domingo, 10 de diciembre de 2017

De corazón





¡Qué sueño tan maravilloso!¡la veo, la siento!
¡Noto su energía positiva! y oigo claramente sus palabras:
-"Te deseo de corazón una larga y hermosa vida"

En mi inconsciencia mi mente jugueteaba con esa presencia que me hablaba comunicándome su amor. ¡A mí! que hasta ahora era como un muñeco de trapo desarticulado y sin esperanza. 
Marioneta de cuerdas rotas a la que ya nadie era capaz de insuflar vida ni movimiento.

Recuerdo una llamada, voces lejanas y mucha precipitación a mí alrededor. 

Todo carreras y ruidos, órdenes tajantes que se daban unos a otros mientras me sumía poco a poco en un sopor inducido. 
Los párpados me pesaban, era incapaz de enfocar la vista en nada concreto, adormecido y súbitamente cansado como estaba, me dejaba llevar sin oponer resistencia.
La boca seca, la mirada turbia y la mente confundida; mente que intentaba encajar respuestas a preguntas no formuladas todavía.

¿Dónde estaba?¿Qué pasaba a mi alrededor?¿Quiénes eran los que me llevaban casi en volandas?¿Y a qué lugar?
Después una luz intensa sobre mi y más tarde la tranquilidad del silencio, la oscuridad y la nada...

Más tarde ese sueño maravilloso, vivido y cierto de una presencia luminosa de un ser desconocido y radiante que se comunicaba conmigo, alentándome y deseándome suerte con mi nueva vida.

-¡Un ángel! ¡Seguro! -me dije. Me muero inevitablemente ¡Es eso! presentía un fin y un principio. El convencimiento de que se me ofrecía una nueva oportunidad, un renacer a otra dimensión desconocida y perfecta. Como ser luminoso y lleno de energía.

Pero fui despertando de mi letargo. Confusión y ninguna evidencia de nada de lo que ocurría a mi alrededor. Era como repetir el proceso pero a la inversa.

De nuevo sentía presencias a mi alrededor, pero más tangibles y reales, menos etéreas, no pertenecían a ninguna onírica evocación de esa otra soñada anteriormente. Mi cuerpo relajado por la sedación a la que había sido sometido empezaba a reaccionar, mis ojos se fueron abriendo y mi cerebro fue ubicando el entorno en el que me hallaba. 
 

Alguien me agarró la mano y la apretó trasmitiendo su calor, una voz tamizada llena de buenas vibraciones me anunciaba que la operación había sido un éxito.
  
Después me aclararon el porqué de la urgencia, los problemas de mi músculo cardíaco para bombear la sangre necesaria para que la vida fuese posible. Me explicaron el rápido traslado al hospital, había aparecido un donante repentino por causa de un accidente de tráfico...

Pasados los años todavía soy capaz de recordar el sueño. La presencia sonriente que yo creía un ángel y sus únicas palabras dirigidas a mí, al que había perdido toda esperanza de sobrevivir:

-"Te deseo de corazón una larga y hermosa vida"

Fue por entonces cuando encontré el sentido a la generosidad, al altruismo y a la bondad, marcándome de inmediato un objetivo en lo que me restara de esta vida donada: Cuando llegara el momento yo también me convertiría en un ángel, que desearía de corazón a otro ser desahuciado, una larga y hermosa vida. 




                                     Este relato está dedicado de corazón, a todos los generosos donantes de órganos.




Derechos de autor: Francisco Moroz

26 comentarios:

  1. Bonito homenaje a los donantes de órganos. Algunos no son conscientes de cuánto bien hacen quienes con su generosa donación salvan muchas vidas.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que es la muestra de generosidad más grande: donarnos cuando ya no seamos para seguir siendo en otros.
      Un beso.

      Eliminar
  2. Qué bonito homenaje Francisco, un acto de una gran generosidad en momentos durísimos.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo merecen este homenaje todos los que dejaron de existir, dejando un legado tan importante como parte de su propio ser.
      Besos.

      Eliminar
  3. Siempre he pensado que es un tremendo despilfarro enterrar o incinerar órganos que pueden salvar vidas.
    Un relato muy esperanzador. Y yo que tuve hepatitis de pequeña, no puedo ni donar sangre. Igual órganos, sí.
    Veo que ha llegado a tu blog la navidad. A ver si la llevo al mío también.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya somos dos, soy un gran frustrado a ese respecto. Lo he intentado varias veces y me ponen esa pega para no ser ni donante de sangre ni de órganos. Por eso los que pueden y lo hacen son tan importantes y se merecen al menos el reconocimiento.
      Un besos, amiga.

