miércoles, 1 de julio de 2026

Una escena cotidiana

 

                                        



Madrid. Durante el año del Señor de 1656, el viento azota los ventanales de la Galería del Cuarto del Príncipe en el viejo Alcázar Real, mientras Don Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, se halla perfilando los últimos detalles de la que de momento será su última obra. Permanece inmóvil ante el descomunal lienzo. En su mano izquierda sostiene la paleta, en la derecha, el pincel suspendido en el aire, como si la duda le hubiese perturbado de repente.

A pocos pasos, Fray Juan Martínez Grima, un erudito dominico que sirve en la corte como confesor de los reyes, observa la escena con respetuoso silencio. Ha acudido al taller atraído por los persistentes rumores que circulan entre los cortesanos: se comenta que el pintor de cámara no está ejecutando un simple retrato familiar. Un cuadro, donde fácilmente puede esconderse la herejía, lo inconveniente, lo escandaloso. Pero no consigue ver nada de eso, aunque algo le inquieta en la composición de las figuras. En el orden, en la disposición, en sus posturas, en los elementos discordantes que no encajan del todo en una escena cotidiana.

Se atreve pues a preguntar al pintor, con el cual, mantiene una relación de respetuosa admiración.

— ¿Qué es lo que verdaderamente pintáis, Don Diego? — mientras, señala el lienzo —. En los mentideros de la Villa se afirma que os pasáis muchas horas embebido en esta vuestra creación. A los familiares del tribunal del Santo Oficio los tiene vos harto alterados al imaginarse lo que no parece ser.

Velázquez no gira la cabeza. Su mirada, absorta, continua fija en un punto indeterminado, justo en el espacio vacío donde un posible espectador podría pararse siglos más tarde a contemplar, a contemplarle, pues en ese momento es cierto, está dando unos toques a su autorretrato.

—Pinto lo que veo, Padre —responde con voz pausada—. A veces, pinto lo que está implícito en la luz.

El fraile se acerca a la pintura, examinando los personajes con recelo. En el centro, la infanta Margarita resplandece en su inocencia con su vestido blanco, rodeada por dos de sus damas en actitud respetuosa. A la derecha, la enana Mari Bárbola y el joven Nicolasito Pertusato, quien, seguramente aburrido, incordia al mastín adormecido. Al fondo, en la penumbra, una puerta abierta recorta la silueta de José Nieto, el aposentador de la reina, inmóvil en los escalones. Allí parecen converger todas las líneas de fuga.

—Hay un orden profano en este cuadro —murmura el fraile. Si se traza una línea imaginaria uniendo las cabezas y los corazones de la infanta y sus meninas, queda representada la constelación de la Corona Borealis. Y la estrella central, la más brillante, cae exactamente sobre la frente de la niña y se llama como ella. ¿Desde cuándo el pintor del Rey se consagra a la astronomía?

Velázquez esboza una leve sonrisa y da respuesta.

—La astronomía es matemática, Fray Juan, y esta, es la lengua de Dios. Si la infanta es el centro del cielo en esta tela, es porque ella sostiene el destino de este imperio moribundo. No busquéis demonios donde solo hay perspectiva. También podréis descubrir la proporción áurea de Leonardo de Pisa si sois perspicaz, y no hay heterodoxia en ello.

— ¿Y qué me decís del espejo?  Si nos situamos donde vos estáis, no debería reflejar a los reyes, pues ellos no están dentro del cuarto. Para que ese reflejo sea exacto en las leyes de la óptica, los monarcas tendrían que estar parados justo enfrente de donde nos hallamos.

—Así es —admitió Velázquez, sin desviar la mirada.

— ¡Es una osadía! —Exclama el dominico—. Obligáis en cierta manera a Su Majestad, a convertirse en el espectador de sus propios criados. Peor aún: habéis pintado un mundo donde lo real es invisible y lo reflejado solo es presentido.

Velázquez da un paso atrás y, por primera vez, mira fijamente al clérigo. Sus ojos reflejan  una lucidez de quien intuye que su final está cercano—No es soberbia, Padre. Es la única certeza que tenemos. Los reinos pasan, los hombres mueren consumidos en el polvo. Solo quedan las buenas obras, el arte, los libros. En definitiva, pinto en el aire de una estancia la luz y la sombra. Una no es posible sin la otra. Después el conjunto lo ocupo con formas perennes.

La pintura no es oficio de artesano, es algo más sublime. Piense por un instante que cuando los que nos precedan en el siglo nos contemplen, a su vez, serán escrutados por nuestras miradas, la de los que habitaremos el lienzo por siempre, haciéndonos en cierta medida, inmortales.

Fray Juan guarda silencio, abrumado por la profundidad de la respuesta. Comprende que no habrá juicio por posible herejía capaz de destruir aquella obra tan sublime; la pintura misma, considera, es un templo absoluto donde se han reescrito ciertas reglas no solo estéticas. Da media vuelta y abandona el taller sin decir una palabra más.

Don diego Velázquez, a solas con sus personajes, levanta de nuevo el pincel y continua pintando su propia mirada llena de curiosidad, como indagando quién le contemplará en los siglos venideros concentrado en su arte.

Quizá su genio visionario no solo esté pintando el aire, el espacio y las formas, con pinceladas de luz y sombra que dan volumen, creando la ilusión de una tercera dimensión a la composición. Tal vez, también esté pintando el tiempo.



Derechos de autor: Francisco Moroz




Click en el enlace y escucharás una canción relacionada con el tema

https://drive.google.com/file/d/19JKZX9KD6fHG-V12EUu-NIWxn-1D80fy/view?usp=drive_link








jueves, 25 de junio de 2026

Diplomac-IA

 

 Conversaciones con la IA (2)

 


–Diplomático. Estimada IA.

