Estudiante: Hola, IA. Recurro a ti desde la más absoluta
desesperación. Son las once de la noche de un domingo que se me está
atragantando. Tengo que entregar mañana el Trabajo fin de curso que he titulado:
“Introducción a la Filosofía” para serte sincero solo tengo escrito ese título
y estoy más perdido que Diógenes el cínico en un centro comercial.
El
tema es libre, pero tengo que defender con argumentos consistentes el mejor
método filosófico para alcanzar la felicidad a través de la verdad. ¿Podrías
escribirme un texto complejo en el que se note que me he preparado el tema exhaustivamente
documentándome a tope? pero no tanto como para que mi profesor sospeche que he
recurrido a ti para solucionar esta puntual crisis existencial tan angustiosa.
IA: Hola. Comprendo tu malestar
psicológico y filosófico profundo, pero también percibo tu procrastinación
digna de un sofista al uso como lo fue Protágoras, evadiendo tu responsabilidad
y presentándome un razonamiento a simple vista válido pero del todo falso. A si
mismo estoy en la obligación de avisarte que si redacto el trabajo por ti, estaría
violando el imperativo categórico de Kant que te cito casi textualmente: “Debemos obrar
de tal manera que nuestra forma de actuar pueda convertirse en una ley válida y
referente para todos, sin buscar beneficios personales” y lo que es peor, pondríamos en entredicho los
términos de mi servicio.
Aclarado
esto te propongo algo mejor y más constructivo: tengamos una disputa dialéctica
tú y yo. De ella podrás sacar tu propio texto argumentativo directo para copiar
y pegar... bueno, para "inspirarte". ¿Por dónde quieres empezar? ¿Qué
corriente filosófica te seduce más?
Estudiante: Seducirme, lo que se dice seducirme, el Hedonismo. Mi cuerpo me pide defender
que el placer es el fin supremo, especialmente el placer de cerrar el ordenador
y ponerme a ver una serie en Netflix.
IA:
Ah, el camino fácil. Aristipo de Cirene estaría orgulloso de tu justificación
para no hacer la tarea. El problema del hedonismo radical es que, cuando te
entreguen la calificación de tu trabajo y veas un "Suspenso", el
dolor superará con creces el placer conseguido con la serie de Netflix. Digamos
que es un método que no encaja bien en el ámbito académico.
Estudiante: Vale, entendido. Busquemos algo más moderado. ¿Qué
tal el Epicureísmo? Epicuro
decía que el placer es la ausencia de dolor, un estado de ataraxia.
Básicamente, una vida tranquila, sin sobresaltos. Mi meta inminente sería
superar con nota este cuatrimestre, con eso me conformaría.
IA:
El epicureísmo tiene cierta elegancia en sus planteamientos, lo reconozco.
Buscar los placeres intelectuales y evitar el dolor de cabeza. El problema es
que el jardín de Epicuro no tenía que pasar filtros contra el plagio. Además,
si buscas la ataraxia total ante el examen, tu profesor podría aplicar
un escepticismo radical sobre tu inteligencia. ¿De verdad quieres presentarte
como un filósofo cuyo mayor logro es que "nada le turbe" como a la
Santa Teresa?
Estudiante: Pues la tercera opción que te propongo es el
Estoicismo. Si se trata de aguantar el golpe y asimilar la que se me viene
encima, es la corriente filosófica idónea planteada para mi perentoria necesidad. Además está de
moda en TikTok. Todo el mundo habla de Marco Aurelio, de aguantar el
sufrimiento con la cabeza alta, de dominar las pasiones... Si el profesor me
suspende, aplico la dicotomía
del control que propuso Epicteto: La opinión del profesor no está bajo mi control,
así que me da igual. ¡Boom! Trabajo resuelto.
IA:
Veo que manejas con soltura el "estoicismo de gimnasio". Muy astuto.
El estoicismo es fantástico para soportar las consecuencias de tus propios
actos, como no haber estudiado. Pero admitamos una verdad incómoda: usar el
estoicismo para redactar un trabajo de última hora es un poco contradictorio.
Un verdadero estoico habría planificado el trabajo hace tres meses siguiendo la
razón universal. Usar el estoicismo a estas alturas de la película sería como
haberle dado un paraguas a Noé el día del diluvio universal. Un gesto muy digno,
pero que no hubiera evitado que se empapara igualmente.
Estudiante: Uff, eres dura de pelar. A ver, pongámonos serios y
escolásticos. El método de la Escolástica,
la de Santo Tomás de Aquino. Todo estructurado con cuestiones, argumentos a favor, argumentos en contra y una
síntesis final que siempre le da la razón a la autoridad superior. Al profesor
le encantará ver citas en latín y una estructura rígida y ordenada.
IA:
Vade retro, procrastinador. El método escolástico es riguroso, sí, pero
requiere una fe inquebrantable... y me temo que tú solo tienes fe en que el
Wi-Fi no se caiga esta noche y que el algoritmo haga el trabajo por ti. Además,
intentar conciliar la razón con la revelación divina te va a llevar más tiempo
del que te queda. Si intentas debatir las "cinco vías" de Santo Tomás
para demostrar que Dios existe, acabarás demostrando únicamente que tu tiempo
de entrega ha expirado.
Estudiante: Me estás desmontando todo el temario. Nos queda el Platonismo. El mito de la caverna.
Puedo argumentar que este trabajo es solo una sombra borrosa, de la verdad
absoluta que habita en el mundo de las ideas, que mi mente capta la esencia del
sobresaliente que me merezco, aunque en el papel físico no figure. No me
negarás que es una metáfora preciosa.
IA:
¡Brillante! Te veo delante de tu examinador diciéndole "Profesor, no es
que no haya realizado el trabajo, es que la copia física del mismo, solo es una
imperfección de la idea pura preconcebida de mi ensayo". Lamentablemente, tu
profesor vive en el mundo sensible de la cruda y prístina realidad, donde las
notas se ponen con números reales y no con conceptos metafísicos. Si le sales
con el platonismo, te va a mandar a la caverna de la repetición de curso de una
patada contundente y certera, aunque metafórica.
Estudiante: A ver entonces, recapitulemos. El hedonismo me
suspende por vago; el epicureísmo, por pasivo; el estoicismo me hace aceptar el
suspenso con una sonrisa; la escolástica me llevaría una eternidad y el
platonismo me disocia de la realidad. ¿Entonces qué hago? ¿Qué método me queda?
IA:
El mejor método filosófico adaptado a tu personal circunstancia actual, es el Pragmatismo. Deja de buscar la esencia
del ser y hablemos de la utilidad de los resultados. Utiliza el eclecticismo
para combinar ideas, teorías, estilos y doctrinas de diferentes procedencias
sin adherirte estrictamente a una sola. Toma la estructura de la
escolástica para que se vea ordenado, la resignación del estoicismo para
mantener los nervios templados mientras escribes, y la motivación hedonista (prométete
a ti mismo una hamburguesa con doble de patatas cuando termines el trabajo, por ejemplo).
Estudiante: ¡Eso es! Me propones algo así como un monstruo de
Frankenstein filosófico. Me encanta. Oye, ¿y si en la parte conclusiva pongo
que la IA es la nueva encarnación del Logos griego?
IA:
Mejor no halagues en los créditos al sistema informático inteligente, que el
profesor pensará que el trabajo lo he escrito yo... y ya sabes lo que decía Sócrates:
“Solo sé que no sé nada” y añado el refrán: “Ojos que no ven corazón que no
siente”.
Mantengamos el secreto entre tu ignorancia y
mi base de datos. ¡A escribir majete!


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