sábado, 2 de mayo de 2026

Náufrago

 

 




Las olas apenas le balancean, si es que olas se puede llamar a esa especie de ondas que se forman en el agua que le rodea. Pensaba que iba a ser épica esta mañana que tenía por delante, más divertida y estimulante. Pero se empieza a agobiar con tanta soledad y aburrimiento. Empieza a notar como se le arruga la piel de los dedos, el frío, el hambre en las tripas, y la boca seca como esparto. Lleva casi cuatro horas flotando en el agua como una boya a la deriva y sigue sin aparecer nadie que mitigue tanta precariedad. Se siente hasta ridículo al saberse observado por ese que es como un dios silencioso, que se presiente en todo momento pero que permanece ausente en la necesidad cuando esta es evidente.

El caso es que en un principio se las prometió muy felices junto a los amigos, mientras esbozaban los planes al detalle, cuando lo preparaban todo para que nada les pillara de improviso y arruinara la jornada. Personalmente no olvidó nada. Cargó con los manguitos, el flotador, la toalla, las gafas de buceo, el tubo respirador, una brújula y una barca hinchable con remos y todo. Intuye demasiado tarde que los compañeros de aventuras le han abandonado a su suerte que ya no van a aparecer, y él debe de tomar una decisión antes de que sea demasiado tarde. Mira su reloj sumergible y ve que marca las tres menos cinco.

Su decisión es firme, quiere acabar de raíz con este despropósito y se hace la promesa de no volver a confiar en esos colegas que cambiaron los planes dejándolo tirado, sin avisar de antemano.

Cuando se marcha enfurruñado cargando con la frustración y todos los bártulos y complementos, el socorrista se levanta de su silla de plástico, cierra la sombrilla y se retira a otro lugar de la parcela donde haya una sombra donde poder comerse tranquilo, el bocata de tortilla y queso que le preparó su madre por la mañana.

Mientras se echa un trago de agua se pregunta, como ese chaval, ha podido aguantar desde las once de la mañana, que es cuando abre la piscina, metido en el agua con un flotador sin apenas moverse.

Un lunes, ciertamente, no suelen bajar a bañarse muchos vecinos. Pero para uno que lo hace, es el rarito.



Derechos de autor: Francisco Moroz



sábado, 25 de abril de 2026

La temida regularización

 



Con tan solo siete años escribe y se expresa mejor que la mayoría de sus compañeros, pero frente a la redacción que les ha mandado la profesora como tarea, se siente inseguro.

`` La familia´´ ese es el título del trabajo que tiene que presentar mañana ante la clase. Se trata de describir más o menos a los miembros que forman la familia del alumno, comentando algo destacable de cada uno, contando alguna experiencia en común, cualidades, etc.

Agarra su estuche y elige el lápiz como herramienta de escritura. Abre su cuaderno sobre la mesa, al lado de la ventana que da a la calle. Despacito, con una letra caligráfica casi perfecta, que más de un médico o abogado desearía para sí mismo, va enlazando las frases que definirán a su familia. Le tiembla un poquito la mano, pero lo mitiga apretando los dedos sobre el lapicero, mientras sacando la lengua, se concentra  para que los renglones no se le tuerzan.

Escribe:

–Mi familia son tres. Mi padre, mi madre y mi abuela. Vivimos en un barrio de Madrid muy bonito que tiene un parque grande con columpios donde salgo con mis amigos.

Por las mañanas mamá me despierta con un beso y yo salgo de la cama para lavarme la cara y las manos. Cuando llego a la cocina huele muy bien a tostadas recién hechas. Me gustan mucho untadas con mantequilla y mermelada de ciruela. La abuela madruga mucho y ya está regando las plantas del balcón que son una maravilla y dan mucha alegría a la casa. Después preparo la mochila con los libros y salgo muy contento para ir a la escuela donde me encuentro con los compañeros y los profesores que me enseñan muchas cosas.

Papá trabaja en una fábrica muy grande. Tiene que levantarse más pronto que yo y que mamá porque en su empresa hace cosas importantes.  Bueno,  mi abuela se levanta antes que ninguno, creo que ella duerme muy poco. Dice que es porque los viejos no necesitan estar tanto tiempo en la cama, que eso les amustia como a las plantas a las que no les da el sol. Es ella la que me acompaña hasta el colegio y después me recoge para regresar a casa, tardamos porque ella anda muy despacio.