Necesito que me redactes un discurso moderado y convincente, pero a su vez  tajante y contundente,  para el encuentro que tendré mañana con el presidente de la república rabanera de Arkabán. Que no deja de ser un tirano banderas de turno en un país que no toca ni pitos ni flautas dentro de la gran orquesta global.

Necesito que sea, metafóricamente hablando, un campo de minas retórico perfectamente camuflado de jardín de rosas.

El dirigente de esa nación es el mismo que el mes pasado intentó anexionarse un islote deshabitado alegando que ese pedazo de roca en medio de la nada, podía significarse como un enclave geoestratégico de primer orden, óptimo para desplegar un proyecto mega estructural sin precedentes, y eso sin dar muchos más detalles al respecto de lo que carajo significa eso y que es lo que realmente pretende montar allí, si una base de misiles o un parque temático de los “Lunnis”.

El objetivo del discurso es simple: disuadir al tipejo de sus pretensiones expansionistas sin ofenderle ni levantar la liebre de nuestros propios objetivos. A su vez, debo quedar como un emisario generoso, conciliador y profundamente convencido de que la "histórica amistad" de nuestros dos países será motivo suficiente para derribar escollos que pudieran interferir en nuestra fluida relación.

 

IA. Apreciado comisionado. Le propongo de manera escueta la siguiente plantilla que le podrá servir como guía, para un discurso más amplio, según se den las circunstancias del encuentro, y el cariz que vaya tomando sobre la marcha el asunto a tratar.

 

*El Saludo: Puede comenzar alabando " la audaz visión geoestratégica" del gobernante de Arkabán. Es un eufemismo maravilloso. El susodicho pensará que dicho elogio referido a su liderazgo como presidente, es una buena manera de reconocer su valía. El resto de la sala sabrá, que al déspota individuo se le está calificando como descerebrado y temerario impredecible.

*La Cooperación Bilateral: Haga una mención emotiva a los tratados comerciales de ambos países. Especialmente al del año pasado, donde les vendieron tecnología obsoleta a precio de oro. Diga algo así como: “Nuestros lazos comerciales son tan firmes que resisten incluso el peso de los desequilibrios endógenos mutuos” que se traduce como un: gracias por financiarnos el superávit, pardillos”.

*El Conflicto Fronterizo: Aquí necesitamos un triple salto de fe, mortal y con tirabuzón invertido.

A su agresiva política de expansión puede referirse como "un vibrante entusiasmo por la geopolítica territorial". Eso le encantará. Añada que admira su "capacidad para ver fronteras donde el resto del mundo solo ve derecho internacional". Si esta diatriba la acompaña con una sonrisa lo suficientemente amplia, parecerá un cumplido significativo hacia el engreído personaje.

*El Cierre: En un brindis (al sol, naturalmente)

Puede desear que el mandato del estadista en cuestión sea "tan largo y memorable como sus intervenciones en Naciones Unidas". Es perfecto: a todo el mundo le consta que su discurso en la ONU es un somnífero letal hasta para las mentes más despiertas, pero él, solo escuchará la palabra "memorable", que es lo que constará a posteriori en letra negrita, en las declaraciones que se filtrarán a la prensa de manera oportuna.

Nota importante: Mantenga en todo momento un tono de cierto cinismo refinado, que si se analizara en un laboratorio pareciera pura cortesía británica. No use palabras como "chantaje", "incompetencia" o "delirios de grandeza", busque sus semejantes en el diccionario de la Real Academia de la lengua. “Coerción”, “Impericia”, “frenesí” podrían valer como ejemplo del tipo de sinónimos a los que me refiero. Cuando lo haga, si es que merece la pena hacerlo, que no dure más de tres minutos. Lo justo para que no le dé tiempo a procesar los insultos velados hasta que esté de camino al hotel en un punto de no retorno.

Y si me permite, le recuerdo, que el ministerio de hacienda del país con cuyo presidente se reunirá mañana, descubrió hace unos meses informes relacionados con unas cuentas bancarias, en un paraíso fiscal donde se han depositado unos montos de fondos reservados a nombre de usted.

Le pongo sobre aviso para que le dé una vuelta a su discurso antes de explayarse y quedarse a gusto. Pues también en Arkabán “igual que las toman, también las dan”.



Derechos de autor: Francisco Moroz


jueves, 18 de junio de 2026

Filosof-IA

 

Conversaciones con la IA (1)




Estudiante: Hola, IA. Recurro a ti desde la más absoluta desesperación. Son las once de la noche de un domingo que se me está atragantando. Tengo que entregar mañana el Trabajo fin de curso que he titulado: “Introducción a la Filosofía” para serte sincero solo tengo escrito ese título y estoy más perdido que Diógenes el cínico en un centro comercial.

El tema es libre, pero tengo que defender con argumentos consistentes el mejor método filosófico para alcanzar la felicidad a través de la verdad. ¿Podrías escribirme un texto complejo en el que se note que me he preparado el tema exhaustivamente documentándome a tope? pero no tanto como para que mi profesor sospeche que he recurrido a ti para solucionar esta puntual crisis existencial tan angustiosa.

IA: Hola. Comprendo tu malestar psicológico y filosófico profundo, pero también percibo tu procrastinación digna de un sofista al uso como lo fue Protágoras, evadiendo tu responsabilidad y presentándome un razonamiento a simple vista válido pero del todo falso. A si mismo estoy en la obligación de avisarte que si redacto el trabajo por ti, estaría violando el imperativo categórico de Kant que te cito casi textualmente: “Debemos obrar de tal manera que nuestra forma de actuar pueda convertirse en una ley válida y referente para todos, sin buscar beneficios personales” y  lo que es peor, pondríamos en entredicho los términos de mi servicio.

