sábado, 15 de abril de 2017

Allegro ma non troppo





Me figuro que como todas las cosas, también la existencia tiene un periodo de caducidad y es por ello que ahora nos encontramos aquí, haciendo balance de lo bueno de todo lo que hemos compartido. 
Lo que nos queda ahora que nos enfrentamos al final.

Nos conocimos en la calle, yo era una perdida, de esas que no quiere nadie y de las casi todos se alejan. 
Me dijiste las primeras palabras amables que escuché salidas de la boca de un hombre.

Más tarde no podíamos vivir el uno sin el otro. Los días de sol significaban largos paseos por nuestros lugares favoritos, disfrutando de esa sensación de bienestar y seguridad junto a ti. Las tardes de lluvia nos quedábamos en casa oyendo música.

Se me erizaba la piel de todo mi cuerpo cuando decías mi nombre con ese tono alegre que ponías al llamarme. Era querida y lo sentía en lo más hondo, me hacías vibrar solo con tus caricias. 
Hubiera entregado mi vida por ti si hubiera sido menester.

Sin embargo siempre tuve una espina clavada en mi corazón, y es que nunca dejaste que te besara. Intenté no darle mucha importancia, eran manías tuyas, como la del excesivo orden que nunca conseguí comprender del todo. 
Además la tristeza era compensada casi de inmediato cuando me preparabas mi comida favorita. Eras un cocinero excelente entre otras cosas.

Ahora noto tu abatimiento. Una mezcla de angustia y de tristeza cuando pones tu mano suavemente sobre mi cuerpo vencido. Casi no puedo moverme, hace unos meses dejó de funcionar. Me duelen los huesos, no me sostengo en pie y me adormezco a cada instante.
Te miro como siempre, con adoración, como solo se merece el mejor compañero que me pudo tocar en suerte. 
Me voy despidiendo de ti, poco a poco, sin aspavientos. Convencida de que si nos volviésemos a ver nos reconoceríamos de inmediato y volveríamos a jugar, a pasear y a correr. 

Y en mis sueños más locos me dejarías lamerte la cara y llenarte el pantalón de pelos.

Cierro los ojos, no sin antes haber visto unas lágrimas en los tuyos.




Derechos de autor: Francisco Moroz


Relato presentado al reto de las tres palabras en la comunidad de:
-Relatos compulsivos-



12 comentarios:

  1. Ainssss qué relato tan precioso y tierno, Francisco. Desde luego estaba confundida acerca de la identidad de la protagonista, pero saber que se trataba de un animal ha hecho el final sorprendente y el contenido aún más entrañable. Me alegro mucho de que la vida cruzara el camino de tus protagonistas y les hiciera felices a ambos, aunque fuera sin besos :))

    Yo a tí sí te dejo uno.

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    1. Ante una despedida no deseada nos queda no más que la tristeza, solo mitigada por la alegría al considerar la suerte que tuvimos de encontrarnos con esos seres especiales que nos acompañaron durante ciertos periodos de nuestra vida.
      Gracias por tu beso y un afecto recíproco.

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  2. Que relato tan bonito
    Saludos

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    1. Me alegra saber que te gustó Kristalle
      Un abrazo.

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  3. Muy tierno, cuánto amor, generosidad y entrega dan los animales. Bien por ellos y esa vida juntos.
    Mientras te leía sabía que no iba a ser lo que parecía pero no conseguía adivinar ni una pista que me diera la solución, te lo he dicho otras veces pero insisto, bordas este tipo de relatos que envuelven de duda para ser lo que menos espera.
    Un beso

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    1. Ellos son capaces de darnos lo mejor a cambio de bien poco. Lástima que haya todavía seres desalmados capaces de terminar con sus generosas existencias y maltratarlos con indolencia.
      Pero las historias hermosas entre animales y hombres que se acompañan son más.
      Besos.
      gracias por tus palabras.

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  4. Hace poco tuve que pasar por algo así, y la verdad es que se les echa tanto de menos. Me dejas sin palabras, me has erizado la piel.
    Gracias por estas palabras tan bonitas.
    Un besillo.

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    1. Lo siento María. Quizás removí recuerdos, espero que al menos muchos de ellos buenos y compartidos con algún animal de esos especial a los que solo les faltaría hablar.
      Alguna vez me gusta dejarte sin palabras, pero no me gustaría dejarte sin letras.
      Gracias y besos.

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  5. Ternura infinita, Francisco. Ternura infinita.

    Saludos y saludes.

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    1. Eso es lo que nos inspiran ciertos animales.
      Gracias Julio.

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  6. Qué triste sobre todo para los que tenemos peluditos y nos ponemos en el lugar del relato.
    Tierno y muy emotivo. Siempre das con el tono perfecto.
    Un beso.

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    1. Gracias amiga. Quizás sea porque he tenido algún que otro animalito (2 perros, 5 gatos, patos, ratones blancos, hamsters, patos, pollitos y hasta un gallo. Periquitos, canarios y hasta gorriones) todos ellos hacen que te sientas importante, querido y casi imprescindible. Cuando llega el momento de despedirse de ellos el corazón se rompe y las lágrimas te inundan. Por ello renuncié a tener mascotas hace tiempo.
      Besos Rosa.

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