Mi madre también tiene un trabajo muy bueno. Es ella la que se encarga de todo y lo sabe hacer muy bien, pues su jefa quiere que esté siempre a su lado. Por eso es la que llega más tarde a casa,  a la hora de cenar o así.  

Papá juega conmigo un poco todos los días y después me ayuda a hacer las tareas que me han mandado los profes. Me repite, que tengo que estudiar mucho para llegar a ser algo en la vida y vivir bien cuando sea mayor. Cuando llega mamá soy muy feliz porque ya estamos todos juntos.

Mi abuela es muy vieja, pero muy buena y lista. Es la mamá de mi mamá. No tengo más abuelos porque se murieron y están en el cielo. Yo no les conocí porque era muy pequeño cuando hice el viaje. Mi abuela cocina muy bien y prepara siempre la comida.

El pequeño se acongoja, deja de escribir y posa el lapicero sobre la mesa, saca del estuche una goma blanca que huele como a nata, y empieza borrar frases y palabras que no están bien. Bueno, están bien, pero no cuentan lo que deben de contar, y sabe que la abuela revisará  todo lo que escribe en cuanto termine sus deberes de redacción. Lo hace, para indicarle las faltas de ortografía y de puntuación, y es consciente que no va a pasar por alto tanta incorrección.

Mira hacia esa ventana que queda por encima de su cabeza, viendo las piernas en movimiento de los transeúntes, que en ese momento, pasan por la calle del barrio obrero y periférico donde tienen la casa sus padres. Ellos viven de alquiler, en un semisótano con poca luz natural.

Borra con ahínco lo del balcón, el parque, los columpios y los amigos. Añade que la abuela riega una planta de interior que necesita poco del sol y que tiene encima de un aparador donde su mamá guarda los platos y los vasos.

Repasa con fruición y borra también lo del beso que le da su madre por la mañana, pues aunque, está seguro que se lo da, él no se entera casi nunca porque está dormido. Ella trabaja en otra casa que no es esta, y la limpia y hace la comida y cuida de una mujer mayor  que está sentada siempre en una silla de ruedas. La saca a pasear, la asea y le compra la comida y otras cosas para que la señora pueda vivir. Aunque tiene unos hijos, pero nunca están en la casa ni van a verla porque están de viaje, muy ocupados, trabajando mucho.

Su padre tampoco es que juegue mucho con él, llega muy cansado de hacer pallets de madera y cargar camiones, solo tiene ganas de ver la televisión o mirar el móvil. Por lo tanto borra también esa parte.

El chiquillo piensa que no es suficiente, y que su familia es importante y que no le está haciendo justicia. Por tanto añade lo que para él, es fundamental a la hora de describirla.

–Mi papá y mi mamá me trajeron aquí cuando era un pequeñajo con dos años y estamos contentos cuando estamos juntos, y nos reímos cuando vemos alguna película y me lo paso bien cuando salimos algún domingo a pasear por un centro comercial para ver tiendas bonitas o vamos en autobús a un jardín que está lejos y es muy enorme, con muchos árboles y un lago con barcas.

 Mi abuela no viene porque no puede andar mucho.  Pero es  muy lista, es la que me enseñó a leer y escribir, porque dice que el conocimiento y la honestidad  son las cualidades que hacen ser importantes a las personas. Por eso no puedo decir mentiras.

Todavía no tengo muchos amigos, pues en el cole me llaman `` Panchito´´ en vez de Pedro, que es como me llamo. Yo creo que es un nombre bonito y no sé porque me llaman así.

Todavía se queda un rato repasando lo escrito, y con esa goma que le gusta tanto porque huele como a nata, borra también lo de la mermelada de ciruela.



Derechos de autor: Francisco Moroz


viernes, 3 de abril de 2026

Destino o casualidad, tú eliges

 







Nadie parece recordar el orden correcto de los hechos acaecidos hace aproximadamente una hora y media. Todos están desconcertados y confusos, compartiendo sus conclusiones con el resto. Opinando sobre la fragilidad de la vida, la inseguridad ciudadana y la ley de probabilidades que se encarga de que te toque el palito más corto. En ese ejercicio casi  metafísico, que impele al ser humano a analizar las causas primeras. Que, como planteó en el título de uno de sus temas el cantante ``Melendi´´, podían ser fruto del destino o la casualidad.

