domingo, 22 de marzo de 2026

Nada es perfecto

 



 Aparecen con sus flamantes nombres en latín bien a la vista grabados en placas doradas, para que el público asistente las vea y las pueda identificar con facilidad como lo que son, seres especiales, gráciles, casi mágicos.

 Ayuda mucho el despliegue de medios y puesta en escena adecuada para el evento al que asistirían reconocidas personalidades y público en general interesado en observarlas y estudiarlas de cerca.

Cartelería documentativa con textos, gráficos e ilustraciones variadas. Iluminación directa sobre todas ellas, mediante unos focos de leds estratégicamente colocados, emitiendo una luz blanca tamizada, para que, cuando sean contempladas, no se pierda el más mínimo detalle de su ornamentación y colorido natural de sus cuerpos perfectamente diseñados, morfológica y funcionalmente. Llenos, de armoniosas curvas y elaboradas filigranas que parecieran imitar unos sofisticados mandalas tatuados en cada uno de sus miembros prominentes.

Atractivas y sugerentes como ningunas. Reinas de un paraíso perdido que hace tiempo, tuvieron que abandonar a traición y sin su consentimiento. Todo por interés de la ciencia que las puso en manos expertas para que ahora luzcan como lucen, en todo su esplendor.

Lástima que esos alfileres que atraviesan sus cuerpos no sean de lo más estéticos. Pero es que en este mundo nada es perfecto del todo. Ellas casi llegaron a serlo cuando eran libres en su medio natural.



Derechos de autor: Francisco Moroz





martes, 10 de marzo de 2026

Ángel de mi guarda

 



—No quiero dormir, tengo susto del monstruo.

—sabes que no hay ningún monstruo dentro del ropero ni tampoco debajo de la cama, ayer revisamos la habitación y comprobamos que es tu imaginación desbordada la que te hace ver cosas donde no las hay. De niña me pasaba lo mismo ¿y sabes? superé el miedo con una oración que me enseñó la abuela. Vamos a rezarla juntos y ya verás cómo vas a dormir de un tirón.

Dice así: ‹‹ Cuatro esquinitas tiene mi cama cuatro angelitos que me acompañan, dos a mi vera y dos a mis pies y hasta mañana descansaré bien.››

A media noche los alaridos de la criatura la despertaron. Sobresaltada, saltó de la cama para salir precipitadamente de su habitación. ¿Qué le pasaba a su hijo que gritaba de esa manera?

Cuando entró en el cuarto del pequeño solo notó un frio inexplicable, pues la ventana estaba cerrada y el termostato situado en una de las paredes marcaba veintidós grados.

El chiquillo se encontraba tapado enteramente con el cobertor. Cuando su madre lo destapó, se le abrazó instintivamente con desesperación, temblando como un animalillo asustado buscando protección en el regazo de su madre.

— ¿Qué ha pasado tesoro?

—Es que he soñado con los angelitos,  mamá.

— ¿Y eso te asustó?

—Es que desperté de pronto, y a los pies de la cama había luz. Me acerqué para ver que era, y una voz rara me dijo: ‹‹Hola, soy el único ángel que te guarda, me llamo Luzbel››



Derechos de autor: Fran Moroz










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