jueves, 15 de octubre de 2020

Hora de cenar

 


Cuando llegué estaban poniendo la mesa para cenar. Plato sopero, cuchara, tenedor y cuchillo, más el vaso para el agua. El mantel azul estampado que me gustaba tanto había sido sustituido por uno más oscuro y no habían traído todavía la botella con mi vino preferido; y eso que hoy era mi cumpleaños.

El silencio general me sorprendió un poco a lo largo del día, dado el alboroto que se origina en nuestra familia cada vez que nos reunimos con motivo de cualquier celebración. Noté un poco de tensión en el ambiente, algo parecía haber cambiado. Se sentaron todos y me dije que sería el momento elegido por ellos para abrazarme, besarme y felicitarme. 

Mientras les observaba sorprendí miradas tristes en sus rostros. Me acerqué a mi lugar correspondiente. Fue entonces, cuando me percaté de que nadie parecía reparar en mi presencia y que en la silla que ocupaba habitualmente, alguien había colocado un lazo negro.


Derechos de autor: Francisco Moroz

13 comentarios:

  1. Ay que cosa tan triste. Eso de no saber que ya se ha traspasado la línea entre la vida y la muerte, y descubrirlo de repente siempre me ha parecido una macabra broma del destino. Te ha quedado muy bien, Francisco.
    Un beso.

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  2. Jobar, vaya "cumpleaños" más sombrío, y lo peor es que el protagonista ni se da cuenta de lo que le ha ocurrido. Relato oscuro muy bueno.
    Un beso.

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  3. El final me ha puesto la piel de gallina Francisco. Es un relato muy bueno.

    Abrazos.

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  4. ¡Pues menudo regalo de cumpleaños tuvo!Un relato cortito pero intenso.me ha encantado leerlo.
    Un abrazo

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  5. Que buen minirelato. Con sólo tres párrafos cuanto cuentas y cuanta emoción: el desconcierto del fantasma, su poquito de irritación porque no estuviera el vino con lo que deducimos que era metódico y un poco impaciente, la tristeza de todos incluida la del lector, el ritual familiar de seguir poniendo los cubiertos al muerto... Me ha gustado mucho.

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  6. Jó, qué palo, Javier. Todo iba de miedo y, ¡zas!, me has dejado helado. Ojalá pudiéramos cuando llegue la indeseada seguir "participando" de la vida de los otros siquiera sea observándolos. pero no sé, no sé... Buff, qué buen relato, amigo mío.
    Un fuerte abrazo

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  7. Tanta ignorancia presagiaba algo malo. Creía que pasaben de él y lo que ocurría era que él había pasado a mejor vida.
    A medida que iba avanzando en la lectura ya presagiaba ese amargo final. Y es que me gustan las historias de fantasmas, ja,ja,ja.
    Muy bueno.
    Un abrazo.

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  8. Wowwww ya se sentía que pasaría
    algo feo imprevisto,hasta miedo
    me dio, pero muy interesante lo
    que escribiste.

    Besitos dulces
    Siby

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  9. ¡Hola, Francisco! Un micro redondo. Por razones obvias mi mente se imaginaba a una familia enmascarillada y guardiana de la distancia social, así que el giro final me sorprendió doblemente. A veces pienso en qué puede resultar peor, si el hecho de que tras la muerte solo exista la nada, o que sigamos siendo conscientes. Un fuerte abrazo!!

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  10. Menuda sorpresa se llevo nada agradable, al saber que ya no estaba entre los vivos.
    Muy buen micro sin duda.
    Un abrazo.

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  11. Me ha gustado sobremanera tu microrrelato, está muy bien dispuesto y con una narrativa simple pero precisa , felicitaciones.

    Un abrazo

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  12. Vaya fatalidad, morirse en una celebración y él sin enterarse de que era el invitado de piedra o más bien el que brilla por su ausencia.
    Saludos.

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  13. No tiene por qué sentirse tan mal, sigue siendo el invitado de honor, el especial (aunque no esté a pesar de que sí está).

    Va un abrazo.

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