– Esta noche no quiero perder la cabeza como le estuvo a punto de pasar a Alicia a manos de la reina de corazones. Por eso te contaré la historia de un chaval llamado Tom, que vivía a orillas del Misisipi. Que usaba su imaginación como si fuera la alfombra de Aladino. Con ella, podía trasladarse tanto a islas desiertas como si fuera un Robinson, como a otras donde poder encontrar tesoros escondidos.
También a ciudades
habitadas por gigantes o enanos según se dieran las circunstancias. En una de
sus correrías conoció a Peter, un jovencito un tanto inmaduro que volaba sin
necesidad de alas ni sustancias estupefacientes, por un país llamado ‹‹De
nunca jamás››.
De allí era oriundo un tal Garfio, colega de otro filibustero llamado John
Silver, que fue cocinero antes que fraile ¡Ah no! El fraile era otro, uno
llamado Tuck, amigo de Robin hood. Por
cierto, por allí anduvo también la
famosa sirenita Ariel, y digo anduvo, porque le crecieron piernas por amor.
Por piernas, y antes que corriera la sangre,
tuvo que salir Tom en otra ocasión, nada más llegar a un castillo de
Transilvania habitado por un conde muy siniestro que como algunos futbolistas
era un chupón de mucho cuidado. Fue perseguido durante un buen trecho a lo
largo del bosque, por una manada de lobos y un niño a cuatro patas, que
asalvajado, parecía estar fuera de lugar y de su elemento.
–Creo sinceramente Sherezade, que esta vez te has pasado tres
pueblos.



Ni el cóctel San Francisco tiene tantos ingredientes, ja, ja, ja. ¡Vaya mezcolanza de personajes de ficción! Desde luego es un cuento de nunca acabar. Reto muy bien logrado.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias Josep. Siempre que sobre antes que falte.
EliminarUn abrazo
Intertextualizamos varios textos que recuerdan uno a uno a esos personajes que nos vieron crecer
ResponderEliminarA los de mi quinta seguro. Clásicos de toda la vida.
EliminarMi agradecimiento J.C
Hola.. nos has regalado un paseo por todas mis historias favoritas.. ¡Graacias, me has traido grandes recuerdos! excelente aporte
ResponderEliminarGracias Octavio. Y tantas de ellas que quedan sin nombrar, aunque estén presentes en nuestra memoria.
EliminarMi abrazo.
¡Menudo ramillete de citas! Sherezade tenía más cuento que Calleja, sin duda. Espero que a esa mil y dos, llegase la noche mil y tres. Saludo y gracias.
ResponderEliminarEl límite está en la capacidad de imaginar historias nuevas. Siempre podrá hacer una mezcolanza para ir improvisando y ganar tiempo. Aunque a Sherezade le ponen un nivel de exigencia tan grande que me recuerda al de algunos escritores presionados por sus editoriales.
EliminarAbrazo.
Buena mezcla la tuya, la mención final a Sherezade (la narradora de Las mil y una noches) es clave. Sirve como metáfora: igual que ella hilaba historias para salvar su vida, aquí el narrador enlaza cuentos para crear "un cuento de nunca acabar", un relato infinito construido con los ecos de otros. Abrazos desde Venezuela
ResponderEliminarYa puestos a escribir intertextualización (Menudo palabro largo) pues me dije: ¡A por todas!
EliminarGracias por comentar.
Un abrazo desde España.
Esa Scherezade tenía lo suyo jajaja. Me ha encantado la mezcla que has hecho. Yo creo que el Sultán quedó más que complacido. Abrazo fuerte y enhorabuena.
ResponderEliminarMujer tenía que ser la Sherezade para tener tanto cuento. aunque también el visir tenía lo suyo de machista, explotador de autores noveles. ;)
EliminarAbrazos.
Precioso, Francisco, e ingeniosísimo. Un homenaje fantástico al mundo de los cuentos y a esas mil y una noches de Sherezade que son el cierre perfecto para el micro.
ResponderEliminarMe pareció justo que fuera ella la que cerrara la historia. Pues ese personaje era la mayor y más prolífica contadora de cuentos, y además con presión insoportable por parte del patrón que podría codearse con ese tipo de editoriales tan exigentes con sus autores.
EliminarUn abrazo.
Quizá es impopular pasarse de frenada, pero si ha sido Sherezade, solo podemos decirle que no pare, porque nadie lo hace mejor.
ResponderEliminarToda un referente al respecto de cuenta cuentos. Sin límites.
EliminarAbrazo.
Ha sido como entrar en uno de esos libros de cuentos que yo tenía. Cariño especial a la Editorial Susaeta de aquellos lejanos años.
ResponderEliminar¡Ayyyy! Esa editorial que nos vio crecer como niños lectores. Que añoranza.
EliminarGracias Flor.
Un abrazo.
Jajaja Muy lindo recorrido y un final muy divertido! Un abrazo
ResponderEliminarMe alegro que te hayas divertido. En ocasiones desbarro y me paso de frenada. Pero es lo que me ocurre ante ciertas propuestas.
EliminarUn fuerte abrazo.
Ja, ja. Pobre Sherezade. Se ve que ya no sabía qué inventar para mantener entretenido al rey. Una mezcla genial de historias.