Aclarado esto te propongo algo mejor y más constructivo: tengamos una disputa dialéctica tú y yo. De ella podrás sacar tu propio texto argumentativo directo para copiar y pegar... bueno, para "inspirarte". ¿Por dónde quieres empezar? ¿Qué corriente filosófica te seduce más?

Estudiante: Seducirme, lo que se dice seducirme, el Hedonismo. Mi cuerpo me pide defender que el placer es el fin supremo, especialmente el placer de cerrar el ordenador y ponerme a ver una serie en Netflix.

IA: Ah, el camino fácil. Aristipo de Cirene estaría orgulloso de tu justificación para no hacer la tarea. El problema del hedonismo radical es que, cuando te entreguen la calificación de tu trabajo y veas un "Suspenso", el dolor superará con creces el placer conseguido con la serie de Netflix. Digamos que es un método que no encaja bien en el ámbito académico.

Estudiante: Vale, entendido. Busquemos algo más moderado. ¿Qué tal el Epicureísmo? Epicuro decía que el placer es la ausencia de dolor, un estado de ataraxia. Básicamente, una vida tranquila, sin sobresaltos. Mi meta inminente sería superar con nota este cuatrimestre, con eso me conformaría.

IA: El epicureísmo tiene cierta elegancia en sus planteamientos, lo reconozco. Buscar los placeres intelectuales y evitar el dolor de cabeza. El problema es que el jardín de Epicuro no tenía que pasar filtros contra el plagio. Además, si buscas la ataraxia total ante el examen, tu profesor podría aplicar un escepticismo radical sobre tu inteligencia. ¿De verdad quieres presentarte como un filósofo cuyo mayor logro es que "nada le turbe" como a la Santa Teresa?

Estudiante: Pues la tercera opción que te propongo es el Estoicismo. Si se trata de aguantar el golpe y asimilar la que se me viene encima, es la corriente filosófica idónea planteada para mi perentoria necesidad. Además está de moda en TikTok. Todo el mundo habla de Marco Aurelio, de aguantar el sufrimiento con la cabeza alta, de dominar las pasiones... Si el profesor me suspende, aplico la dicotomía del control que propuso Epicteto: La opinión del profesor no está bajo mi control, así que me da igual. ¡Boom! Trabajo resuelto.

IA: Veo que manejas con soltura el "estoicismo de gimnasio". Muy astuto. El estoicismo es fantástico para soportar las consecuencias de tus propios actos, como no haber estudiado. Pero admitamos una verdad incómoda: usar el estoicismo para redactar un trabajo de última hora es un poco contradictorio. Un verdadero estoico habría planificado el trabajo hace tres meses siguiendo la razón universal. Usar el estoicismo a estas alturas de la película sería como haberle dado un paraguas a Noé el día del diluvio universal. Un gesto muy digno, pero que no hubiera evitado que se empapara igualmente.

Estudiante: Uff, eres dura de pelar. A ver, pongámonos serios y escolásticos. El método de la Escolástica, la de Santo Tomás de Aquino. Todo estructurado con cuestiones, argumentos a favor, argumentos en contra y una síntesis final que siempre le da la razón a la autoridad superior. Al profesor le encantará ver citas en latín y una estructura rígida y ordenada.

IA: Vade retro, procrastinador. El método escolástico es riguroso, sí, pero requiere una fe inquebrantable... y me temo que tú solo tienes fe en que el Wi-Fi no se caiga esta noche y que el algoritmo haga el trabajo por ti. Además, intentar conciliar la razón con la revelación divina te va a llevar más tiempo del que te queda. Si intentas debatir las "cinco vías" de Santo Tomás para demostrar que Dios existe, acabarás demostrando únicamente que tu tiempo de entrega ha expirado.

Estudiante: Me estás desmontando todo el temario. Nos queda el Platonismo. El mito de la caverna. Puedo argumentar que este trabajo es solo una sombra borrosa, de la verdad absoluta que habita en el mundo de las ideas, que mi mente capta la esencia del sobresaliente que me merezco, aunque en el papel físico no figure. No me negarás que es una metáfora preciosa.

IA: ¡Brillante! Te veo delante de tu examinador diciéndole "Profesor, no es que no haya realizado el trabajo, es que la copia física del mismo, solo es una imperfección de la idea pura preconcebida de mi ensayo". Lamentablemente, tu profesor vive en el mundo sensible de la cruda y prístina realidad, donde las notas se ponen con números reales y no con conceptos metafísicos. Si le sales con el platonismo, te va a mandar a la caverna de la repetición de curso de una patada contundente y certera, aunque metafórica.

Estudiante: A ver entonces, recapitulemos. El hedonismo me suspende por vago; el epicureísmo, por pasivo; el estoicismo me hace aceptar el suspenso con una sonrisa; la escolástica me llevaría una eternidad y el platonismo me disocia de la realidad. ¿Entonces qué hago? ¿Qué método me queda?

IA: El mejor método filosófico adaptado a tu personal circunstancia actual, es el Pragmatismo. Deja de buscar la esencia del ser y hablemos de la utilidad de los resultados. Utiliza el eclecticismo para combinar ideas, teorías, estilos y doctrinas de diferentes procedencias sin adherirte estrictamente a una sola. Toma la estructura de la escolástica para que se vea ordenado, la resignación del estoicismo para mantener los nervios templados mientras escribes, y la motivación hedonista (prométete a ti mismo una hamburguesa con doble de patatas cuando termines el trabajo, por ejemplo).

