jueves, 8 de noviembre de 2018

Cuarto oscuro





¿Me oyes? ¿Me oyes?

Era la quinta vez que el hombre preguntaba, y gradualmente el volumen había ido subiendo en intensidad a causa del miedo que le producía el hecho de no obtener una respuesta.

Se encontraba aislado en una habitación, en la más absoluta oscuridad envuelto en un silencio que lo gobernaba todo.
Su mujer, que hasta hace unos momentos estaba a su lado antes de quedarse dormido, había desaparecido sin dejar rastro y parecía no escuchar sus gritos.

A punto de perder los nervios, notó que le agarraban el brazo de manera tranquilizadora y de pronto vio la luz que entraba por la ventana cuando su esposa abrió la persiana. Después ella se acercó con una sonrisa burlona y le tocó las orejas. En ese justo instante empezó a escuchar su voz y a comprender que de nuevo había dejado los audífonos apagados.


Derechos de autor: Francisco Moroz



11 comentarios:

  1. Me siento identificada con este relato, ya que como creo que sabes, y si no te lo digo, uso audífono en el oido derecho y Implante Coclear en el izquierdo y se lo que se siente cuando no oyes. Ahora ya me he adaptado pero al principio no oír lo llevaba muy mal y solo cuando voy a la playa y a la piscina que no puedo llevar ni una cosa ni la otra me siento mal porque no puedo oír ni las conversaciones ni el sonido del mar, es ahí cuando si me siento mal pero el resto del día con el audífono y IC feliz.
    Gracias por a través de este relato, dar a entender lo que siente una persona sorda, y como siempre magnifico.
    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. Hola Teresa. sí, sabía de tu problema de audición y me alegro de tu asertividad para con él. Creo que por ello vives con mayor intensidad todo, aprecias y disfrutas de esas pequeñas oportunidades que nos brinda la existencia para ser felices.
      Que sirva este pequeño relato como homenaje a todos vosotros.
      Un beso, compañera.

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  2. Buen relato, aunque me temo que un poco irreal. Por lo que he observado con mi madre, mi suegro y un primo de mi padre, los audífonos solucionan muy poco. O yo he dado con personas recalcitrantes. Todos ellos utilizan esos aparatos, y mi tío por partida doble, y yo me paso la vida gritando y muerta de frustración porque no se enteran. Te aseguro que les da igual tenerlo encendido que apagado.
    Aunque veo que a Tere le van bien. Lo que te digo, he dado con recalcitrantes.
    Un beso.

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  3. Un micro angustioso que termina con una sonrisa. Aunque casi mejor no escucharlo, despertarse con el ruido de la persiana al subirse es uno de los sonidos más odiosos que marcan la ahora de levantarse e ir al trabajo y la rutina diaria. Me encantó. Un abrazo, Francisco.

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  4. Debe ser angustioso sentirse solo y aislado en plena oscuridad, y que tus requerimientos de ayuda no se vean satisfechos. Menos mal que tu protagonista vio pronto resuelto el problema. Después de la ceguera, la sordera es un grave inconveniente físico que aisla a quien lo padece de su entorno.
    Me ha gustado mucho tu forma de presentarnos, en forma de microrrelato, esa situación.
    Un abrazo.

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  5. Esa sensación de despertar en que estar dentro y fuera del mundo consciente se entremezclan de manera confusa. Me ha gustado. Bravo
    Un abrazo

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  6. Sentirse a oscuras y aislado es una sensación frustrante. Hay gente que vive así y nada pueden hacer para salir de esa situación. Buen relato como siempre. Un abrazo.

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  7. Rosa una genialidad corto bello claro glamoroso mil besos para vos

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  8. Perdon el blog es de Francisco felicitaciones abrazo

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  9. Por angustioso que parezca el relato, preferiría (si hipotéticamente me dieran a elegir) perder la audición a cualquier otro sentido. Además, siendo sinceros, a veces se nos va nuestro valioso y único tiempo escuchando tanta tontera...
    Te dejo un abrazo, Francisco.

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  10. Hola, Francisco.
    La verdad es que hasta que no sabes lo que está pasando, el micro produce mucha angustia.
    Suerte de ese final que proporciona luz para todos, :)
    Un beso.

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