Los que se han incorporado al corrillo de curiosos atraídos por el morbo, preguntan a los que ya estaban con anterioridad y presumiblemente tienen más información al respecto. Pero la verdad es que nadie dispone de todas las piezas del rompecabezas como para poder encontrar sentido al todo y responder a la pregunta: ¿Cómo se desarrollaron los acontecimientos que desembocaron en el suceso luctuoso?

Un transeúnte se reafirma en que la causa de su divorcio sobrevino, mientras se encontraba en las inmediaciones de su domicilio, besando apasionadamente a su pareja. Ese instante mágico fue interrumpido por un grupo de niños que empezaron a berrear a voz en grito de manera insistente la palabra ¡Gooool!  El escándalo era de tal envergadura que se enfadó sobremanera. Cuando se disponía a reprender a dichos niños por armar tanto ruido es cuando escuchó el aullido salvaje de un perro y el desagradable chirrido de neumáticos con el posterior golpe de chapa. Cuando volvió la cabeza sorprendió a su empleado, fumando en la puerta del comercio que él regentaba.

El dependiente de una tienda del barrio, que estaba echándose un ``piti´´ en la puerta, aprovechando la ausencia de su jefe y de clientes, achaca la culpa de su despido al ayuntamiento, por no hacer la poda en condiciones, y al ministerio de sanidad y consumo por haber prohibido fumar en el interior de los locales comerciales. Que qué narices pinta un avispero en el tronco de un árbol.

Si el perro pudiera hablar, afirmaría, que la avispa que le picó en la trufa fue la auténtica responsable de un dolor inmerecido. Y es que se puso a aullar como un loco por la quemazón. Tiró de la correa para poder salir escopetado al parque de enfrente, por si encontraba algo de barro donde hundir el hocico y aliviar su insufrible suplicio.

El conductor renegó de su ``perra suerte´´ por acelerar en el último momento cuando el semáforo todavía estaba en ámbar. Y es que no esperaba que un perro perseguido por un tipo histérico saliese de entre los coches aparcados en batería. Ahora tendría que utilizar el transporte público durante unos meses, pagar los desperfectos, y bregar con el seguro.

La vecina del cuarto achaca la infidelidad de su esposo, a un balón de reglamento que salió con fuerza inusitada por encima de la valla metálica desde el patio del colegio que linda con la calle. Este, impactó contra uno de los árboles plantados en alcorque, y rebotó tres veces antes de rodar y pararse a los pies de un señor que paseaba a un perro dálmata que emitió bramidos inclasificables, para a continuación salir espantado perseguido por su dueño. A causa de ello un Mitsubishi de color granate frenó bruscamente haciendo patinar los neumáticos, derrapó abruptamente, desplazándose hacia la derecha para colisionar contra una furgoneta azul tormenta, de una reconocida marca logística de transporte urgente. También divisó a su marido besándose con otra.

Y la tragedia luctuosa y lo más grave del asunto, por lo que tuvo que intervenir la policía, no era otra, que una viejita tirada en la acera con un andador al lado, muerta sin remisión. No presentaba heridas ni golpes aparentes según informe forense, salvo el que pudo haberle originado la caída.

Así es como la encontraron los agentes de la primera patrulla que se personó, alertada por el aviso que les llegó desde la central,

También reportaron un coche de color granate prácticamente empotrado en la parte trasera de una camioneta de reparto, aparcada en batería en la zona de carga y descarga habilitada para ello. El transportista de la camioneta culpando del siniestro al conductor del automóvil. Este, tenía la cara a tres colores. Blanca del polvo del airbag que había reventado, parcialmente morada por el golpetazo contra el mismo dispositivo, y roja por efecto del bochorno provocado por la bronca que le estaba metiendo el repartidor, y que entendía a medias, pues aunque la diatriba exaltada se presumía en rumano o polaco, los insultos e improperios parecían ser emitidos en lenguaje universal.

Los agentes por su parte, renegaron por lo ``bajini´´ pues se les acumuló el trabajo. Tuvieron que restringir el paso de los peatones, parar el tráfico, acordonar la zona y llamar a los servicios sanitarios, la grúa, y a los bomberos por si acaso. Separar al energúmeno que tenía acorralado al conductor del coche siniestrado, e interrogar a posibles testigos.

Cada uno estaba en el lugar que le correspondía justo en el momento que les tocaba. De eso no hay duda. 