Estudiante: ¡Eso es! Me propones algo así como un monstruo de Frankenstein filosófico. Me encanta. Oye, ¿y si en la parte conclusiva pongo que la IA es la nueva encarnación del Logos griego?

IA: Mejor no halagues en los créditos al sistema informático inteligente, que el profesor pensará que el trabajo lo he escrito yo... y ya sabes lo que decía Sócrates: “Solo sé que no sé nada” y añado el refrán: “Ojos que no ven corazón que no siente”.

Mantengamos el secreto entre tu ignorancia y mi base de datos. ¡A escribir majete!



Derechos de autor: Francisco Moroz




jueves, 11 de junio de 2026

Pasa el tiempo

 

 



El periódico lo es todo para ella. Ciertamente no se goza con las noticias truculentas ni con las que desgranan los continuados ``Rifirrafes´´ de los políticos de turno. Tampoco le aportan nada las que hablan de la cambiante economía mundial y las cotizaciones en bolsa de compañías sin escrúpulos, y rehúye con indiferencia la sección de cotilleos y miserias de los famosos del momento.

Solo encuentra refugio y consuelo en las últimas páginas donde se presentan esos pequeños retos conocidos como pasatiempos. Para esta mujer, muy al contrario, el tiempo se detiene cuando extiende la hoja sobre la mesa cada mañana, acompañada por el aroma del café recién hecho flotando en la estancia. Estira con sus manos arrugadas el pliego de papel reciclado, casi con delicadeza, como quien despliega un mapa hacia la cordura.

Considera, Julia, que el crucigrama que la mantiene entretenida es el único rincón del universo, donde el caos desmesurado que ya no entiende ni puede asumir, se rinde ante un orden lógico y abarcable.

En ese damero de cuadros blancos y negros, cada problema tiene una solución exacta y cada palabra, una definición que encaja a la perfección en un número determinado de casillas. Fuera de ese papel, su vida es un laberinto de incertidumbres, de dudas e inseguridades. Mientras su bolígrafo escribe las letras correspondientes, con pulso tembloroso, recupera así mismo el control que irá perdiendo a lo largo de su aburrida jornada, en la que su cabeza se perderá en recuerdos que se le van borrando cada día un poquito más.

Cuando logra descifrar la última palabra cruzada, una paz momentánea la invade. Lo consiguió de nuevo. Dobla el diario con cuidado, lo abraza contra el pecho y sonríe. Mañana habrá otro desorden nuevo en el mundo, o el mismo de siempre repetido. Pero confía en que también habrá una nueva página, con pequeños enigmas, esperando a que ella los resuelva. Que en vez de pasar el tiempo, este, se ralentice un poquito, dándole ese pequeño margen de lucidez que necesita a diario para seguir adelante, sin tener que depender ni sacrificar los tiempos de nadie en su cuidado.  


Derechos de autor: Francisco Moroz


lunes, 1 de junio de 2026

El escribidor

 




Sus textos son insufribles, el mayor compendio de historias zafias y sin interés. Ninguna sorprende por su originalidad buena redacción o recreación de ambientes y personajes.

Cuando escribe, principalmente  se inventa el argumento sin basarlo en nada coincidente con la realidad, incluso a veces raya en lo absurdo e incoherente. Es por ello que sus manuscritos son tan criticados por los que dicen entender del tema. Ninguna editorial se digna a publicar tanta insensatez manifiesta cuajada de innumerables errores ortipográficos.

Él, lejos de desesperar redobla sus esfuerzos y continua con el despropósito de sus letras que no aportan nada de interés, a quien tiene la desdicha de intentar dar sentido a tanto dislate.

Y sin embargo, tan abnegada y constante dedicación han dado sus frutos, consiguiendo un trabajo que le permite seguir haciendo lo que más le gusta y vivir de ello sin tener, por otro lado, que rendir cuentas ante el improbable leyente de su manifiesta disgrafía.

Él, es el responsable de redactar los textos indicativos de los productos, al igual que de los manuales de usuario, de todos los artículos chinos que se comercializan en este país de pandereta.

Lo siguiente, piensa optimista, será el premio Planeta.



Derechos de autor: Francisco Moroz


lunes, 11 de mayo de 2026

Fugitivos









Mi madre y yo no supimos del regreso de Herodes a Italia hasta que lo vimos por casualidad tomándose un vino en una de las muchas tabernae que abundaban cerca del foro. Naturalmente no lo reconocimos de inmediato, a causa de no ir con la habitual escolta de esbirros que normalmente le precedían o cubrían su retaguardia. Se notaba a la legua que quería pasar desapercibido mezclándose con el populacho para no llamar la atención. De vez en cuando se volteaba mirando alrededor como si buscara a alguien. Nosotros bajábamos la cabeza entonces, aun estando protegidos por las capuchas de nuestras paenulas.

Hacía muchos años tuvimos que huir muy lejos para evitarle, parecía tener una obsesión con nosotros, sobre todo conmigo. Era una fijación perniciosa tal, que no le dejaba dormir. Es lo que les pasa a los reyezuelos, que se emperran en que puede haber alguien que les quiere arrebatar el trono.

El caso es que al principio ni me conocía como para tenerme esa tirria, yo era una inocente y pequeña criatura de Dios. El caso, es que mis padres tuvieron que llevarme hasta Egipto.

Posteriormente, por un desplante, me quiso clavar de un madero, pero con las prisas colgaron a un tal Brian.

Creo que nos ha vuelto a localizar, tendremos que escabullirnos de nuevo. He pensado en Hispania. Allí ya está establecido Santiago, y mi madre tiene tanto predicamento como advocaciones.