ResponderEliminarUn beso.
Hasta ella que tiene rodaje tiene sus limites. El nivel de exigencia es mucho y no puede bajar el listón. Pero hay días en que las musas están de vacaciones y hay que improvisar.
EliminarAbrazo grande, amiga.
Pobre Tom. Sin comerlo ni beberlo ha caído enanos de Sherezade, que tenía ganas de intertextualizar, y vaya si lo consiguió.
ResponderEliminarAbrazooo
El mismísimo Tom entrando y saliendo de diferentes historias sin comerlo ni beberlo. A veces los personajes sufren más que el autor cuando este los deja al pie de los caballos, dándoles vida propia. Después los coge una Sherezade cualquiera y les da una vuelta arriesgada por cada cuento inventado.
EliminarUn abrazo y gracias.
Qué mezcla tan bien hecha de los cuentos infantiles de siempre.
ResponderEliminarYo también creo que Sherezade se pasó bastante ji ji ji.
Muy bueno . Te felicito
Un abrazo Francisco
Puri
Yo sería incapaz, y lo soy, de hacer lo que esta chica es capaz de realizar sin a penas pestañear. ¡Menuda creatividad la suya!
EliminarGracias Puri. Eres un sol.
Abrazos
Hola Francisco. A saber que se ha fumado Sherezade, menuda mezcla de cuentos ha pergeñado, eso si, bien hilvanada y de forma que en todo momento sabemos a que historia hace referencia. Yo me quedaría escuchándola mil y una noches, incluso aunque se haya pasado tres pueblos. Un abrazo.
ResponderEliminarPura adrenalina es lo que incita a Sherezade a jugarse el todo por el todo. Mucha presión la que recibe para no aburrir al sultán. Creo que hasta él, se ha dado cuenta de tanto desbarre y despropósito, pero le perdonará una vez más por ser tan buena contando esas historias que nos hicieron soñar a tantos de nosotros.
EliminarUn abrazo, Jorge.
Me ha gustado la mezcla, gracias Francisco.
ResponderEliminarAbrazos.
Me alegro mucho que te haya gustado Conchi.
EliminarMi abrazo.
Hola Francisco no veas con Sherezade, se las sabe todas y todos los cuentos.Muy bien hilado.Un abrazo
ResponderEliminarMuchas gracias, Ainhoa. Tiene mucho cuento esta Sherezade, sí.
EliminarAbrazo.
Jajaja, muy divertido y muy bien enlazados todos los personajes, Francisco. ¡Menuda es Sherezade! Me ha encantado, un abrazo
ResponderEliminarUn placer que haya sido de tu agrado esta historia de historias.
Eliminarmuchas gracias.
Un abrazo.
Un caos divertidísimo y desquiciado: Sherezade contando un cuento donde Tom Sawyer se cruza con Peter Pan, Garfio, John Silver, Robin Hood, el Fraile Tuck, Ariel con piernas, Drácula, lobos y Mowgli… todo mezclado en un batiburrillo de referencias sin orden ni concierto. Es como si alguien hubiera tirado todos los clásicos infantiles/juveniles a una licuadora y hubiera pulsado “turbo”. El remate con el oyente diciéndole “te has pasado tres pueblos” es perfecto: reconoce el disparate y lo celebra. Puro humor absurdo y muy gamberro.
ResponderEliminarSaludos.
Siempre tuve ese puntito gamberro y lo plasmo en algunos relatos de los míos. Como ejemplo este botón.
EliminarLa verdad es, que cuando me proponen jugar me meto de lleno en el asunto y salen estas cosas. que le vamos a hacer.
Agradezco tu comentario Marcos. Un gusto que me leas e interpretes.
Un abrazo.
¡Hola Francisco! En tu caso has elegido traernos un micro con muchos cuentos intertextualizados para al final acabar con la aparición de Sherezade.
ResponderEliminarUn saludo.
Sin ese remate, lo demás hubiera parecido impostado. Pero con Sherezade dentro del texto todo adquiere esa dimensión que da algo de cordura al relato en sí mismo.
EliminarAgradezco tu visita y tus letras.
un fuerte abrazo.
Hola Francisco! Efectivamente Sherezade se hizo un lio...y es que con tantos cuentos...ya se sabe! Puede pasarle a cualquiera! Je je! Un abrazote!
ResponderEliminarY quién no se puede hacer ese lio contando tal retahíla de historias durante mil y una noches presionado por un sultán que amenaza con decapitarte si no le complacen tus cuentos. Pues llega un momento en que pierdes la cabeza igualmente, aunque metafóricamente.
EliminarMi abrazo.
Francisco, Creo que ni una pizza lleva tantos ingredientes jaja Pero si es la meta y, además, lo haces de forma coherente, se vuelve un relato entretenido que te deja un buen sabor de boca (mejor que el de pizza con piña, por ejemplo). Va un abrazo. Y mucha suerte en tu participación del Microrreto.
ResponderEliminarPor Dios, una pizza con piña. cualquier cosa menos eso ;)
ResponderEliminarYa se sabe que mezclar ingredientes sin ton ni son puede dar como resultado algo sin sentido. En este caso ha sido fácil con la ayuda de la mejor cuentista de la historia popular.
mi abrazo, Julio.