``La casualidad parece caótica, mientras que el destino implica orden, propósito y la sensación de que las cosas están escritas.´´

Por cierto, la anciana murió del sobresalto. Era su destino final. Destino inapelable.





Derechos de autor: Francisco Moroz





domingo, 22 de marzo de 2026

Nada es perfecto

 




Con sus flamantes nombres en latín bien a la vista para que el público asistente las vea y las pueda identificar con facilidad como lo que son, seres especiales, gráciles, casi mágicos.

 Ayuda mucho el despliegue de medios y puesta en escena adecuada para el evento al que asistirían reconocidas personalidades, interesadas especialmente en observarlas y estudiarlas de cerca.

Cartelería documentativa con textos, gráficos, e ilustraciones variadas. Iluminación directa sobre ambas, mediante unos focos de leds estratégicamente colocados, emitiendo una luz blanca tamizada, para que, cuando sean contempladas, no se pierda el más mínimo detalle de su ornamentación y colorido natural de sus cuerpos perfectamente diseñados, morfológica y funcionalmente. Llenos, de armoniosas curvas y elaboradas filigranas que parecieran imitar unos sofisticados mandalas tatuados en cada uno de sus miembros prominentes.

Atractivas y sugerentes como ningunas, reinas de un paraíso perdido que hace tiempo, tuvieron que abandonar a traición y sin consentimiento. Todo por interés de la ciencia que las puso en manos expertas para que ahora luzcan como lucen, en todo su esplendor.

Lástima que esos alfileres que atraviesan sus cuerpos no sean de lo más estéticos. Pero es que en este mundo nada es perfecto del todo. Ellas casi llegaron a serlo.



Derechos de autor: Francisco Moroz

martes, 10 de marzo de 2026

Ángel de mi guarda

 



—No quiero dormir, tengo susto del monstruo.

—sabes que no hay ningún monstruo dentro del ropero ni tampoco debajo de la cama, ayer revisamos la habitación y comprobamos que es tu imaginación desbordada la que te hace ver cosas donde no las hay. De niña me pasaba lo mismo ¿y sabes? superé el miedo con una oración que me enseñó la abuela. Vamos a rezarla juntos y ya verás cómo vas a dormir de un tirón.

Dice así: ‹‹ Cuatro esquinitas tiene mi cama cuatro angelitos que me acompañan, dos a mi vera y dos a mis pies y hasta mañana descansaré bien.››

A media noche los alaridos de la criatura la despertaron. Sobresaltada, saltó de la cama para salir precipitadamente de su habitación. ¿Qué le pasaba a su hijo que gritaba de esa manera?

Cuando entró en el cuarto del pequeño solo notó un frio inexplicable, pues la ventana estaba cerrada y el termostato situado en una de las paredes marcaba veintidós grados.

El chiquillo se encontraba tapado enteramente con el cobertor. Cuando su madre lo destapó, se le abrazó instintivamente con desesperación, temblando como un animalillo asustado buscando protección en el regazo de su madre.

— ¿Qué ha pasado tesoro?

—Es que he soñado con los angelitos,  mamá.

— ¿Y eso te asustó?

—Es que desperté de pronto, y a los pies de la cama había luz. Me acerqué para ver que era, y una voz rara me dijo: ‹‹Hola, soy el único ángel que te guarda, me llamo Luzbel››



Derechos de autor: Fran Moroz










domingo, 15 de febrero de 2026

Descuidos

 


De nuevo, nota esa corriente de aire en la espalda que le provoca un escalofrío, seguro que Adela se dejó la ventana abierta.

Sigue recogiendo la mesa después de haber comido, y piensa entre tanto, en lo descuidada que se ha vuelto últimamente su esposa, está perdiendo la memoria a marchas forzadas. Recuerda que hace una semana al bajar la basura, se dejó las llaves dentro, puestas en la cerradura. Tuvo que pasar media noche en las escaleras hasta que un vecino le acogió en su casa para al día siguiente llamar a un cerrajero. Naturalmente tampoco llevaba el móvil encima. En otra ocasión fue el gas del horno lo que dejó encendido, o aquella otra ocasión en la que se encontró el agua desbordada de la bañera, inundando el piso.

Deja el plato, el vaso y los cubiertos en la pila para fregarlos en un rato, pero antes se dirige al dormitorio para comprobar si es desde allí donde viene ese aire helador que le está dejando tieso. Y efectivamente la ventana está abierta de par en par con los visillos revoloteando como si fueran velos de novia y además, la cama sin hacer desde esta mañana.