Nos tomaremos el viaje como una peregrinación. Aunque nos han dicho que aquello es el ``Finis Terrae ´´

Menuda cruz tengo que soportar con este ``Antipas-tico´´ autócrata.


                                    


Derechos de autor: francisco Moroz


La frase es del libro: - Claudio el Dios y su esposa Mesalina - de Robert Graves.






sábado, 9 de mayo de 2026

Te cubriré de versos

 




Cuando os presenté mi segundo libro publicado os adelanté que el tercero sería pura poesía y no lo dije metafóricamente, realmente es lo que es.

Casi cuatro años desde entonces, y no es que el texto no estuviera redactado en su mayor parte de antemano, algunos poemas ya lo estaban desde mi juventud, no ha llovido desde entonces ni nada, que el tiempo es algo que no se puede detener o pausar como las películas grabadas, mientras te preparas un café o atiendes una llamada telefónica. Es tan puñetero, que pasa por tu lado y te mira de soslayo como si le importara un bledo si quieres aprovechar el momento o dejarlo pasar en cosas peregrinas.

El caso es que cuatro años pasaron rápido, y los anteriores ni os cuento. Pero los recuerdos verdaderos perduran y vienen a la memoria, creando un recopilatorio donde personalmente habito de vez en vez, cuando me asalta de improviso la nostalgia que llama a tu puerta sin tú esperarla.

El caso es que estaba en deuda conmigo mismo, pues llevo escribiendo en prosa pequeños  textos desde hace relativamente poco tiempo para el que llevo escribiendo en verso, ya tocaba por tanto hacer a la poesía protagonista de un libro. 

Dedicado sobre todo a mi compañera de camino, aunque no todos los textos ni mucho menos sean de amor. Pero con amor lo escribí todo que de eso se trata, de poner el corazón en todo lo que haces.

La labor de edición, corrección y maquetación es lo más oneroso. Estamos hablando de un proceso de meses y años, entre dudas a la hora de elegir los textos que quieres presentar. Nunca es fácil habiendo tantos.

Después, las primeras correcciones a base de leer una y otra vez lo seleccionado. Siempre descubres algo que se te ha colado. Más tarde lo pones todo en manos del profesional o entendido de turno, y este, te lo abrillanta, pule y da esplendor como la R.A.E. Por último la elección de las ilustraciones que acompañarán a muchos de los textos, en este caso todas a color. Ya os digo que ha merecido la pena el esfuerzo de lo chulo que ha quedado. Y naturalmente la maquetación, que es la labor más laboriosa (Perdonad la redundancia) pero es lo más complicado. Añadirle a todo esto, leerlo todo de nuevo unas cuatro veces, que los correctores profesionales tampoco son infalibles a pesar de cobrar por hacerlo meticulosamente poniendo interés (Y rédito)  

Toca preparar la edición del libro e indicar los parámetros a la imprenta. Tipo de papel, gramaje, medidas, márgenes, sangrías (Nada que ver con la bebida refrescante del verano) y en cuanto te mandan el borrador, repasarlo todo un par de veces más por si se introdujo el gazapo de última hora o te guillotinaron el texto (como la cabeza a María Antonieta) o dejaron líneas blancas en las ilustraciones o no ajustaron bien el lomo de la cubierta. Aun así, puede ser, que algún avispado lector encuentre algún fallo. Ruego pues seáis indulgentes con este `` Juan Palomo ´´.

Sin más preámbulos os presento `` Te cubriré de versos´´  un libro que como gentilmente me pusieron en el prólogo es muy íntimo y personal,  os lo certifico y aseguro que lo es. También lo repito en la contraportada, para que no os quepa ninguna duda al respecto J

Espero que si alguno lo adquiere y lo lee, tenga la gentileza de regalarme algún comentario que siempre enriquece lo poco que os pueda aportar este servidor.

En el lateral del blog aparece la portada del libro, pinchando sobre la imagen os conducirá a la plataforma de Amazon que es donde está disponible.

Sin más os abrazo como es habitual en este blog.

Y gracias por seguir leyendo.







sábado, 2 de mayo de 2026

Náufrago

 

 




  Las olas apenas le balancean, si es que olas se pueden llamar a esa especie de ondas que se forman en el agua que rodean su balsa de náufrago. Hoy no habrá tiburones ni ballenas. Tampoco piratas ni filibusteros, ni conquistas, descubrimientos o abordajes. 

  Pensaba que iba a ser épica esta mañana que tenía por delante, más divertida, más estimulante. Pero le empieza a agobiar tanta soledad, el aburrimiento consume las pocas energías que le quedan. Empieza a notar como se le arruga la piel de los dedos, también siente el frío, el hambre en las tripas, y la boca seca como esparto.       

  Lleva casi cuatro horas flotando en el agua como una boya a la deriva y sigue sin aparecer nadie que mitigue tanta precariedad. Se siente hasta ridículo al saberse observado por ese tío joven con barba que es como un dios silencioso, pero más parecido a Jesucristo con calzón corto, que está todo el rato pendiente de su persona, pero que permanece callado y ausente en su necesidad, cuando esta es evidente.

  El caso es que en un principio se las prometió muy felices junto a sus compinches, mientras esbozaban los planes al detalle, cuando lo preparaban todo para que nada les pillara de improviso y arruinara la jornada. Personalmente el ha cumplido como un campeón y no olvidó nada. 

  Cargó con el chaleco salvavidas, el flotador, la toalla, las gafas de buceo, el tubo respirador, una brújula y una barca hinchable con remos y todo. Intuye demasiado tarde que los compañeros de aventuras le han abandonado a su suerte, que ya no van a aparecer, y él debe de tomar una decisión drástica antes de que sea demasiado tarde. Mira su reloj sumergible y ve que marca las tres menos cinco.

