lunes, 7 de enero de 2019

Calumnia






Para que luego digan que los monstruos somos nosotros. Siempre fueron ellos y lo saben., pero se ocultan tras la sombra con nombres inciertos.

Estamos de acuerdo que somos asesinos y verdugos.
Los que exanguinamos, destripamos, decapitamos, empalamos, mutilamos, estrangulamos, descuartizamos y otras muchas lindezas similares. 
Pero os aseguro que no las hacemos por gusto. Otras manos son las que escriben el guión, y otras voluntades las que dictan estos actos impropios de personas civilizadas como nosotros. Involucrándonos, en un ciclo continuo de despropósitos.

Por ello, estamos creando un sindicato para defender nuestra honorabilidad frente a todos esos escritores abyectos de novelas de terror, que nos someten a sus caprichos y manipulaciones.

Derechos de autor: Francisco Moroz



14 comentarios:

  1. Siempre he creído que en el fondo los escritores son seres malvados y manipuladores. Muy bien llevado. me he reído muchísimo con ese final. No conozco el término exanguinar.

    Un abrazo.

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    1. Tus risas hacen que merezca la pena seguir afilando las letras como puñal. Los escritores como todo ser humano, poseen en su interior monstruos a los que tiene que dar salida por necesidades variopintas: Desahogo, redención, expiación e incluso venganza. Muchas son las razones que se pueden esgrimir para escribir lo que escribimos.
      Recibe un abrazo.

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  2. Sí señor, los escritores, sean del género que sean, son los verdaderos culpables de los actos de sus personajes de ficción. Estos son únicamente los abnegados sufridores de las consecuancias. Ya era hora de que se unieran en contra de esos tiranos, jeje.
    Un abrazo.

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    1. Deberíamos entonar un "Mea culpa" por todas aquellas acciones desmedidas que realizan nuestros personajes. Somos seres aparentemente normales y equilibrados, quizás, gracias a que otros ejecutan nuestros pensamientos más siniestros.
      Como se revuelvan contra nosotros Josep, llevamos las de perder con seguridad, por ello yo no cultivo mucho el género negro.
      Un abrazo.

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  3. Un micro muy bien llevado a los culpables escritores que tienen que idear actos sanguinarios para conseguir una buena novela de terror. Un abrazo

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    1. Algunos comen gracias a los macabros actos realizados por sus criaturas. Que mundo oscuro no tendremos latente adentro como para que salgan a relucir historias tan brutales.
      Otro abrazo.

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  4. Ja, ja. Muy bueno, Francisco. Es maravillosa esa culpabilidad de los autores que nos permite alimentar el morbo y la necesidad de historias truculentas. Es una manera de canalizar los instintos sin llevarlos a cabo de verdad con tanta gente a la que nos gustaría exanguinar como mínimo.
    Una gran labor social la de los escritores del género.
    Un beso.

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    1. Visto desde ese punto de vista tuyo, es cierto que a los autores de esas historias habría que calificarlos de trabajadores sociales y psicólogos emocionales. Pues es cierto que canalizan los sentimientos maquiavélicas que todos tenemos en la parte más resguardada de nuestras entrañas. Cuantos de nosotros no hemos deseado matar a alguien de nuestro entorno, o al menos exanguinarlo, como bien dices. Toda una terapia.
      Besos

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  5. Di que sí, la culpa es siempre del escritor. Los personajes solo actúan por exigencias del guion.
    Un beso.

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    1. Muchas veces las exigencias del propio guión son las que incitan al personaje a matar porque sí, por puro placer de hacerlo. De esta manera pueden entrar a escena los investigadores atormentados por un pasado cuyo dolor mitigan con altas dosis de alcohol y tabaco.
      Todo por seguir las directrices previstas.
      Un beso.

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  6. A veces cuando leo alguna de las novelas negras me pongo a pensar en el escritor capaz de escribir eso y en esas imaginaciones tan terroríficas y desbordantes, así que tus protas tienen razón y necesitan un sindicato ya para reivindicarse jajaja.
    Besos

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    1. Creo que los que escriben esas historias de crímenes sin fin, son incapaces de matar una mosca y menos de realizar esas barbaridades que describen en sus novelas. Aunque percibo que muchos desearían hacerlas de vez en cuando, para resarcirse de las injusticias, abusos y tropelías de otros muchos que si que las hacen de forma solapada... y no pienso en ningún colectivo dirigente de naciones o países...
      El sindicato es necesario, pero que no sea el del crimen si no apañados vamos los que escribimos.
      Besos.

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  7. Je, je, je... Desde luego los escritores llevan muchos monstruos dentro de sí, pero como se suele decir la escritura es terapéutica y no quiero imaginar qué pasaría si no tuvieran papel y boli a mano. Estupendo micro, Francisco. Un abrazo!

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    1. Es más destructivo un escrito que una espada. Algo parecido dijo alguien de renombre, y es veraz cuanto daño pueden causar las plumas afiladas bien dirigidas.
      Escribir siempre resulta una terapia consoladora que evita perpetrar acciones de las cuales nos arrepentiríamos.
      Un abrazo, compañero.

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