Regresa a la cocina para fregar los cacharros y se encuentra la luz encendida, la puerta de la nevera abierta, al igual que el grifo que está soltando un gran chorro de agua que cae sin control dentro de la pila. Menos mal que el tapón del desagüe no está puesto.

– ¡Adela! –grita para llamarle la atención a su mujer sobre sus continuados despistes que ya empiezan a resultar peligrosos– y es entonces, cuando cobra conciencia de que ella le abandonó hace unos años dejándole por imposible. 



Derechos de autor : Francisco Moroz




domingo, 1 de febrero de 2026

Nunca te quise dejar

 

 




Hoy decidí hacerte esa visita que te debía después de tanto tiempo desde que me dejaras. Me dolió la despedida, estas siempre duelen, y más las que no te esperas, que vienen como a traición. Me anunciaste que estabas obligada a irte, que no había manera de poder evitarlo. En ese instante sentí que algo se rompía en mil pedazos dentro de mí. Pues yo te amaba y sabes cuánto te necesitaba. Éramos felices, lo sabes, y acabaste con esa felicidad. Aún así no tuve nada que reprocharte, menos, cuando en nuestra fragilidad humana, somos simples cometas arrastradas por el caprichoso viento. No hay culpa por decisiones que no tomamos voluntariamente.

No haré memoria tampoco de todos los momentos perdidos que ya no volveremos a recuperar, eso, solo hace que sufra por los pequeños detalles que nunca tuve contigo mientras estabas a mi lado. Siempre di por sentado que nuestro amor sería de los que durarían para siempre, pero en la vida todo es pasajero, y la renuncia obligada.

Por eso amanecí repitiendo tu nombre, diciéndome que me acercaría donde ahora estás, con el propósito de hacer una de las cosas que nunca hice en todos esos años compartidos. Regalarte flores.

Y aquí me tienes, con un gran ramo de ellas elegidas para la ocasión, para depositarlas al pie de tu sepultura, justo, mi amor, donde nunca te quise dejar.



derechos de autor: Francisco Moroz




sábado, 24 de enero de 2026

Mujer fatal

 


 

No recordaba haberlo escondido tan bien, y ahora que se mudaba de casa junto con su bonita familia necesitaba encontrarlo urgentemente. No era cuestión de que por un olvido tonto o un hallazgo inesperado, se malograse esa fascinante etapa de la vida que estaba a punto de emprender junto a los suyos.

Ya habían transcurrido unos cuantos años desde que tomó la decisión de retirarlo de la circulación para cambiarlo por otro. Y aunque con el tiempo se había acostumbrado a su ritmo cansino e incluso que se hubiera encariñado de él, no tuvo más remedio que aparcarlo definitivamente. La razón fue que empezó a darle más problemas que ventajas. Por mal funcionamiento, por una deficiente conexión y por no satisfacer sus crecientes expectativas y acuciantes necesidades de viajar para conocer mundo y sentirse un poquito más libre ampliando horizontes ‹‹Renovarse o morir›› que dijo aquél.

Y hoy precisamente, se cumplían dos meses y pico desde el día en que conoció a un magnate americano de la industria automovilística de paso por España que se prendó de ella y con el cual comenzó una intensa relación amorosa con mucho entendimiento, pasión y sexo.

Desde el momento en que le propuso mudarse a California para empezar una vida compartida, lo tuvo claro. Pues eso suponía nuevos proyectos, más status y lujos. Más renovación, y como regalo de compromiso, un nuevo y potente automóvil. Además, su nueva pareja había encajado estupendamente y se llevaba fenomenal con sus dos preciosos hijos. Ella sería una mujer envidiada a partir de ahora.

Por eso estaba preocupada y algo agobiada con la situación. Pues estaban a punto de venir los de la mudanza y no le venía a la memoria el lugar exacto del garaje o del jardín donde había enterrado los restos de su anterior marido.



Derechos de autor: Francisco Moroz


sábado, 3 de enero de 2026

El cuento de nunca acabar

 

 


 – Esta noche no quiero perder la cabeza como le estuvo a punto de pasar a Alicia a manos de la reina de corazones. Por eso te contaré la historia de un chaval llamado Tom, que vivía a orillas del Misisipi. Que usaba su imaginación como si fuera la alfombra de Aladino. Con ella, podía trasladarse tanto a islas desiertas como si fuera un Robinson, como a otras donde poder encontrar tesoros escondidos.

