté los ojos con fuerza mientras aguantaba las lágrimas; no quería asumir lo que estaba pasando, pero al final arranqué a llorar con desesperación ante tamaña vejación.
Fue entonces cuando escuché su voz llamándome hijo, y supe con certeza que junto a ella me encontraría a salvo.

     
  

Los dos salieron a despedirse de ella. Los abrazó, los besó. Se iba para vivir su propia vida, esa que la esperaba afuera.
Por fin sería independiente y realizaría todos esos proyectos soñados alguna vez mientras permanecía con ellos bajo el mismo techo. Ambos la amaron con ternura desde niña, la cuidaron y le dieron las herramientas necesarias para ser una persona responsable y honesta. La convirtieron en una mujer con unos principios basados en la tolerancia y el respeto. Fueron su mejor ejemplo. Al uno y al otro les llamó padres. Nunca echó de menos una madre.

                                                                                 


Malina no comprendía por qué, cuando realizaba esa pregunta en concreto, nunca obtenía respuesta al respecto ni de su padre ni de su madre.
Lo único que le contestaban es que ya lo comprendería en el momento adecuado, cuando fuese capaz de asumir la verdad.
Cuando se convirtió en adolescente la resolución llegó por sí sola. Intuyó casi todo, y de lo que le faltaba para completar el puzzle, no quiso saber.
Le bastaba la demostración diaria de amor incondicional de sus padres, a pesar de tener un color de piel diferente a la de ellos.

                                                                                    


En el mundo no habría consuelo ni esperanza, el hombre buscaría con desesperación el lugar donde refugiarse sin encontrar ninguno tan cálido como para hallar la paz necesaria.
Seríamos todos unos pobres seres indefensos con el rumbo perdido. Impotentes en nuestra debilidad, desarraigados y vulnerables.
Para evitar ese caos futurible y manifiesto, nuestras madres se ofrecieron voluntarias para echarnos una mano desde el principio de los tiempos.

                                                                                    


A mi padre nunca lo conocí y a mi madre la perdí en un accidente de tráfico siendo yo todavía muy pequeño.
Me internaron en una casa de acogida para huérfanos; fueron años duros donde tuve que aprender a convivir y soportar condiciones un tanto precarias.
De vez en cuando venían personas para llevarse a algunos de nosotros.
A mí me adoptaron un trece de Julio, nunca lo olvidaré. Eran una pareja con dos hijos.
Estoy muy agradecido; porque hay padres, madres y hermanos que te llegan a amar tanto, que te hacen sentir parte de su familia aunque pertenezcas a otra especie diferente.

Sin ellos, hubiera llevado una vida de perros.



                                                                                   
                                                                           Derechos de autor: Francisco Moroz



LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...