      Eliminar
  4. Precioso sueño y has hecho un gran homenaje a esas personas que son capaces de donar órganos de sus familiares más queridos. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno Mamen, realmente es cada uno el que dona lo suyo. Nadie puede dar algo que no sea de su propiedad a no ser con permiso del dueño. El pequeño homenaje se lo merecen ¡Ya lo creo!
      Un abrazo.

      Eliminar
  5. Hola Francisco, por supuesto que es bonito el homenaje que haces a los donantes de órganos, pero además me ha gustado como lo haces trenzando tus letras. Como donante (candidato) de médula osea, estoy muy concienciado e invito desde aquí a todos a que se informen, sino lo conocen, de lo sencillo que es y puede ayudar a salvar vidas.
    Saludos y un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El acto de entregar pare de nuestro propio ser es un acto de incalculable amor por la vida.
      Gracias por tu testimonio.
      Un abrazo, compañero.

      Eliminar
  6. Gracias por la parte que me toca, amigo mío.
    Es precioso.

    Mil besitos para tu semana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Interpreto que eres o serás donante en el futuro. Ya dice mucho eso de tu persona, y or tanto es un honor tenerte cerca.
      Un beso amiga.
      Y buen término de semana.

      Eliminar
  7. Me parece un acto de altruismo supremo que todavía nuestra muerte sea de provecho para que otros alarguen sus propias vidas.
    Saludos salados.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esa es la realidad Julio: La generosidad de algunos da calidad de vida a otros menos afortunados. Y es difícil hoy en día encontrar a personas desprendidas que dan de lo suyo.
      Un saludo, compañero.

      Eliminar
  8. Si existe otra vida, seguro que en ella habitan esos ángeles, con nombres y apellidos en la tierra, que pasan desapercibidos hasta que su muerte da la vida a otros, o hasta que, en vida, actúan donando uno de sus órganos de forma totalmente altruista. Me uno a ti en ese homenaje a todos ellos.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por unirte al homenaje de estos ángeles, que lo son sin duda. Al igual que muchos otros que están angeleando a nuestro alrededor, cubriendo las necesidades de amor que tenemos. Acompañándonos y donando parte de su tiempo.
      Un abrazo Josep.

      Eliminar
  9. Es precioso relato homenaje a esos donantes de órganos que hacen posible que sigan pudiendo disfrutar de esta vida, aquellos que por una enfermedad no pueden y necesitan de un órgano para seguir viviendo.
    Yo sufrí una hepatitis hace años y no se si podré donar órganos, si se que no puedo donar sangre, y me da rabia pero bueno ya lo he asumido, eso si, tengo que consultarle a mi médico si puedo ser donante de órganos, creo que es muy importante dejar algo de ti para que los demás puedan seguir viviendo. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Otras cosas podremos hacer como voluntarios de alguna organización humanitaria por ejemplo. Todos tenemos una misión importante: Ser generosos, desprendernos de algo en favor de otros que no son tan afortunados como otros. Es sabido que los que menos tienen son los que más dan y comparten. Hay una frase de Mahatma Gandhi que reza: "Vive sencillamente, para que otros puedan simplemente vivir"
      Un abrazo Teresa.

      Eliminar
  10. Entrañable homenaje al recuerdo de tantos anónimos donantes, que gracias a su generosidad han conseguido que otras personas incurables, pudieran recuperar su esperanza de vivir. Lo que se dice unos ¡ángeles de la guarda!
    Un abrazo grande.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es lo menos que se puede hacer, reconocer a esos que mientras viven donan y cuando mueren siguen participando de la vida.
      "No hay amor más grande que el de que da la vida por sus amigos"
      Los ángeles existen y están muy cerca.
      Un abrazo también para ti, Estrella

      Eliminar
  11. Yo tengo un carnet que, aunque no es oficial, autoriza a donar mis órganos. Confío en que, si algo me pasara, le dieran la credibilidad necesaria.
    Tu relato me ha hecho pensar en ello, ¿hay algo más bello, además de dar vida, que salvar la vida de alguien?
    De corazón creo que no.
    Un beso, Francisco.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. De corazón, creo que tampoco existe un amor tan grande como el que es capaz de desprenderse de lo suyo y de esta manera participar de la vida de otros.
      Me figuro que lo del carnet te acredita como tal, pero tienen que estar al tanto tus familiares más cercanos.
      Un beso.

      Eliminar
  12. Hermoso homenaje, Francisco. La generosidad a toda prueba de quien ve que la vida es lo más valioso que se le puede ofrecer a un ser humano.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La vida misma es el mayor de los regalos, y si ofrecemos parte de nuestro ser, para favorecer la del prójimo, nos convertiremos en seres generosos y en ángeles para algunos.
      Un abrazo Mirna.

      Eliminar

Tus comentarios y opiniones son importantes para este blog y su autor.
Por tanto mi gratitud por pasarte y dejar tu huella y tus palabras.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...