Hablar
de muertos vivientes se ha convertido en algo cotidiano desde hace unos años a
esta parte.
Verlos a nuestro lado no nos resulta sorprendente, ya no
nos asustan como antaño cuando tropezábamos con ellos en los cruces, en las cafeterías y los comercios y ni
siquiera se fijaban en nosotros.
Caminan desorientados, con movimientos compulsivos en algunos de sus miembros, con la
mirada vacía y perdida al igual que sus cerebros licuados que ya no originan
pensamientos propios, solo, aquellos que parecen trasmitirles los diabólicos
instrumentos que aferran entre sus dedos y que parecen poseerles.
Muchas
veces se les ve absortos, como comunicándose con sus pantallas luminosas.
Derechos de autor: Francisco Moroz
Je, je, je... Un símil en toda regla, Francisco. Cuando veo en el metro esas hordas de zombies aferradas al aparato como si les fuera la vida en ello, absolutamente ajenas a lo que les rodea... Seguro que debe haber una explicación sociológica de este fenómeno y hasta en el Apocalipsis bíblico podríamos encontrar algún referencia. Muy certero micro que me reafirma para continuar sin tener uno. Un abrazo!!
ResponderEliminarCreo sinceramente que de esta no salimos compañero. Es demasiada la influencia y la poderosa atracción de este aparatejo como la de sus primos: La televisión, Los ordenadores y las tabletas.
EliminarUn apocalipsis, quizás, no nos vendría mal si es que con él pudiéramos retomar las riendas de nuestra existencia. Yo me aferro a los libros y a la naturaleza por si acaso pudiera sobrevivir un poco más, y librarme de momento.
Un abrazo y gracias por pasarte por aquí.
Muy bueno, Francisco. la verdad es que la cosa empieza a ser preocupante. Alguno se caerá por un terraplén o bajo las ruedas de un coche y pasará a ser un muerto... sin más. Casos se dan.
ResponderEliminarUn beso.
Ya está pasando eso que describes. Gente que se precipita desde un mirador por hacerse un selfie con el móvil y otros que cruzan sin mirar a los lados por si se les echara encima un vehículo. Lo de lo de las caídas y los tropezones ya viene ocurriendo desde hace tiempo. Hasta conduciendo y a pesar de las prohibiciones no son capaces algunos de soltar a ese pequeño Alien que se nos aferra con uñas y dientes.
EliminarUn beso.
Excelente, Francisco, Felicitaciones.
ResponderEliminarMuy agradecido Iván.
EliminarMi abrazo.
Hola Francisco
ResponderEliminarSabia, desde la primera palabra, que tu relato me iba a sorprender, pero lo que no me imaginaba era que me iba a ver reflejado mientas te leía en la pantalla de mi móvil, ja ja. Y es que juegas con dos elementos muy acertadamente. Por un lado, esa real emergencia del mundo zombie en estos tiempos. Un fenómeno que, lejos de aburrir, no deja de crecer, quizás síntoma de nuestra propia decadencia, de nuestra visión de futuro. Por otro, esa dependencia absoluta que ciertos aparatitos está provocando en nuestro día a día. Supongo que es el extremo al que nos ha llevado un avance vertiginoso, pero como no logremos compensar, mal vamos
Genial relato, me ha gustado. Un saludo compañero
Agradezco tu visita al igual que tu comentario Isidoro.
Eliminar¿Qué razón tienes con eso que dices: si no somos capaces de compensar esos avances con nuestra propia imaginación y creatividad iremos a peor, y si la cosa está mal no quiero ni pensar como será el futuro de la humanidad.
Stephen Hawking: "La inteligencia artificial augura el fin de la raza humana"
Un abrazo.
Y lo peor de todo es que, al parecer, se contagia sin que tengan necesariamente que ponerte la mano encima y no existe una fórmula expeditiva para acabar con ellos. Solo con verlos una y otra vez, provocan, con su comportamiento, la imitación por parte de los que les rodean. ¿Acabarán invadiendo el planeta?
ResponderEliminarUn abrazo.
Y lo peor, si puede empeorar es lo que comentas: Es contagioso, se propaga con celeridsad, crea adicción y además se está haciendo del todo necesario para estár informado y formado, para leer, para comunicarse, para orientarse, para realizar los trámites imprescindibles en nuestra vida cotidiana...
EliminarYa nos indican de alguna manera nuestro porvenir. Tomarán decisiones por nosotros e incluso sustituirán nuestros pensamientos e ideas.
Negro, muy negro lo tendremos como no reaccionemos a tiempo, y los hombres somos tercos en repetir nuestros errores.
Un abrazo, compañero.
Bien usado el móvil es una maravilla. Ahora te escribo en mi pantalla. Pero nunca ponerlo encima de la mesa mientras se come por ejemplo.
ResponderEliminarNos lo llevamos a todas partes como un apéndice imprescindible. Nos sentimos desnudos sin él, y se mira a los que no lo tienen o lo usan como seres de otra dimensión desconocida. El mundo al revés.
EliminarUn abrazo.
Francisco que bien has tratado a los zombis de hoy en día, es que vas por la calle o en la estaciones, en las cafeterías, todos parecen iguales con el aparatito en la mano. Un abrazo.
ResponderEliminarY esos grupos de amigos que aún estando reunidos se comunican por el whasapp, es lo último de la imbecilidad a la que nos conducen estos aparatitos del infierno. La clave es en tenerlos como instrumento y herramienta, no como algo sin lo que no podamos vivir.
EliminarOtro abrazo para ti.
Yo soy un poco zombi a veces... Sí :(
ResponderEliminarBienvenida Reina. todos lo somos en mayor o menor medida, es el precio que debemos pagar por el cambio y el porvenir. Pero da un poquito de miedo.
EliminarGracias por quedarte. Un abrazo.
Saludos Julio. Gracias por ese comentario tan halagador.
ResponderEliminarUn abrazo como te mereces.