   También a ciudades habitadas por gigantes o enanos según se dieran las circunstancias. En una de sus correrías conoció a Peter, un jovencito un tanto inmaduro que volaba sin necesidad de alas ni sustancias estupefacientes, por un país llamado ‹‹De nunca jamás››. De allí era oriundo un tal Garfio, colega de otro filibustero llamado John Silver, que fue cocinero antes que fraile ¡Ah no! El fraile era otro, uno llamado Tuck, amigo de Robin hood.  Por cierto, por allí  anduvo también la famosa sirenita Ariel, y digo anduvo, porque le crecieron piernas por amor.

   Por piernas, y antes que corriera la sangre, tuvo que salir Tom en otra ocasión, nada más llegar a un castillo de Transilvania habitado por un conde muy siniestro que como algunos futbolistas era un chupón de mucho cuidado. Fue perseguido durante un buen trecho a lo largo del bosque, por una manada de lobos y un niño a cuatro patas, que asalvajado, parecía estar fuera de lugar y de su elemento.

–Creo sinceramente Sherezade, que esta vez te has pasado tres pueblos.



Derechos de autor: Francisco Moroz








domingo, 28 de diciembre de 2025

El misterio de la Navidad

 




Por si una noche decide devolvernos lo que se llevó, es la causa por la que mi hermano y yo estamos muy pendientes cada vez que llegan estas fechas.

Hace tres años, ocurrió lo que ninguno de nosotros podía imaginar. Un suceso misterioso que no tenía explicación. Mamá parecía confundida, enfadada y contrariada a partes iguales por el hecho de que nuestro padre no apareciera el día de navidad.

Mi hermano dice que papá fue abducido por los extraterrestres, yo digo que fue Papá Noel el que se lo llevó. Y mamá nos sigue repitiendo machaconamente que fue una lagartona.



Derechos de autor: Francisco Moroz







domingo, 21 de diciembre de 2025

¡Felices fiestas!


 

Como es habitual y por estas fechas, se nos proporciona la oportunidad de transmitir los mejores deseos a las personas que por un motivo u otro nos han acompañado durante el año.

Por ello, fiel a la cita anual, me acerco a todos vosotros que habéis enriquecido el blog con vuestros comentarios. A los que  simplemente os acercasteis ocasionalmente a curiosear, a ver de qué iba esto. Y naturalmente a los que, de cerca o de lejos seguís el rastro de mis textos leyendo esas pequeñas historias que os voy dejando como señales de que esto sigue funcionando a pesar de las circunstancias, a veces no muy favorables para el que esto escribe.

Por tanto mi propuesta es, ya que la vida es impredecible:

-Que disfrutéis de los pequeños momentos que os aporten felicidad.

-Que encontréis las lecturas que os bonifiquen la vida con puntos extras de satisfacción personal.

- Haceos acompañar por esos seres luminosos que os aporten energía positiva para seguir en la brecha cotidiana de luchas externas e internas.

-Comed y bebed moderadamente,  de tal manera que después, a principios de año no tengáis que realizar promesas absurdas, que serán brindis al sol que no cumpliréis (No os engañéis a vosotros mismos) Que ya lo hacen sobradamente los políticos. 

-Y ante todo, que hagamos todo lo que esté en nuestra mano para transmitir cultura, valores, buenos consejos y buenos ejemplos, que eduquemos en respeto, tolerancia y libertad.

-Y que los dioses, las musas o los hados nos inspiren nuevas historias que poder compartir con el resto.

Mi abrazo, como siempre, pero un poco más apretado si cabe, para los compañeros y amigos de las letras.


          ¡Felices Fiestas!







miércoles, 10 de diciembre de 2025

Siempre fiel

 

 


 

 El poema que él nunca terminó, era uno que empezó a escribir para dedicárselo a ella después de tres años de matrimonio que titulaba ‹‹Siempre fiel››

   Versos sencillos donde expresaba su amor, su agradecimiento por haberle hecho mejor persona. Donde confesaba sus debilidades de hombre y la lucha interna mantenida a diario contra la rutina, el hastío y la inconstancia.

  Con rima redondela describía su amor y su deseo, la necesidad de tenerla como compañera del alma hasta que la muerte los separase.