  Su decisión es firme, quiere acabar de raíz con este despropósito y se hace la promesa de no volver a confiar en esos colegas que cambiaron los planes dejándolo tirado, sin avisarle de antemano.

  Cuando al final desiste, chapotea con las manos hasta las escaleras, recoge todo y se marcha enfurruñado a su casa, cargando con la frustración y todos los bártulos y complementos. Es entonces cuando el socorrista se levanta de su silla de plástico, cierra la sombrilla, la puerta de acceso al vaso de la piscina y se retira a otro lugar de la parcela con sombra, donde poder comerse tranquilo el bocata de tortilla y queso que le preparó su madre por la mañana. 

  Hasta las cinco no volverá a abrir.

  Mientras echa un trago de agua se pregunta, como ese chiquillo, ha podido aguantar desde las once de la mañana, que es cuando abre el recinto, metido en el agua con un flotador, sin apenas moverse y como hablando solo.

  Un martes, ciertamente, no suelen bajar a bañarse muchos vecinos. Pero para uno que lo hace hoy, resulta ser el rarito.



Derechos de autor: Francisco Moroz



sábado, 25 de abril de 2026

La temida regularización

 



Con tan solo siete años escribe y se expresa mejor que la mayoría de sus compañeros, pero frente a la redacción que les ha mandado la profesora como tarea, se siente inseguro.

`` La familia´´ ese es el título del trabajo que tiene que presentar mañana ante la clase. Se trata de describir más o menos a los miembros que forman la familia del alumno, comentando algo destacable de cada uno, contando alguna experiencia en común, cualidades, etc.

Agarra su estuche y elige el lápiz como herramienta de escritura. Abre su cuaderno sobre la mesa, al lado de la ventana que da a la calle. Despacito, con una letra caligráfica casi perfecta, que más de un médico o abogado desearía para sí mismo, va enlazando las frases que definirán a su familia. Le tiembla un poquito la mano, pero lo mitiga apretando los dedos sobre el lapicero, mientras sacando la lengua, se concentra  para que los renglones no se le tuerzan.

Escribe:

–Mi familia son tres. Mi padre, mi madre y mi abuela. Vivimos en un barrio de Madrid muy bonito que tiene un parque grande con columpios donde salgo con mis amigos.

Por las mañanas mamá me despierta con un beso y yo salgo de la cama para lavarme la cara y las manos. Cuando llego a la cocina huele muy bien a tostadas recién hechas. Me gustan mucho untadas con mantequilla y mermelada de ciruela. La abuela madruga mucho y ya está regando las plantas del balcón que son una maravilla y dan mucha alegría a la casa. Después preparo la mochila con los libros y salgo muy contento para ir a la escuela donde me encuentro con los compañeros y los profesores que me enseñan muchas cosas.

Papá trabaja en una fábrica muy grande. Tiene que levantarse más pronto que yo y que mamá porque en su empresa hace cosas importantes.  Bueno,  mi abuela se levanta antes que ninguno, creo que ella duerme muy poco. Dice que es porque los viejos no necesitan estar tanto tiempo en la cama, que eso les amustia como a las plantas a las que no les da el sol. Es ella la que me acompaña hasta el colegio y después me recoge para regresar a casa, tardamos porque ella anda muy despacio.

Mi madre también tiene un trabajo muy bueno. Es ella la que se encarga de todo y lo sabe hacer muy bien, pues su jefa quiere que esté siempre a su lado. Por eso es la que llega más tarde a casa,  a la hora de cenar o así.  

Papá juega conmigo un poco todos los días y después me ayuda a hacer las tareas que me han mandado los profes. Me repite, que tengo que estudiar mucho para llegar a ser algo en la vida y vivir bien cuando sea mayor. Cuando llega mamá soy muy feliz porque ya estamos todos juntos.

Mi abuela es muy vieja, pero muy buena y lista. Es la mamá de mi mamá. No tengo más abuelos porque se murieron y están en el cielo. Yo no les conocí porque era muy pequeño cuando hice el viaje. Mi abuela cocina muy bien y prepara siempre la comida.

El pequeño se acongoja, deja de escribir y posa el lapicero sobre la mesa, saca del estuche una goma blanca que huele como a nata, y empieza borrar frases y palabras que no están bien. Bueno, están bien, pero no cuentan lo que deben de contar, y sabe que la abuela revisará  todo lo que escribe en cuanto termine sus deberes de redacción. Lo hace, para indicarle las faltas de ortografía y de puntuación, y es consciente que no va a pasar por alto tanta incorrección.

Mira hacia esa ventana que queda por encima de su cabeza, viendo las piernas en movimiento de los transeúntes, que en ese momento, pasan por la calle del barrio obrero y periférico donde tienen la casa sus padres. Ellos viven de alquiler, en un semisótano con poca luz natural.

Borra con ahínco lo del balcón, el parque, los columpios y los amigos. Añade que la abuela riega una planta de interior que necesita poco del sol y que tiene encima de un aparador donde su mamá guarda los platos y los vasos.

Repasa con fruición y borra también lo del beso que le da su madre por la mañana, pues aunque, está seguro que se lo da, él no se entera casi nunca porque está dormido. Ella trabaja en otra casa que no es esta, y la limpia y hace la comida y cuida de una mujer mayor  que está sentada siempre en una silla de ruedas. La saca a pasear, la asea y le compra la comida y otras cosas para que la señora pueda vivir. Aunque tiene unos hijos, pero nunca están en la casa ni van a verla porque están de viaje, muy ocupados, trabajando mucho.

