El sol matutino, alumbra a tres personajes sentados en un banco de piedra, en un claustro del siglo XIII.
– ¡Amo los domingos! –Exclama Mateo estirando los brazos, desperezándose–. Toda gloria y alabanza se ha de dar al creador. No en vano Die Dominicus significa el día del Señor.
–No seas tan convencional. –Le
reprocha Felipe a Mateo mientras se recoloca las gafitas de estudioso sobre la
nariz– Antes que ``Dominicus´´ los
romanos lo denominaban a este día como Dies
Solis, día del sol, y antes que
estos los germanos lo conocían como Sunnudagr, que viene a ser lo mismo. El cristianismo lo cambió a conveniencia para
disipar toda reminiscencia pagana. Los ingleses como siempre, lo dejaron como Sunday
solo por dar por saco . Constantino fue el
que lo declaró día de descanso.
–Reciclaje cultural. –Interrumpe el tercer personaje de nombre Perico, que se encuentra en esos momentos junto a ellos mirando fijamente al vacio, mientras se lleva una manzana a la boca mordiéndola con evidente apetito–.
–Puedo aportar más datos, –Vuelve a decir Felipe– Por ejemplo que para los judíos el día de descanso era el Shabbat. O que en ruso al domingo lo llaman Voskresen'ye, que significa "resurrección".
–Pues a mí me la repamplinfa tanta información. Tenemos que currar tanto el domingo como el sábado, Estoy hasta el moño de tanto ``Ora et labora´´ por causa del turismo conventual.
–Sigues siendo tan rústico como tu borrico, Perico.
–Ya sabéis que el hábito no hace al monje.



No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tus comentarios y opiniones son importantes para este blog y su autor.
Por tanto mi gratitud por pasarte y dejar tu huella y tus palabras.