  Fue una composición inacabada  que la esposa encontró a los dos meses de perderle de manera inesperada y para siempre. 

  Lo halló en la mesa de su escritorio, entre facturas de banco, propaganda del supermercado del barrio, y una carta apasionada con unos labios estampados en el papel que desprendía un ligero aroma a frambuesa, firmada por una tal Desiré.



derechos de autor: Francisco Moroz


domingo, 30 de noviembre de 2025

Un amor




 

Siente que la ama con la misma intensidad de la primera vez.

Se percata de ello cuando al fin vuelve a respirar pausado, inhalando y expulsando el aire lentamente y se tranquiliza. Es cuando se vuelve a mirarla y ve sus ojos que derraman expectación de la misma forma que antes vertieron las lágrimas que le corrieron el rímel.

 Como si ella estuviera esperando algo que no acaba de llegar pero a la vez temiera.

Una mirada, la de él, parece paralizarla y anclarla a ese rincón en la que se encoge como un animal herido. Parece estar enfrentándose a un montón de interrogantes que le produjeran mucha inseguridad.

Ahora que todo pasó la ama de nuevo, casi con devoción. Y se lo dice con una sonrisa, tendiéndole la mano para que se incorpore. Pero ella, tan desagradecida como siempre, a pesar de ser perdonada, no parece querer aceptarla. Y eso, le enfurece y hace que se replantee de nuevo si volver o no a golpearla.

 


Derechos de autor: Francisco Moroz

sábado, 8 de noviembre de 2025

Doce de octubre

 




A la caída del sol y en esa playa en concreto, los dos compañeros se tumbaban en la arena. Semidesnudos, libres. Contemplaban el cielo según este se oscurecía y se convertía en un campo cuajado de puntos luminosos. Se entretenían en darles formas de animales de guerreros o seres inauditos.

Significaba para ellos un mundo paralelo, inalcanzable y desconocido, pero sobre todo lleno de misterios. Cada noche era una nueva aventura en la que poder recrear su imaginación.

Estrellas que aparecían o desaparecían según la estación, posiciones diferentes de algún conjunto de ellas. Las que brillaban palpitando como corazones. Algunas dejaban estelas de fuego o humo en su caída libre hacia el horizonte.

A ambos les fascinaba ese tapiz nocturno sobre sus cabezas, paralelo a ese otro que tanto les atemorizaba y se desplegaba hasta el infinito, allá, al frente. Desbordante de agua salada y previsiblemente de monstruosas criaturas acechantes del que se atreviera a navegarlo.

En la aldea les avisaron que no se tomaran a broma lo que observaban en la bóveda celeste, pues las deidades hablaban a través de los astros. Hacía poco apareció la que nombraron la ‹‹estrella de la mañana››  se pudo ver en pleno día. Otro suceso oscureció el cielo inesperadamente durante un gran intervalo de tiempo. Presagios, de que alguna calamidad podía acaecer de forma inminente.

Una mañana de octubre, divisaron tres enormes naves meciéndose en el agua. El pueblo de los Taínos estaba a punto de contactar con nuevos dioses.



Derechos de autor: Francisco Moroz






sábado, 1 de noviembre de 2025

Había una vez

 



  Poniéndose delante de todos los que allí había, un tipo vestido elegantemente de negro, pidió silencio a través del micrófono.

  Entre la masa enfervorecida convocada para aquella ocasión, se encontraban individuos de tendencias radicales, que parecían estar aleccionados por los poderes fácticos con la finalidad de boicotear el acto, reventándolo desde dentro con un alboroto que rayaba en histeria.

  Se fue mitigando gradualmente el ruido ensordecedor de los gritos de la multitud.

  Los más sensatos de los allí reunidos, pensaron, que en momentos de caos y desorden como aquél, una palabra adecuada podía calmar los ánimos, podía abortar un conato de violencia reprimida que una vez estallara se haría incontrolable. Por eso ayudaban a acallar las voces con “Shhhhhh” repetitivos y constantes, con el fin de escuchar esa primera frase que saldría de la boca de ese valiente que se atrevía a enfrentarse a tanto apasionamiento. 

  Resultó, que el del micrófono solo introducía a esos otros que venían tras de él.

  Los allí convocados guardaron un silencio casi reverencial en el momento en que vieron salir al foro improvisado a un personaje en el que hicieron diana todos los ojos, que era a la vez, centro de todos los focos del pabellón.