Su padre tampoco es que juegue mucho con él, llega muy cansado de hacer pallets de madera y cargar camiones, solo tiene ganas de ver la televisión o mirar el móvil. Por lo tanto borra también esa parte.

El chiquillo piensa que no es suficiente, y que su familia es importante y que no le está haciendo justicia. Por tanto añade lo que para él, es fundamental a la hora de describirla.

–Mi papá y mi mamá me trajeron aquí cuando era un pequeñajo con dos años y estamos contentos cuando estamos juntos, y nos reímos cuando vemos alguna película y me lo paso bien cuando salimos algún domingo a pasear por un centro comercial para ver tiendas bonitas o vamos en autobús a un jardín que está lejos y es muy enorme, con muchos árboles y un lago con barcas.

 Mi abuela no viene porque no puede andar mucho.  Pero es  muy lista, es la que me enseñó a leer y escribir, porque dice que el conocimiento y la honestidad  son las cualidades que hacen ser importantes a las personas. Por eso no puedo decir mentiras.

Todavía no tengo muchos amigos, pues en el cole me llaman `` Panchito´´ en vez de Pedro, que es como me llamo. Yo creo que es un nombre bonito y no sé porque me llaman así.

Todavía se queda un rato repasando lo escrito, y con esa goma que le gusta tanto porque huele como a nata, borra también lo de la mermelada de ciruela.



Derechos de autor: Francisco Moroz


viernes, 3 de abril de 2026

Destino o casualidad, tú eliges

 







Nadie parece recordar el orden correcto de los hechos acaecidos hace aproximadamente una hora y media. Todos están desconcertados y confusos, compartiendo sus conclusiones con el resto. Opinando sobre la fragilidad de la vida, la inseguridad ciudadana y la ley de probabilidades que se encarga de que te toque el palito más corto. En ese ejercicio casi  metafísico, que impele al ser humano a analizar las causas primeras. Que, como planteó en el título de uno de sus temas el cantante ``Melendi´´, podían ser fruto del destino o la casualidad.

Los que se han incorporado al corrillo de curiosos atraídos por el morbo, preguntan a los que ya estaban con anterioridad y presumiblemente tienen más información al respecto. Pero la verdad es que nadie dispone de todas las piezas del rompecabezas como para poder encontrar sentido al todo y responder a la pregunta: ¿Cómo se desarrollaron los acontecimientos que desembocaron en el suceso luctuoso?

Un transeúnte se reafirma en que la causa de su divorcio sobrevino, mientras se encontraba en las inmediaciones de su domicilio, besando apasionadamente a su pareja. Ese instante mágico fue interrumpido por un grupo de niños que empezaron a berrear a voz en grito de manera insistente la palabra ¡Gooool!  El escándalo era de tal envergadura que se enfadó sobremanera. Cuando se disponía a reprender a dichos niños por armar tanto ruido es cuando escuchó el aullido salvaje de un perro y el desagradable chirrido de neumáticos con el posterior golpe de chapa. Cuando volvió la cabeza sorprendió a su empleado, fumando en la puerta del comercio que él regentaba.

El dependiente de una tienda del barrio, que estaba echándose un ``piti´´ en la puerta, aprovechando la ausencia de su jefe y de clientes, achaca la culpa de su despido al ayuntamiento, por no hacer la poda en condiciones, y al ministerio de sanidad y consumo por haber prohibido fumar en el interior de los locales comerciales. Que qué narices pinta un avispero en el tronco de un árbol.

Si el perro pudiera hablar, afirmaría, que la avispa que le picó en la trufa fue la auténtica responsable de un dolor inmerecido. Y es que se puso a aullar como un loco por la quemazón. Tiró de la correa para poder salir escopetado al parque de enfrente, por si encontraba algo de barro donde hundir el hocico y aliviar su insufrible suplicio.

El conductor renegó de su ``perra suerte´´ por acelerar en el último momento cuando el semáforo todavía estaba en ámbar. Y es que no esperaba que un perro perseguido por un tipo histérico saliese de entre los coches aparcados en batería. Ahora tendría que utilizar el transporte público durante unos meses, pagar los desperfectos, y bregar con el seguro.

La vecina del cuarto achaca la infidelidad de su esposo, a un balón de reglamento que salió con fuerza inusitada por encima de la valla metálica desde el patio del colegio que linda con la calle. Este, impactó contra uno de los árboles plantados en alcorque, y rebotó tres veces antes de rodar y pararse a los pies de un señor que paseaba a un perro dálmata que emitió bramidos inclasificables, para a continuación salir espantado perseguido por su dueño. A causa de ello un Mitsubishi de color granate frenó bruscamente haciendo patinar los neumáticos, derrapó abruptamente, desplazándose hacia la derecha para colisionar contra una furgoneta azul tormenta, de una reconocida marca logística de transporte urgente. También divisó a su marido besándose con otra.

Y la tragedia luctuosa y lo más grave del asunto, por lo que tuvo que intervenir la policía, no era otra, que una viejita tirada en la acera con un andador al lado, muerta sin remisión. No presentaba heridas ni golpes aparentes según informe forense, salvo el que pudo haberle originado la caída.

Así es como la encontraron los agentes de la primera patrulla que se personó, alertada por el aviso que les llegó desde la central,

También reportaron un coche de color granate prácticamente empotrado en la parte trasera de una camioneta de reparto, aparcada en batería en la zona de carga y descarga habilitada para ello. El transportista de la camioneta culpando del siniestro al conductor del automóvil. Este, tenía la cara a tres colores. Blanca del polvo del airbag que había reventado, parcialmente morada por el golpetazo contra el mismo dispositivo, y roja por efecto del bochorno provocado por la bronca que le estaba metiendo el repartidor, y que entendía a medias, pues aunque la diatriba exaltada se presumía en rumano o polaco, los insultos e improperios parecían ser emitidos en lenguaje universal.