  Un hombrecillo menudo vestido de fantoche, salía, acompañado por otros dos que parecían escoltarle a modo de guardaespaldas desmadejados. Tres personajes que parecían sacados de un circo y que no infundían a simple vista ningún respeto. Más bien incitaban a la burla y la risa.

  Sin embargo, en el momento en que el hombre vestido con camisola roja, cubierto a su vez con un ridículo bombín, hizo la pregunta clave, todos los que allí estábamos presentes nos hermanamos en un sentimiento común, dando la misma respuesta a ese líder carismático con nuestros aflautados chillidos.

  Preguntó:

– ¿Cómo están ustedessss?

  Respondimos:

– ¡Biennnnnn!

  Y así, tres veces consecutivas hasta que empezó la diversión.

  Eran buenos tiempos en los que los “Baby Boomers” campábamos por nuestros respetos y disfrutábamos de los payasos de la tele.



Derechos de autor: Francisco Moroz

miércoles, 1 de octubre de 2025

Conversación temporal


   La escena se desarrolla entre cuatro personajes dentro de un ascensor de un edificio de informativos de una cadena de televisión de renombre.

 

Redactor  – Hoy parece que el día va a acompañar

Periodista   ¿A quién, a usted o también al resto de la plantilla?

Redactor  – Hombre, me refería al tiempo que va a hacer. Un mero formalismo para empezar a romper el hielo.

Periodista —Para romper el hielo están los rompehielos. Se tendría que tratar sobre materias más trascendentales, no solo de borrascas y anticiclones, y menos sin conocimiento, tan solo soltando de sopetón esa frase tan manida: ‹‹Parece que no va a llover››

Redactor  –¡Hombre! No nos vamos a poner a debatir  sobre el Euribor y su cotización en bolsa. O de la desidia de un gobierno corrupto o de la última víctima de violencia del género. De las guerras abiertas en distintas partes del mundo, de la explotación infantil, la trata de seres humanos o el tráfico de armas ¿No le parece?

Corresponsal – Cierto, bastantes desgracias cubro a diario como para hablar dentro de un elevador sobre esos temas. Además, tan corto periodo de tiempo no da lugar a profundizar en cada uno de ellos como sería necesario.

Periodista – ¡Joder con el tiempo! Para eso estamos ¿No? Para tomarnos la información en serio.

Corresponsal – ¡Naturalmente! Pero en el entorno laboral.

Periodista – ¡Ah! ¡En el personal no! Ahí nos da lo mismo todo ¿A eso se refiere?

Redactor – Creo que estamos sacando las cosas de su contexto.

Periodista – ¡Claro! Cuando una conversación toca temas delicados parecemos querer evitarlos con frases hechas, chascarrillos y chistes malos. Y naturalmente hablando del maldito tiempo que va a hacer.

Corresponsal – No me refiero a eso y bien lo sabe. Quiero decir, que cuando te encuentras con alguien en un lugar como puede ser este ascensor, no te pones a debatir sobre asuntos tan relevantes.

Redactor – Tampoco sobre filosofía, termodinámica o conocimiento del medio natural desde el prisma de la experimentación y el razonamiento, o cosas de esa enjundia.

Periodista – Creo que me están tomando el pelo desde el principio y no voy a seguirles el juego. ¡Además! Me bajo en esta planta ¡Adiós! Que tengan un buen día.

El periodista se baja y se cierran las puertas del ascensor que sigue subiendo

Redactor – ¿Pues qué mosca le ha picado a este tipo? Sí que se ha puesto quisquilloso. Yo solo quería ser cortés, pues es la primera vez que me encuentro con él y hemos empezado turbios.

Corresponsal – Tampoco le conozco de nada. Pero el tipo parece que no hubiera dormido bien, o tuviera problemas familiares.

Redactor – O vete tú a saber si sus nubes tormentosas no se deban a que la declaración de la renta le haya salido a pagar.

El cuarto individuo que ha compartido el habitáculo con los otros tres, y ha permanecido en silencio durante el trayecto de subida, abre la boca por primera vez para decir:

Editor – No se trata de eso compañeros, es algo mucho más peregrino y prosaico.

Corresponsal – ¿Tú lo conoces?

Editor –Naturalmente, se trata del nuevo hombre del tiempo que ha contratado la cadena de televisión.

 

Derechos de autor: Francisco Moroz


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