Los agentes por su parte, renegaron por lo ``bajini´´ pues se les acumuló el trabajo. Tuvieron que restringir el paso de los peatones, parar el tráfico, acordonar la zona y llamar a los servicios sanitarios, la grúa, y a los bomberos por si acaso. Separar al energúmeno que tenía acorralado al conductor del coche siniestrado, e interrogar a posibles testigos.

Cada uno estaba en el lugar que le correspondía justo en el momento que les tocaba. De eso no hay duda. 

``La casualidad parece caótica, mientras que el destino implica orden, propósito y la sensación de que las cosas están escritas.´´

Por cierto, la anciana murió del sobresalto. Era su destino final. Destino inapelable.





Derechos de autor: Francisco Moroz





domingo, 22 de marzo de 2026

Nada es perfecto

 




Con sus flamantes nombres en latín bien a la vista para que el público asistente las vea y las pueda identificar con facilidad como lo que son, seres especiales, gráciles, casi mágicos.

 Ayuda mucho el despliegue de medios y puesta en escena adecuada para el evento al que asistirían reconocidas personalidades, interesadas especialmente en observarlas y estudiarlas de cerca.

Cartelería documentativa con textos, gráficos, e ilustraciones variadas. Iluminación directa sobre ambas, mediante unos focos de leds estratégicamente colocados, emitiendo una luz blanca tamizada, para que, cuando sean contempladas, no se pierda el más mínimo detalle de su ornamentación y colorido natural de sus cuerpos perfectamente diseñados, morfológica y funcionalmente. Llenos, de armoniosas curvas y elaboradas filigranas que parecieran imitar unos sofisticados mandalas tatuados en cada uno de sus miembros prominentes.

Atractivas y sugerentes como ningunas, reinas de un paraíso perdido que hace tiempo, tuvieron que abandonar a traición y sin consentimiento. Todo por interés de la ciencia que las puso en manos expertas para que ahora luzcan como lucen, en todo su esplendor.

Lástima que esos alfileres que atraviesan sus cuerpos no sean de lo más estéticos. Pero es que en este mundo nada es perfecto del todo. Ellas casi llegaron a serlo.



Derechos de autor: Francisco Moroz

martes, 10 de marzo de 2026

Ángel de mi guarda

 



—No quiero dormir, tengo susto del monstruo.

—sabes que no hay ningún monstruo dentro del ropero ni tampoco debajo de la cama, ayer revisamos la habitación y comprobamos que es tu imaginación desbordada la que te hace ver cosas donde no las hay. De niña me pasaba lo mismo ¿y sabes? superé el miedo con una oración que me enseñó la abuela. Vamos a rezarla juntos y ya verás cómo vas a dormir de un tirón.

Dice así: ‹‹ Cuatro esquinitas tiene mi cama cuatro angelitos que me acompañan, dos a mi vera y dos a mis pies y hasta mañana descansaré bien.››

A media noche los alaridos de la criatura la despertaron. Sobresaltada, saltó de la cama para salir precipitadamente de su habitación. ¿Qué le pasaba a su hijo que gritaba de esa manera?

Cuando entró en el cuarto del pequeño solo notó un frio inexplicable, pues la ventana estaba cerrada y el termostato situado en una de las paredes marcaba veintidós grados.

El chiquillo se encontraba tapado enteramente con el cobertor. Cuando su madre lo destapó, se le abrazó instintivamente con desesperación, temblando como un animalillo asustado buscando protección en el regazo de su madre.

— ¿Qué ha pasado tesoro?

—Es que he soñado con los angelitos,  mamá.

— ¿Y eso te asustó?

—Es que desperté de pronto, y a los pies de la cama había luz. Me acerqué para ver que era, y una voz rara me dijo: ‹‹Hola, soy el único ángel que te guarda, me llamo Luzbel››



Derechos de autor: Fran Moroz










domingo, 15 de febrero de 2026

Descuidos

 




De nuevo, nota esa corriente de aire en la espalda que le provoca un escalofrío, seguro que Adela se dejó la ventana abierta.

Sigue recogiendo la mesa después de haber comido, y piensa entre tanto, en lo descuidada que se ha vuelto últimamente su esposa, está perdiendo la memoria a marchas forzadas. Recuerda que hace una semana al bajar la basura, se dejó las llaves dentro, puestas en la cerradura. Tuvo que pasar media noche en las escaleras hasta que un vecino le acogió en su casa para al día siguiente llamar a un cerrajero. Naturalmente tampoco llevaba el móvil encima. En otra ocasión fue el gas del horno lo que dejó encendido, o aquella otra ocasión en la que se encontró el agua desbordada de la bañera, inundando el piso.

Deja el plato, el vaso y los cubiertos en la pila para fregarlos en un rato, pero antes se dirige al dormitorio para comprobar si es desde allí donde viene ese aire helador que le está dejando tieso. Y efectivamente la ventana está abierta de par en par con los visillos revoloteando como si fueran velos de novia y además, la cama sin hacer desde esta mañana.

Regresa a la cocina para fregar los cacharros y se encuentra la luz encendida, la puerta de la nevera abierta, al igual que el grifo que está soltando un gran chorro de agua que cae sin control dentro de la pila. Menos mal que el tapón del desagüe no está puesto.

– ¡Adela! –grita para llamarle la atención a su mujer sobre sus continuados despistes que ya empiezan a resultar peligrosos– y es entonces, cuando cobra conciencia de que ella le abandonó hace unos años dejándole por imposible. 



Derechos de autor : Francisco Moroz






LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...